"Un busetero se come un pare, otro lo ve. Como la guerra del centavo los trae obsesionados, este se lo traga también. Con su buseta atropella de frente a una niña que pasa la calle de la mano de su padre. Es 31 de octubre; día en que los niños piden dulces, sonríen y se contonean por las calles disfrazados de aquello que no son pero, tal vez, quisieran ser. La cabeza de la niña queda estampillada contra el sardinel. El casco de su disfraz de astronauta rosadita, de ícopor, se ha resquebrajado en tantos pedazos que sus residúos parecen unos copos de nieve falsa manchados con sangre real. Su padre; atónito, perdido e irreconocible intenta recoger los pocos dulces que Dianita, su nena, había alcanzado a guardar en aquella destrozada coca rosada. No es momento de pensar, no es momento de rezar; es momento de llorar.
El busetero escapa ráudo. No tiene pase, debe 3 millones de pesos en multas de tránsito y en la fiscalía lo buscan por una demanda de alimentos que tiene pendiente en Belén de los Andaquíes, su tierra natal. Allá, en los hermosos adentros del Caquetá su hija no reconocida está vistiendose de hada madrina, también de un rojo casi blanquito, para salir a decir: "Triqui, triqui, halloween, quiero dulces para mí. Y si no me das, se te crece la nariz". Estamos en el 2010, un año más en la era de la conectividad. Un transeunte aterrado por el hecho toma una foto con su celular y la pone a circular por la red con este texto: "Busetero de placas BBB-666 atropelló niña en la 28 con 5 en #bogota se volo, debe ir x la circunvalar hacia el sur http://tinypic.pirovo.co". Ariel, padre de la niña, aún no logra recomponerse cuando llega la policía "Ti ti ti tiieene minutos amigo policía", logra decirle a pesar del temblor de su voz y el rechinar de sus dientes "Poo, poo por favor, debo llamar a mi esposa. No podremos ir a la fiesta de disfraces de la iglesia hoy, la niña se nos murió".
El policia; incrédulo, desorientado y más bien obligado -pues en algo viene siendo su deber- trata de calmar al pobre hombre; nadie en las aceras colindantes al suceso se tomó un segundo para confortarlo. Muchos lo miraron, el jóven blackberriero lo fotografió y el corrillo se armó, nadie lo ayudó. La foto aquella dio la vuelta a la red, se volvió un fenómeno social y el tema no dejó de producir noticias día tras día hasta la mañana de hoy. Armando, el busetero, acaba de entregarse a la fiscalía. Sus 15 minutos de fama han llegado para quedarse, siempre y cuando haya suficientes pruebas para incriminarlo. Rosa, la mamá de Susanita, la hija bastardita de este puto bastardo, en este momento recoge plata entre sus amigos y conocidos de Belén para venir a Bogotá a reclamar lo que es de su hija antes de que se vaya en abogados y multas de tránsito. Adriana, la mamá de Dianita, está recogiendo plata entre sus amigos y conocidos de Bogotá para pagar el entierro de su hija y de su esposo, quien se suicidó aquella noche de aquel 31 de Octubre de aquel 2010 paralelo, siniestro y desconocido." *
El busetero escapa ráudo. No tiene pase, debe 3 millones de pesos en multas de tránsito y en la fiscalía lo buscan por una demanda de alimentos que tiene pendiente en Belén de los Andaquíes, su tierra natal. Allá, en los hermosos adentros del Caquetá su hija no reconocida está vistiendose de hada madrina, también de un rojo casi blanquito, para salir a decir: "Triqui, triqui, halloween, quiero dulces para mí. Y si no me das, se te crece la nariz". Estamos en el 2010, un año más en la era de la conectividad. Un transeunte aterrado por el hecho toma una foto con su celular y la pone a circular por la red con este texto: "Busetero de placas BBB-666 atropelló niña en la 28 con 5 en #bogota se volo, debe ir x la circunvalar hacia el sur http://tinypic.pirovo.co". Ariel, padre de la niña, aún no logra recomponerse cuando llega la policía "Ti ti ti tiieene minutos amigo policía", logra decirle a pesar del temblor de su voz y el rechinar de sus dientes "Poo, poo por favor, debo llamar a mi esposa. No podremos ir a la fiesta de disfraces de la iglesia hoy, la niña se nos murió".
El policia; incrédulo, desorientado y más bien obligado -pues en algo viene siendo su deber- trata de calmar al pobre hombre; nadie en las aceras colindantes al suceso se tomó un segundo para confortarlo. Muchos lo miraron, el jóven blackberriero lo fotografió y el corrillo se armó, nadie lo ayudó. La foto aquella dio la vuelta a la red, se volvió un fenómeno social y el tema no dejó de producir noticias día tras día hasta la mañana de hoy. Armando, el busetero, acaba de entregarse a la fiscalía. Sus 15 minutos de fama han llegado para quedarse, siempre y cuando haya suficientes pruebas para incriminarlo. Rosa, la mamá de Susanita, la hija bastardita de este puto bastardo, en este momento recoge plata entre sus amigos y conocidos de Belén para venir a Bogotá a reclamar lo que es de su hija antes de que se vaya en abogados y multas de tránsito. Adriana, la mamá de Dianita, está recogiendo plata entre sus amigos y conocidos de Bogotá para pagar el entierro de su hija y de su esposo, quien se suicidó aquella noche de aquel 31 de Octubre de aquel 2010 paralelo, siniestro y desconocido." *
Ley #1: "Cada acción tiene su reacción, cada pregunta su respuesta, cada vida su muerte".
Tengo una cierta tendencia a odiar las tendencias, sí; tiendo, propendo y me inclino a detestar todo movimiento que se orienta en alguna dirección (cualquiera, eso ni importa) y al cual se le van adhriendo seguidores como motas a una colcha, como gotereros a un borracho. No soporto ver gente amangualada todita para creer en lo mismo, para ver lo mismo, para oir lo mismo y para responder lo mismo. Van por ahí sonríentes repitiendo igual, riéndose con los mismos chistes y despotricando de la discusión. Me rehúso a pensar que la mayoría seamos pinches peones esperando una orden para atacar, un empujoncito para saltar, una miradita para mirar.
Efecto dominó: Reacción en cadena de la más simple y pura. Acción que genera reacciones inesperadas y desesperantes. Proceso con base en el cual he decidido repeler el destino y buscarme uno propio, mío, único e indeterminado. Sepan que no creo en la prestidigitación, creo en la improvisación. Sé obedecer sí, porque tengo un propósito y lo quiero cumplir. Sé responder, porque mis padres me educaron en medio del diálogo y la discusión, no en medio del miedo y la prohibición. Sé quién soy, porque me la paso todos los días preguntándomelo y no me cansaré de hacerlo.
Oráculo #1: "Dios los cría y ellos se juntan"
No, no quiero un efecto dominó, ninguno y de ningún tipo. Quiero control y descontrol. Quiero diálogos eternos sobre el devenir, no quiero premoniciones estúpidas sobre lo que fue, es y será. Si se viene el apocalipsis que me coja despierto, porque lo miraré de frente, con gafas, pero de frente. Y sí, detesto las licitaciones. Aborrezco los briefs a última hora y el efecto dominó que pruducen. Detesto ver compañeros empeñados en sacar su mejor idea pensando en su hija enferma, detesto querer ir al hogar y no poder, detesto querer controlar y no poder. Soy neurótico sí, hay gente que me aguanta así.
*Por si las moscas, el cuento del busetero bastardo es pura ficción, digo.
**Se acabó el render, entrego y me voy a casa.
Richitelli.