Cantante recibe carta, cantante arma canción con carta, cantante saca sencillo en iTunes, cantante gana –al menos– popularidad.
No soy tanto de baladas, ni de tarjetas, ni de canciones; soy de, digamos, inventicos, ideítas, producticos, cuenticos, relaticos y artificiecitos en los que se puede ver lo que siento y cómo; sin embargo, pensando en el video que acompaña este post, no puedo dejar de aceptar que me caen bien los lores que se entienden con sus serviles, los famosos con sus fans, los políticos con sus ciudadanos, los amos con sus perros, los directores con sus foquistas; y eso, incluso, si al hacerlo ganan publicidad inmerecida, incluso, si ganan dinero con lo que para otros es solo necesidad y admiración, incluso, si se apropian de —o mejoran, digamos— las ideas de otros.
En serio, no es ironía. El joven que quiso ayuda de ese tal Tommy [cantante que no conocía hasta hoy, que no conoceré mañana] probablemente estará encantado ¿qué decir de su novia, todavía la tendrá? ¿estará feliz? Estará feliz. ¡Tommy ha hablado de mí, y de tí, en una canción, que nos hizo un video, coño! Y me hizo 'mention', me dijo que te dijera que él me dijo que te amo, y nada más.
Pero ¿de quién es la canción? ¿quién debería recibir el rédito de su publicidad, o sus likes, o sus RT's, o toda la atención que está teniendo en el social media? Pensemos: ¿es de Tommy? ¿o es de Paco? Mejor dicho: ¿quien compuso la letra? porque otro cantar es, por supuesto, la música y la interpretación, pero este no es un blog musical y mucho menos uno legal. Aquí hablamos de ideas, de cosas, de abusurdos.
Y es absurdo pensar, por supuesto, que todo no haya comenzado con la mera idea de complacer a un fan, ofrecerle cariño y una amable respuesta sino [no piensan ustedes, como yo, que esta palabra sino debería ir tildada en la ó como: sinó] con una metódica estrategia comercial. ¿Pero hasta donde es todo esto un proceso inocente y cándido? Cuando le dijo el 'tío' Tommy a su agente que quería hacer un video para el 'viejo' Paco ¿cuál fue su respuesta? ¿llamó a la agencia de PR, a la Native Advertising Agency de su sello, a su asesor de redes, a su consultor ético y al legal?
Unas más ¿está la canción registrada en derechos de autor? ¿quienes aparecen como compositores de la letra, quién como autor de la música? ¿a quién van las ganancias de las compras del sencillo en iTunes? ¿Paco realmente existe? ¿Es posible que Paco sea un invento más, de los tantos, de los multiples, de los incontables, dentro del grandioso entramado de la mercadotecnia? Si fuera así, mayor sería mi admiración. Mayor, mayúscula, capital.
Ahora, me quedan muchas preguntas, sí, pero el video me gustó, la canción me gustó, el gesto me gustó, y si es una estrategia montada de cabo a rabo, más que gustarme me fascinó. Sin embargo, también, lo que más resalto de esto, o al menos de lo que esto me puso a escribir, de lo que esto me puso a pensar, es la la idea de que en cada cosa reside, a la vez, la potencialidad de cualquier idea.
De artificios, re-inventos, ideas re–ideadas, está hecho el mundo de lo comunicable, de lo social. Somos imitadores por excelencia (sobre la mimesis baste lo hecho en todo este proceso, más lo dicho por Aristóteles, más la historia de las neuronas espejo, más la risa de un bebé que imita los gestos de su padre) y en tanto tales, por supuesto, somos inventores.
Inventamos —pensamos, conocemos, experimentamos, producimos, somos— sobre lo existente, lo ideado y lo pensado. Nada es del todo nuestro ni, tampoco, pues, del todo original. Somos lo único realmente original que existe.
Richitelli
