Contador Llano

Wednesday, August 31, 2011

Manitas, hermanitas, igualitas ¿Flipar, Clipar o Clip Art?

Estoy apenado, a lo bien, y debo disculparme, importe o no. Ayer mirando un blog en el que están publicando algunos de los 'mayores logros' del diseño en la publicidad de los políticos colombianos para las elecciones venideras me encontré con algo que me ofendió, me extrañó, me confundió. Un señor de nombre Francis Javier Rodríguez Blandón, que lucha por un cupo dentro del concejo de la ciudad de Armenia (con el 19 en el tarjetón) tenía dentro de uno de sus avisos lo que a simple vista, al menos para mí, era un claro plagio de parte del logo de la campaña "Estoy con Manizales"; qué iba yo a saber. Cada vez me queda más claro que el problema de los juicios de valor y las sanciones sociales son escopetas de doble cañón, o explotan o explotan.

¿Fue justa mi reacción?, veamos: "Estoy con Manizales" es un proceso participativo que avanza en mi pueblito natal que desde hace días ya, ha despertado un gran interés en mí; en él un grupo de ciudadanos preocupados por el futuro de nuestra vida como ciudad y como sociedad, le apuestan a una ciudad del conocimiento con educación de primera calidad. ¿A quién con algún deseo de ver su gente florecer, su sociedad crecer, no le llama la atención un movimiento en el que se intenta valorar el conocimiento y la educación por encima de cualquier cosa?, pues yo me identifico, y por tanto identificarme perdí todo sentido de neutralidad.




¿Qué pasó?. Pues pasó que vi el aviso de don Francis, en él vi unas manitas y esas manitas del aviso de don Francis me acordaron de las manitas del logo de "Estoy con Manizales". Al encontrar las coincidencias salté en colera, se me subió la bilirrubina ¿cómo se le ocurre a este man coger el logo de "Estoy con Manizales" y volverlo parte de su campaña? ¿no queda ningún rastro de decencia en este país de cafres?, claro, es Armenia, Armenia es cerquita, seguro vio el logo en algún evento, ahhh, no hay derecho. País de mierda ¿a dónde hemos llegado?. Menos mal no dije tantas cosas, dije otricas, como que se había robado el logo y que no hay derecho: no hay derecho a ser tan impulsivo debería decir. Acto seguido le mandé los links de la foto y del blog al único contacto que tengo con "Estoy con Manizales" y se armó una especié de polémica sobre el tema en twitter: y taque, taque, taque, tas!. 


Mi contacto encontró las mismas similitudes, se ofendió más que yo, opinó un par de cositas e hizo un par de llamadas a otros de sus contactos que seguramente hicieron otras llamadas a algunos de sus contactos y así y así; mejor dicho: el festival anual del contacto, qué impresión. Cómo es de peligroso un juicio acelerado. En menos de una hora entre las personas que nos leen a unos y otros de los que hablamos del tema el señor Francis Javier Rodríguez Blandón pasó de ser un simple aspirante a a concejal a ser un político descarado, usurpador y ladrón de propiedad intelectual. Perdón, perdón. Puede que lo sea, no lo sé, puede que lo vaya a ser, no lo sé, no me importa; lo que sí importa es que yo no soy nadie para opinar sobre el señor sin antes confirmar mis sospechas, cosa que no hice hasta hoy en la mañana.

¿Y qué tal si era un clip art? me pregunté por la noche mientras leía para la universidad. No pude dormir muy bien, soñé con don Francis y al haber amanecido con sentimiento de culpa no tuve otra opción que prender el computador y poner en google: "Clip Art Hands and Hearts" y "Clip Art Manos y Corazones". Perdón don Francis, hoy creo estar seguro de que no es su culpa, es culpa del cartel del clip art, es culpa del internet, es culpa de taringa, es culpa de la maleabilidad de un vector, de la facilidad de copiar. 


Para no ir más lejos vamos a wikipedia para entender qué es un Clip Art: "En las artes gráficas, el término clip art, se usa para denominar a cualquier imagen ya elaborada o predefinida, que se utiliza para ilustrar cualquier medio (...) Existen cientos de galerías de clip art, agrupados por categorías. Hoy en día se usan con bastante frecuencia en proyectos comerciales o presentaciones". 

Así es la cosa: a un diseñador le piden un logo y se encuentra con, digamos, 3 posibilidades: 1) se inventa uno de ceros y se arriesga a perder el tiempo siendo muy creativo y a tener que repetir el proceso infinidad de veces,  2) modifica algo que tenga por ahí para sacar uno y se arriesga a perder menos tiempo usando su creatividad y los stocks de los que dispone y a tener que repetir el proceso menos veces 3) Copia exactamente alguno que haya por ahí cambiándole el nombre o algún color y se arriesga a: que le llamen copietas y fusilador, a que al cliente no le guste, a perder cada vez menos tiempo y a repetir el proceso cada vez menos veces.

Clip art parce, era clip art.


Debí hacer la búsqueda, debí caer en la cuenta, debí reconocer que tanto parecido no podía ser coincidencia y que las coincidencias no siempre son punibles. Debí, antes de enjuiciar, antes de hablar, antes de sancionar, estar seguro de que lo que pensaba era lo correcto. Perdón don Francis, discúlpeme usted señor porque caí en aquello que tanto suelo criticar. No todo es punible, no todo es un asunto criminal. Hay errores y coincidencias, hay mediocridades y mentirillas, hay habilidades que se tienen y habilidades que se desean, hay creaciones originales y copias muy bonitas. Mi corazón traicionó mi neutralidad, perdí el equilibrio, y heme aquí pidiéndole disculpas, aunque usted, quizá, nunca lo sabrá.

Richitelli.

Monday, August 29, 2011

Ni con el pétalo de una rosa, mis uñeros!.

País endemoniado y de doble moral en el que residimos, nación corrupta y malintencionada a la que pertenecemos, sociedad xenófoba y separatista la que nos congrega, no somos nada, ¿país?.

Ley #1: Reconocernos como diferentes es lo que nos hace excluyentes.

Un día el director técnico de la selección nacional de fútbol de su país, a la salida de un bar de chistoso nombre y dudosa procedencia, golpea 'brutalmente' a una mujer; el asunto se vuelve público y los testigos son entrevistados en todos los medios de comunicación. La nación se escandaliza. Grandes plumas, padres de familia, voces de influencia, amas de casa, políticos de renombre, políticos en busca de un nombre, políticos sin nombre, periodistas en declive, periodistas en ascenso, hermanas, tíos y otros muchos indignados escriben en su contra, hablan de su crimen, le exigen que renuncie, piden su cabeza.

Otro día, algunos meses antes del otro –el día en el que aquel técnico cascaba a la dama que le acompañaba–, el gerente general del equipo de fútbol de una ciudad intermedia (muy intermedia), en una reunión de fraternización entre empleados, directivos y equipo técnico, rompe la nariz de uno de los jugadores; el asunto se vuelve público y los testigos son entrevistados en todos los medios de comunicación. La ciudad casi se escandaliza y el puñetazo se vuelve –más o menos– noticia nacional. Pequeñas plumas, algunos padres de familia, voces con alguna influencia, una que otra ama de casa, algún político, uno que otro periodista, el papá de la víctima, el tío y algunos otros indignados se manifiestan en su contra, hablan de su crimen, le exigen que renuncie, piden su cabeza.

Oráculo #1: Negro con saco, se pierde el negro y se pierde el saco.

A la mujer golpeada por el técnico nunca le vimos la cara, no denunció el ataque ante las autoridades; el técnico, a través de un escueto comunicado de prensa, aceptó que la había 'levantado', pidió disculpas y renunció a su cargo. Al jugador le oímos relatando cómo su jefe le había golpeado sin ninguna provocación, no hubo denuncia; el púgil, digo: el gerente, también aceptó haber atacado al jugador de su equipo –su empleado– sin previa provocación. Pidió disculpas, se justificó y no renunció. Los jefes del técnico decidieron no aceptar su renuncia, los jefes del gerente decidieron no exigirle la renuncia.

Ley #2: El problema no es la violencia, el problema es que decidamos perdonarla.

Los hinchas de la selección, pasado el escándalo del 'manotazo a la dama', hoy se preocupan más por saber quién será el nuevo técnico; los hichas de aquel equipo de ciudad intermedia hoy se preocupan más por saber si su equipo perdió o gano ¿No nos importa si la federación de fútbol patrocina el maltrato o la exclusión, cierto? ¿no nos importa si nuestro club profesa amor por el encarcelamiento, no nos importa si aceptan la vejación? Nación olvidadiza y ambibalente.

¿Por qué es más grave que le peguen a una mujer? ¿acaso es más fácil aceptar que le peguen a un jugador de fútbol? ¿será porque es negro, porque no fue a la universidad, porque no quiso seguir trabajando en un equipo en el que no le pagan? Somos un combinado de racistas escondidos detrás del título de sociedad humanizada e incluyente. Pareciese que nos limpiamos la suciedad de entre las posaderas con las páginas de esa constitución pluriétnica y multicultural que tanto celebramos, que tanto modificamos, que tanto ignoramos.

Oráculo #2: A la mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa

Eso dicen, yo diría: a nadie se le pega ni con el pétalo de una rosa, y ahí si vamos jugando. Sí, hay hombres que le pegan a las mujeres y hay mujeres que les pegan a los hombres, hay maltrato físico y psicológico, hay maltrato laboral y familiar pero asumamos de una vez que la violencia es mala en cualquier presentación y empaque, negarla no es la solución; hace parte de lo que fuimos, somos y seremos. Ahora, si vamos a juzgar actos violentos hagámoslo en territorio de igualdad, no en uno en el que unas cosas son más graves que otras. Si vamos a dar segundas oportunidades, con las que estoy totalmente de acuerdo –porque todos las hemos necesitado alguna vez– , hagámoslo desde un discurso de perdón y reconciliación, pero no desde uno que olvida y clausura, no desde uno que prefiere negar que discutir. La ambigüedad de los discursos con los que defendemos nuestros intereses va a acabar con aquello que llamamos ética, con aquello que nos deja diferenciar el bien del mal. No nos echemos pues el cuentico de que el futuro de la humanidad depende de olvidar lo que nos averguenza y desprendernos de los que no están a nuestro nivel, a otro tintero con ese descafeinado. País.

Richitelli.