Contador Llano

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Wednesday, October 20, 2010

Querido conocido desconocido

Sé que de pronto me has visto por la calle, sé que quizá en algún momento compartimos un puesto de buseta o algún espacio público. Puede que estudiásemos juntos o en el mismo sitio, que trabajásemos en la misma empresa, que nos hayan presentado de soslayo o que recuerdes mi cara, maltratada con los años, por no se cuál maldita casualidad. Puede, claro que puede ser. A lo mejor tengas mi celular, mi mail, el teléfono de mi casa, el de mi oficina o sepas cómo me llamo pero eso no te da ningún derecho a interrumpir la tranquilidad que quiero impregnarle a mi vida con impertinencias dignas de un acosador.

Voy a decirtelo de una buena vez, y con todo el cariño que pueda aflorar de mí en este momento de animadversión atizadora, para que entiendas que no es sólo contigo, es con todos los que actúan como tú; es con tú género, con tu estirpe, es con esa pérfida calaña de sujetos y sujetas que andan por ahí torturando cándidos e inocentes; esa indoliente alcurnia de impertinentes instigadores. 

Por eso Querido conocido desconocido, voy a enumerarte una serie de cositas que me enfurecen y que tienen que ver contigo, con tu flagelante linaje, con tu lacerante abolengo. Sí, van para tí conocido de cara poco familiar. Toma atenta nota de esto para que no me vuelvas a impertinarme con tu insolencia.

1. No estoy interesado en cursos de inglés, meetings metafísicos, seminarios de superación personal, programaciones neurolinguisticas, reuniones religiosas ni alabanzas. No quiero leer la biblia, ni el evangelio, ni el corán, ni la interpretación que hizo Marlon Becerra de las profecías de Nostradamus, No. Cuando quiero aprender algo lo busco y me informo, no espero a que un vendedor mal hablado y desesperante me llame al teléfono o toque a mi dulce puerta.

2. No leo forwards, no veo power points y no leo spam. No leo publicidad, no quiero entrar a sónico y no leo mails que empiezan con: si no le envías esto a 10 personas antes de... NO. Las únicas personas a las que les perdono y les perdonaré tal atrevimiento son parte de mi familia y círculo cercano. Ellos me pueden mandar lo que quieran, pero tú no. A otro perro con ese hueso, tú puedes meterte aquellos mails bolsillo arriba.

3. No tengo con qué ser fiador de nadie y si tuviera no lo sería. No necesito más tarjetas de crédito ni deudas, no necesito una tarjeta de servicios con pago anticipado ni quiero vender mi cartera. No quiero que en tu disfráz de vendedor bancario, tú, querido conocido desconocido, atentes contra mi cordura y llames cada 3 días a ofrecerme pendejadas. No, no quiero suscribirme a una revista de un banco, no quiero ninguna enciclopedia y no quiero volverte a oír. Punto.

Richitelli.