Estoy apenado, a lo bien, y debo disculparme, importe o no. Ayer mirando un blog en el que están publicando algunos de los 'mayores logros' del diseño en la publicidad de los políticos colombianos para las elecciones venideras me encontré con algo que me ofendió, me extrañó, me confundió. Un señor de nombre Francis Javier Rodríguez Blandón, que lucha por un cupo dentro del concejo de la ciudad de Armenia (con el 19 en el tarjetón) tenía dentro de uno de sus avisos lo que a simple vista, al menos para mí, era un claro plagio de parte del logo de la campaña "Estoy con Manizales"; qué iba yo a saber. Cada vez me queda más claro que el problema de los juicios de valor y las sanciones sociales son escopetas de doble cañón, o explotan o explotan.
¿Fue justa mi reacción?, veamos: "Estoy con Manizales" es un proceso participativo que avanza en mi pueblito natal que desde hace días ya, ha despertado un gran interés en mí; en él un grupo de ciudadanos preocupados por el futuro de nuestra vida como ciudad y como sociedad, le apuestan a una ciudad del conocimiento con educación de primera calidad. ¿A quién con algún deseo de ver su gente florecer, su sociedad crecer, no le llama la atención un movimiento en el que se intenta valorar el conocimiento y la educación por encima de cualquier cosa?, pues yo me identifico, y por tanto identificarme perdí todo sentido de neutralidad.
¿Fue justa mi reacción?, veamos: "Estoy con Manizales" es un proceso participativo que avanza en mi pueblito natal que desde hace días ya, ha despertado un gran interés en mí; en él un grupo de ciudadanos preocupados por el futuro de nuestra vida como ciudad y como sociedad, le apuestan a una ciudad del conocimiento con educación de primera calidad. ¿A quién con algún deseo de ver su gente florecer, su sociedad crecer, no le llama la atención un movimiento en el que se intenta valorar el conocimiento y la educación por encima de cualquier cosa?, pues yo me identifico, y por tanto identificarme perdí todo sentido de neutralidad.
¿Qué pasó?. Pues pasó que vi el aviso de don Francis, en él vi unas manitas y esas manitas del aviso de don Francis me acordaron de las manitas del logo de "Estoy con Manizales". Al encontrar las coincidencias salté en colera, se me subió la bilirrubina ¿cómo se le ocurre a este man coger el logo de "Estoy con Manizales" y volverlo parte de su campaña? ¿no queda ningún rastro de decencia en este país de cafres?, claro, es Armenia, Armenia es cerquita, seguro vio el logo en algún evento, ahhh, no hay derecho. País de mierda ¿a dónde hemos llegado?. Menos mal no dije tantas cosas, dije otricas, como que se había robado el logo y que no hay derecho: no hay derecho a ser tan impulsivo debería decir. Acto seguido le mandé los links de la foto y del blog al único contacto que tengo con "Estoy con Manizales" y se armó una especié de polémica sobre el tema en twitter: y taque, taque, taque, tas!.
Mi contacto encontró las mismas similitudes, se ofendió más que yo, opinó un par de cositas e hizo un par de llamadas a otros de sus contactos que seguramente hicieron otras llamadas a algunos de sus contactos y así y así; mejor dicho: el festival anual del contacto, qué impresión. Cómo es de peligroso un juicio acelerado. En menos de una hora entre las personas que nos leen a unos y otros de los que hablamos del tema el señor Francis Javier Rodríguez Blandón pasó de ser un simple aspirante a a concejal a ser un político descarado, usurpador y ladrón de propiedad intelectual. Perdón, perdón. Puede que lo sea, no lo sé, puede que lo vaya a ser, no lo sé, no me importa; lo que sí importa es que yo no soy nadie para opinar sobre el señor sin antes confirmar mis sospechas, cosa que no hice hasta hoy en la mañana.
¿Y qué tal si era un clip art? me pregunté por la noche mientras leía para la universidad. No pude dormir muy bien, soñé con don Francis y al haber amanecido con sentimiento de culpa no tuve otra opción que prender el computador y poner en google: "Clip Art Hands and Hearts" y "Clip Art Manos y Corazones". Perdón don Francis, hoy creo estar seguro de que no es su culpa, es culpa del cartel del clip art, es culpa del internet, es culpa de taringa, es culpa de la maleabilidad de un vector, de la facilidad de copiar.
Para no ir más lejos vamos a wikipedia para entender qué es un Clip Art: "En las artes gráficas, el término clip art, se usa para denominar a cualquier imagen ya elaborada o predefinida, que se utiliza para ilustrar cualquier medio (...) Existen cientos de galerías de clip art, agrupados por categorías. Hoy en día se usan con bastante frecuencia en proyectos comerciales o presentaciones".
Así es la cosa: a un diseñador le piden un logo y se encuentra con, digamos, 3 posibilidades: 1) se inventa uno de ceros y se arriesga a perder el tiempo siendo muy creativo y a tener que repetir el proceso infinidad de veces, 2) modifica algo que tenga por ahí para sacar uno y se arriesga a perder menos tiempo usando su creatividad y los stocks de los que dispone y a tener que repetir el proceso menos veces 3) Copia exactamente alguno que haya por ahí cambiándole el nombre o algún color y se arriesga a: que le llamen copietas y fusilador, a que al cliente no le guste, a perder cada vez menos tiempo y a repetir el proceso cada vez menos veces.
Debí hacer la búsqueda, debí caer en la cuenta, debí reconocer que tanto parecido no podía ser coincidencia y que las coincidencias no siempre son punibles. Debí, antes de enjuiciar, antes de hablar, antes de sancionar, estar seguro de que lo que pensaba era lo correcto. Perdón don Francis, discúlpeme usted señor porque caí en aquello que tanto suelo criticar. No todo es punible, no todo es un asunto criminal. Hay errores y coincidencias, hay mediocridades y mentirillas, hay habilidades que se tienen y habilidades que se desean, hay creaciones originales y copias muy bonitas. Mi corazón traicionó mi neutralidad, perdí el equilibrio, y heme aquí pidiéndole disculpas, aunque usted, quizá, nunca lo sabrá.
Richitelli.



