Contador Llano

Wednesday, September 29, 2010

La Tarea

Algunos de mis amigos decían que esto era amor, otros lo veían como simple placer, pero para mí esto fue una gran satisfacción.

Era una tarde tranquila, yo la miraba tenuemente confiado en que ella no se diera cuenta de mi interés, la tarea dejada por la profe consistía simplemente en observarla y detallarla al máximo, intentando entenderla y analizarla. Por supuesto, eso fue lo que intenté hacer; la contemplaba sin pestañear, la observaba sigilosamente tratando de entenderla, la reparaba con cautela y hasta a hablarle me atreví, sus hermosas curvas y su fuerte color caribe me hicieron soñar; Mis pensamientos sólo atisbaban a tomarla en mis manos para embriagarme con su volátil dulzura y deliciosa fragancia.

Mi mente se nublaba cada vez mas, todas aquellas sensaciones provenientes de todas partes de mi cuerpo me hacían divagar, esas finísimas cosquillitas en él estomago y los escalofríos importunos se unían a mi instinto animal, me hacían débil y casi incapaz de aguantar un minuto más. Siendo horas y horas las que pasaron después de mirar y mirar, no había vistazo más impactante que el de su húmeda boquilla y sus impactantes curvas raudales de una ambrósica belleza.

Al día siguiente llegué a clase y así mismo fue como se lo conté a mi profesora, quien se aterró. Con extrañas intenciones y cierto pudor en la mirada me miró y espetó:

-    Tomás, quién te crees tu que eres... mis instrucciones fueron que observaras  algo o a alguien, no que ultrajaras a ese alguien o a ese algo, ¿Por qué hiciste eso?
-    ¿Hacer qué? – Pregunté
-    Pues eso que hiciste.
-    Yo no hice nada... ( profesora mal pensada me dije a mi mismo )
-    Sí, si hiciste... dijo ella
-    Y dije – Lo siento profesora Carla, si el hecho de haberme tomado la tarea es reprochable entonces discúlpeme pero en un calor tan impresionante como ese... era totalmente irresistible, ineludible, inevitable.

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