Contador Llano

Monday, January 27, 2014

LIBERTINOS, DISCRIMINADORES.

A mí no me vengan, por favor, se los ruego, con el cuentico de que todos somos libres de pensamiento y obra. La libertad es una invención postmoderna —o al menos, seguro, moderna o premoderna— consecuencia de eso que somos todos: pareciditos y a la vez distinticos, pero circunscritos. 

La libertad, pues (y me refiero a la idea esa de que podemos hacer y pensar como queramos sobre lo que queramos, o no), existe porque somos capaces de definirla como un concepto, una noción o una creencia, una suerte de unidades mentales que juntitas forman un todo que lo entendemos como, digamos en este caso: la libertad; pero que existen gracias a otros conjunticos de unidades mentales que nos permiten comprenderla como parte de un conjuntote más grande de unidades y unidades y unidades y unidades mentales. Como las reglas, los límites, las acciones, las reacciones, los principios y los finales.  Libres, entonces, lo que se dice libres, libres, libres del todo libres, no somos, ni seremos. No seamos ilusos.

Somos libres de movernos de acuerdo a lo que nuestro cuerpo nos permite, de acuerdo a sus características. Como son libres los perros de mover la cola y orinar alzando la pata; como son libres los gatos de lamerse el cuerpo o son libres las piedras de no moverse. La libertad –como la posibilidad– parece ser definida por los límites de aquello que puede o no pasar con un fenómeno (con una cosa, con lo que sea) dentro de las circunstancias de su entorno; y esto, creo yo, sucede también con las ideas, precursoras de nuestras acciones. Esto es: somos libres de creer y ejercer aquello que concibamos como libertad en la medida en que dentro de nuestro ahorro de ideas exista como tal –como idea– y esté relacionada con otras que nos permitan determinar sus límites de manera mental, así no sea consciente. 

Pero eso está muy enredado, aunque dentro de este fenómeno bloguero y cosal, estoy en libertad de escribirlo y no explicarlo. En resumen: la libertad no la hemos inventado nosotros, entonces no abusemos ¿sí? 

Toda esta lora viene a colación porque estoy desesperado de que todo lo queramos resolver con desprecio, con discriminación. Los antitaurinos desprecian a los taurinos porque creen que son mejores personas, los eruditos desprecian a los hinchas porque se creen mejores personas, los estudiados a los ignorantes, los blancos a los negros, los bonitos a los feos, los rockeros a los reguetoneros, los selectos a los populares... y así y así y así. 

El desprecio y la discriminación son la peor muestra que hay de libertad y de que es ejercida. Desprecien todo lo que quieran a los feligreses de la iglesia del Mira, a los hinchas de fútbol que se pelean  y nos atracan, a las farc y a los corruptos, a Santos a Uribe y a Petro y a mí si quieren, háganlo tranquilos, pero entonces sean consecuentes (y firmes, y continúos, y perseverantes) y desprecien también a los que discriminan a los gays y a las lesbianas, a los que desprecian a los pobres y desamparados, a los que maltratan a los animales y al ambiente, a los que nos roban y explotan. Háganlo, se los pido, pero háganlo cuando no sean evidentes, aunque no lo hagan de forma continuada y criminal, aunque sean nuestros amigos y familiares, aunque seamos nosotros mismos. 

Todos, ustedes y yo, somos libres de creer en lo que queramos, por supuesto, pero estamos limitados. Por nuestros límites seremos juzgados, o discriminados, como se juzga al que es libre fuera de nuestros límites.

R.