¨Entre flatulentos, niños, locos y demás¨.
La ciudad estrena día, los hombres sudor y algunas mujeres menstruación. Unos tendieron su cama de pavimento y otros desayunaron calentado con huevo, fríjol y arroz. Son las tres de la tarde y cada minuto representa una situación menos que conocer. Alguien abre una ventana para fisgonear, más tarde, a las tres de la mañana alguien la cerrará. La triple efe está Abierta de tres a tres.
Es viernes, inicia el fin de semana, la comida, las viejas y los tipos, las rameras, los travestis e iglesias están en pleno furor. 43,200 segundos, 720 minutos, 12 horas observando lugares, sintiendo ruidos, olores y sabores; viviendo con ricos, pobres y desorientados; de paseo por cantinas, cafés, monumentos, calles y carreras le muestran que esta ciudad puede ser sangrienta, trabajadora, flatulenta, conflictiva, rumbera, monótona o aburrida. Sin embargo, esta es una ventana abierta para que usted sea el que decida como calificar la ciudad de las puertas abiertas; ¿fría, fea y falduda?, usted verá.
3:00 p.m. Universidad de Manizales. Llega un taxi de placas wbb 704 del que se baja un sujeto moreno, flaco, de buso azul oscuro de capota. Entra corriendo debido a la lluvia mientras en la Joyería y relojería El Regalo otro moreno de pelo negro se saca un moco de la fosa derecha de su nariz.
3:30 p.m. Café Osiris carera 21 con calle 21 esquina. Me bebí tu recuerdo de Gali Galeano. Entra un cojo con pinta de campesino, de pantalones bota tubo negros y camisa de manga larga a cuadros. Con una de sus manos en el bolsillo y la otra en su cabeza, acompañada de un peine rojo reluciente, es la envidia de sus compañeros de mesa: cuatro tinteros alopécicos que miran el afro de su amigo con envidia.
4:00 p.m. Catedral Basílica. Una anciana de vestido de flores rojas, chaqueta de cuero negra, botas texanas cafés, está sentada sobre un muro de la iglesia jugando con sus manos y saboreándose la mueca en la catedral más alta de Sudamérica. Adentro, en el atrio de la iglesia, hay cuatro bumangueses con ponchos y sombreros; todos con bolsas blancas en sus manos, parados en el centro mismo del templo, miran hacia arriba y se echan la bendición antes de salir a tomarse unos aguardientes, pero de los caldenses, porque como dicen, “el trago de por aquí sólo se consigue por aquí, lastimosamente”.
4:30 p.m. Pro discos, sobre la carrera 23 con calle 23 # 23-23. “no me dejes, si no estás tú qué voy a hacer, si estás tú...”. Sabes del Combo Tropical. Entran dos niños morenos con sus manos en los bolsillos y chaquetas caídas atrás. Son atendidos por Héctor López quien, como casi ningún vendedor, no se exaspera con la preguntadera de los niños. Ellos, al salir, bailan y ríen. “Gracias”, dicen, “con mucho gusto”, responde el señor con la seguridad de que ellos mañana volverán y de que él, mañana, también se divertirá.
4:45 p.m. En la carrera 23 calle 24. Eduardo Valencia, vendedor ambulante de café, pan y pintadito, ofrece sus productos a cuatro constructores de obras públicas. Él, de tez morena, de baja -muy baja- estatura y camisa amarilla, es uno de los que no está inscrito dentro de los 290 restaurantes y cafeterías registradas en Cámara de Comercio; esto, porque como buen paisa, se la rebusca en la calle con sus cafecitos y su cuaderno, en el que en este preciso instante apunta lo que les fió a los trabajadores de la construcción.
5:00 p.m. Calzado siglo XXI carrera 23 # 28-08. Pasa una anciana con Chapul, diadema de flores, con tenis blancos y granos en las piernas. Se arrodilla a buscar unos ganchos que se le habían caído, grita yluego llora porque no los encuentra. Entretanto un hombre amonado grita ¡OJO!, ¡OJO! Desde su bicicleta azul llena de herramienta.
5:30 p.m. Centro comercial Parque Caldas. Una pareja de novios entra por el puente que une al Tontodromo, como apodan este edificio, con el parque de la iglesia de la Inmaculada. La mujer señala a un sujeto vestido de café que lleva una bolsa negra en la mano. “Cierto que ese man que va allá no tiene pinta de cacorro”, pregunta ella, “no”, responde él; luego ella le aclara, “pero es más cacorro, si vieras”.
6:00 p.m. Departamento de Policía Caldas. Jorge Torres, de 20 años, fue arrestado en el barrio El Carmen en poder de 60 porciones de marihuana. El jíbaro quien será dejado a disposición de un juez de reparto, vestía bluyin, camiseta blanca y zapatillas negras; lo acompañaba una fuerte pizca de bareta, que lo custodiará de nuevo la próxima semana cuando vuelva a intentar vender sus puchos a cualquiera de las 378.887 personas que viven en esta ciudad. (datos a 1998)
6:20 p.m. Marta Jiménez y su esposo llegan a pedir colaboración para el día siguiente. Ellos tendrán un trasteo y necesitan compañía policial pues las autoridades ya conocen el caso de la señora Teresa Gaitán, que vive en El Bajo Prado y molesta a sus vecinos todo el tiempo, haciendo que patrullas tengan que ir allí con frecuencia debido a que le molesta que mojen la calle, que la gente oiga música, y además le perturban los animales y los niños gritando.
6:45 p.m. La Droguería Santana # 33ª 02. Entra una señora morena de cejas tatuadas, capote alborotado, blusa azul manga sisa y pantalón desgastado que le pide a Leonel Ortiz, el farmaceuta, que le cambie tres mil pesos en monedas. Él dice que no y ella se va. Minutos más tarde Ortiz juega 500 pesos a los números 723 y 497, con la lotería del Risaralda.
7:00 p.m. Urgencias del Hospital Universitario. Llega una ambulancia de Supía con placas WAE 612, bajan a una viejecita tapada con una cobija gris, de su nariz y boca salen varios tubos que le facilitan la respiración y le ayudan a superar las deficiencias de inhalación que tiene a causa de la bronquitis.
7:20 p.m. Llega una ambulancia de Aranzazu con Leydi Morales de 14 años, intoxicada pues se tomó medio frasco de Baigón. Ella entró inconsciente y con sondas, su mamá alega y se queja ¿por qué está berrinchuda tuvo que hacer eso?. Leydi en unas cinco horas, después de ser lavada por dentro y fuera, será dada de alta. Sin embargo, esto no implica que no vuelva a querer suicidarse. Como dijo su madre, “vivir así es muy maluco, por eso no voy a volver a comprar baygón”.
7:40 p.m. Entra corriendo Lucía Grisales, madre de Johana de 11 años, quien posiblemente tenga apendicitis; diagnóstico al que llegaron en esta clínica después de haber pasado por tres chequeos médicos. La niña se encontraba con José su padre esperando que su progenitora llegara con los papeles requeridos en la institución. Este es uno de los 3 hospitales que hay en la ciudad, en la que también hay 16 clínicas, 1 clínica psiquiatrica y 1 hospital geriátrico y en todos, -todos- hay que hacer vueltas, papeleo y llobby hasta para entrar al baño, qué lástima.
8:00 p.m. Hospital Infantil de Caldas. En la entrada de urgencias se resuelve el caso de un taxista con una madre de Familia, intermediados por un agente de tránsito, pues el taxí tocó levemente al niño cuando éste estaba jugando y el pequeño, del susto, se puso a llorar, por lo que lo trajeron al hospital para revisarlo. El diagnóstico fue positivo, ¡No tenía nada!, la madre y el taxista, que es uno de los 3.800 conductores del servicio público de la ciudad, se rieron con el refrán de siempre: “Detrás de todo balón siempre hay un niño correlón”.
8:15 p.m. Dayana Leal, de siete años de edad, llega al hospital con su mamá y su abuelita. En la escuela un niño le pegó un puño y le reventó la boca. Lo que más le preocupa a su madre es que la pequeña pierda los dos dientes de adelante y quede mueca.
8:30 p.m. Buseta 2395 de Unitrans. El conductor es negro, alto y tiene bozo mostacho. En la caja de las monedas tiene su celular Nokia 8260 con carcasa dorada. La Buseta, como casi todos los vehículos del mismo estilo en Manizales, lleva en su interior las imágenes del niño Jesús de Praga y el Divino Rostro.
8:45 p.m. Carrera 22 con calle 20, esquina. El bus 400 de la empresa sideral pasa. Sus luces de neón, sus ventanas con grandes dibujos y su aspecto poco anticuado se confunden con los frecuentes y pequeños destellos de luz que manan la extensión y el juego de bombillos de colores que hay en el puesto de la esquina. En esta cacharrería ambulante tan grande como el baño de un bus intermunicipal hay 3 ruedas con luces de neón, muchos relojes, algunos despertadores y 2 hombres tomando aguardiente al son de la música de Vicente Fernández. Más adelante, en unos 80 minutos, no serán 2 sino 3 hombres, y no será aguardiente sino aperitivo, porque es más barato y emborracha igual.
9:00 p.m. Calle 20 entre carreras 21 y 22. En la revueltería Mi finquita, 10 personas hacen compras mientras Alberto, uno de los vendedores de frutas y verduras se prepara para sacar la basura. Todos los viernes en las horas de la noche uno de los camiones de la empresa Emas pasa a recoger los desechos que se ven en todas las esquinas del sector, este camión, que es uno de los 47 mil vehículos que transitan por las calles de la ciudad recogerá 15 toneladas más de basura.
9:15 p.m. Calle 20 entre carreras 19 y 20. A ritmo de Volver, uno de los tangos de Gardel, 3 personas toman aguardiente en El Firulete Tango Show. En la puerta, un hombre de pantalón negro, camisa blanca, corbatín negro y sombra de sudor en el sobaco habla con Ruth, una mujer que con casi 1 metro 30 de altura, chanclas de cuero desgastado y su saco de lana intenta venderle dulces mientras descansa sentada en el andén.
9:30 p.m. Agropecuarias 100% al frente de residencias Lido. 7 prostitutas esperan ligar. Una de ellas es negra, de unos 160 centímetros de altura convertidos en 185 gracias a los tacones que lleva, otra de ellas mide 180 centímetros con plataformas incluidas, lleva puesto un top azul más pequeño que un sostén y un pantalón descaderado casi genital. Está bailando el Aserejé mientras se le insinúa a un hombre que pasa.
9:45 p.m. después de comer empanadas, hablar con un reciclador y algunas de ellas tocarse sus senos y mostrar la negra división de su trasero, la chica del top azul consigue cliente. Un sujeto de camisa blanca, morral militar, crespo y sudoroso le habla, negocian por un momento y ella baja su pantalón. Al interior de sus pequeñas tangas negras se nota una protuberancia de forma fálica. Él la manosea por delante, por detrás, se estrujan el uno al otro por un momento y ella grita. ¡Malparido! Es lo que suena mientras ella corre a esconderse en el café punto y coma.
10:00 p.m. Aladino Sala de Juegos. Sobre la carrera 22 entre las calles 19 y 20 se encuentra el bingo más grande de la ciudad. Uno de los 18 casinos de Manizales tiene a esta hora 855 tablas de bingo inscritas en el último juego pleno de la noche. 87 personas, la mayoría de clase media y baja entre 35 y 55 años de edad, con 100 pesos pueden ganar hasta 10 mil por tabla sencilla y con 200 hasta 50 mil por tabla plena.
10:05 p.m. 15 personas fuman y 6 prenden cigarrillos. Hay 2 cantadoras y 10 anotadores, 2 hombres y 8 mujeres. Jorge Eduardo Páez, un sujeto que sólo se diferencia de El Escamoso por que lleva boso y mocasines, gana 50 mil pesos con la tabla 9417. minutos más adelante Jorge Herrera se convierte en el Rey del Viernes, ganó 100 mil pesos con la tabla 7426 en la rifa de las cartas del Rey.
10:15 p.m. Catedral Basílica. Sigue la noche, la lluvia es tenue . Al frente de la iglesia se encuentran 3 policías motorizados que esperan con ansiedad el llamado del trabajo. La noche hasta el momento ha sido tranquila, sólo un muerto y un herido en una riña callejera y 4 atracos en el sector del centro.
10:30 p.m. Comisaría central. La Avanzada. La patrulla que estaba parqueada al frente ya salió, una joven de 20 años, “tata”m que sufre de síndrome de down, saluda al policía Felipe. Le muestra su regalo de cumpleaños, un morral que le dieron en el Ceder, el centro de educación especial en el que estudia.
11:00 p.m. Urgencias hospital Universitario. Adentro en la sala de atención se encuentra Carlos Hernández*, un hombre que hace pocas horas murió de un paro cardiaco. A eso de las 9:00 p.m., como dice el informe policial, llegó muerto del sector de Galerias un NN masculino de 20 a 25 años de edad con una herida de arma cortopunzante en el tórax . Del mismo sitio llegó Cesar Augusto Salazar Cárdenas de 29 años con múltiples lesiones con arma cortopunzante. Como dijo el policía de apellido Vargas, “se presume que hubo una riña entre los dos ya que llegaron a la misma hora del mismo lugar”.
11:30 p.m. Comisaría Central. La Avanzada. En el tai de placas EBA 943 el conductor de servicio público, un muchacho de gorra negra, víctima de un robo se retracta de su acusación y argumenta pérdida de documentos. Más tarde de la patrulla 100 se bajarán dos jóvenes. El de camiseta roja alega que la versión verdadera era la suya. El del pasamontañas y chaqueta de yin está callado, el policía juega con un lapicero.
12:00 p.m. Funeraria Aurora. 2 mujeres fuman al fondo, otra lava la rampa de la entrada y un hombre de unos 40 años, con su camisa abierta hasta el ombligo y crespos en el pecho, llora acostado la muerte de Carlos Alberto Restrepo Pineda, quién será enterrado el sábado siguiente en el cementerio de jardines de la esperanza.
00:30 a.m. Orfeo, academia y Miscelánea musical. 5 personas toman cerveza, 3 fuman y 2 se besan. La luz es opaca, todos son peludos y no hay casi mujeres, se oye música de Therion y luego de Theatre of Tragedy, uno de los dueños alega porque en Pereira si hay cultura del Metal y en Manizales no, “aquí hay una manada de calvos, gomelos que gritan mucho y no más”, dice el Costeño, como le dicen a uno de los dueños.
01:00 a.m. Licores Góvez. “qué más, cómo te fue, qué has hecho”, pregunta sin pausas El Monito, el sujeto que atiende. Hoy han comprado trago o preguntado por productos sólo unas 500 personas, normalmente son 1.500 o 2.000 en un viernes y casi 3.000 un sábado. Hay 2 parejas comprando licor, una compra un litro de vino blanco semi-seco de Grajales y medio paquete de cigarrillos Royal, la otra compra un litro de Ron Viejo de Caldas.
01:30 a.m. Carrera 23 con calle 62. Al lado de la Cruz Roja seccional Caldas 15 hombres están vaciando una plancha en la construcción de un edificio de 7 pisos. Eduardo López, uno de ellos, está paleando desde las 6 de la mañana, por ahora fuma un cigarrillo y espera a que el maestro de obra arregle la máquina vibradora para por fin acabar. Para él, el día iniciará de nuevo a las 6 de la mañana con una pala en su mano y su casco amarillo en la cabeza.
02:00 a.m. carrera 23 entre calles 62 y 63. En plena zona rosa los bares están cerrando. Afuera de los troncos hay 15 personas, más adelante hay otras 50 y el número va aumentando.3 sucesos describen la noche de rumba. 1 hombre de 180 centímetros de altura pelea con su novia. ¿Por qué me metí con usted?, ¡perra!, ¿por qué me lo hizo?, ¡sucia!. ¡Los voy a matar a todos!, es lo que grita el exasperado sujeto mientras metros más adelante un miembro de la sociedad caldense de Indigentes Civiles está arrodillado enfrente de un carro Corsa de placas CFS 243 rogando, en medio de la traba, por el dinero y el amor de Paula, una joven de ojos azules que al final le regala 5 mil esos. Ella y los 5 hombres que la acompañan (quizá también cortejan) causan que Valen, como llaman al Indigente Civil, rompa una botella de Aguardiente en pedazos y busque pelea.
02:30 a.m. El Cable. Cerca de 40 personas todos con diferentes vicios habitan la facultad de Arquitectura. Nadie le da al Bazuco, escondido en una esquina un sujeto le da al perico, en las afueras, como si fuera un pucho cualquiera son cinco los que fuman marihuana. Por todas partes están los del cigarro y el trago, y en la esquina de los perros, en Never One, el puesto de perros de la esquina de la calle 64 con carreras 23, hay 18 personas consumiendo todo eso que le hechan a los Hot Dogs.
02:45 a.m. Se acabó el recorrido. Manizales ya quiere dormir y así lo piensa la dama que marca territorio al lado de Never One; no hay que culparla a ella por orinar borracha en una esquina al aire libre, hay que decirle a su novio que le pague cuarto, o al menos que le consiga un baño.
03:00 a.m. En fin, la ciudad estrena día de nuevo, los hombres sudor y algunas mujeres menstruación. Unos destendieron su cama de pavimento y otros se acostaron soñando en un rico calentado con huevo, fríjol y arroz. Son las 3 de la mañana y a estas alturas del recorrido, cada minuto representa una situación conocida y otra más por conocer. Alguien cierra una ventana cansado de fisgonear, más tarde, otro día, en otra ocasión, alguien la volverá a abrir.
* Releyendo cositas viejas encontré este textico de pura reportería y observación que hicimos con Lina M. López hace ya 7 años en mi amada Manizales ¿cómo estará todo eso ahorita? Tengo ganas de repetir esta experiencia, como para notar lo que ha cambiado y lo que no.