Contador Llano

Thursday, February 25, 2010

Me hace falta el Palogrande.

Me hace falta ir al estadio, hacer cola, jugar cartas, tomar gaseosa y comer albondiga. Me hace falta un radio arrimado a la oreja, el frío en la espalda y asomarme por la baranda de arriba a ver rodillones jugando en la auxiliar, me hace falta el Palogrande.

  • Ley #1: "De allá soy, de allá vengo y allá volveré".

Hoy vuelve el Once Caldas de Manizales a jugar como local en la Copa Libertadores y en mis entrañas ya se plantea un cotejo lleno de nervios. Estoy nervioso porque hoy soy un tipo lleno de recuerdos.

La primera vez que fui a un estadio de fútbol aún era un bebé. Jugaban El Once Caldas contra el América de Cali, eran los blancos contra los rojos. Mi papá me había llevado. Él, como siempre, tenía un sombrerote espléndido y yo alguna pantaloneta descolorida. Recuerdo como si fuera hoy como los de blanco pasaban y pasaban la pelota mientras los rojos siempre buscaban al negro altote que corría como un caballo y le pegaba con odio al balón. Era el final de los ochentas, yo debía tener unos 5 o 6 años y no pude terminar de ver el partido. Me quedé dormido en las piernas de papá hasta que unos caleños de al lado saltaron gritando Goooooool. Ése día no sé si el Once Perdió o ganó, a mi me gustó verlo de blanco y supe quién era Fredy Rincón.

Pasados los años volví al estadio. César, uno de mis hermanos mayores, me llevó. Era el día de la inauguración del Estadio Palogrande, que reemplazaba al viejo Fernando Londoño Londoño. Jugaba el Once Caldas contra el Cruceiro de Brazil (creo, pudo ser otro equipo, al final no importa). Luego de hacer la cola y mostrar la boleta pudimos entrar. El estadio se veía inmenso, nunca había visto un sitio en el que me dieran tantas ganas de jugar metegol. Otra vez vi que el equipo de blanco tocaba y tocaba la bola mientras los de azul metían goles casi sin querer. En los blancos había un señor flaquito que se movía con la pelota como si bailara salsa y pasaba super bien el balón al que yo le gritaba que me tiera gol. Mi hermano ese día me gastó paleta, me enseñó lo que era hacer la ola y me dijo que el Once Caldas jugaba de blanco. Ese día supe que a Giovanny Hernández le decían 'El Niño del Millón de Dólares'.

Luego, ya barroso, gafufo y patillón, empecé a ir inquebrantablemente a cada partido que jugaba mi equipo de local. Siendo ya un adolescente, lo que había empezado como un juego se volvió en una religión. En 1998 ví el primer partido internacional de mi Once Caldas. En el 97, milagrosamente, habíamos clasificado a la copa Conmebol y nos jugábamos el pase a la siguiente ronda en la ciudad Cómo lo había hecho durante el último año, asistí al partido con mi amigo Eduardo, hermano menor del profe Dios Antonio, y del que les puedo asegurar, es el tipo que más sabe de fútbol en esa familia. El estadio estaba lleno, blanco, animado, hermoso. Pacho Foronda miraba siempre a la afición, a Wbeimar Villegas le brillaba la calva. Henao calentaba, Valentierra reía y Galván chutaba. El partido terminó 2-1. Todo se definiría en penaltys. Ése día supe que si moría infartado, la culpa sería del blanco.

Eliminado de la conmebol el equipo se concentró en el troneo local. Hizo 128 puntos, record nacional. Entre galván y Valentierra fueron la pareja más goleadora del torneo y el Once Se clasificó a Copa Libertadores. Ese año aprendí que en el fútbol no siempre el que mejor juega, gana, y el que gana, no siempre lo merece. El Once cayó vapuleado en la final y el Deportivo Cali salió campeón. También ese año supe el nombre del mejor arbitro de Colombia: "Oscar Julian Ruiz" (me debés una).

  • Oráculo #1: "Perder es ganar un poco"

  • Ley #1: "Un Boomerang bien lanzado regresa, uno mal lanzado también".

Hoy soy una añoranza ambulante, un recuerdo fulgurante. Hoy siento de nuevo la alegría, los gritos, el llanto y las risas que viví cuando goleamos a River, cuando vendimos a Congo. Tengo incrustados en mi memoria los más de 45 minutos que estuve en Oriental esperando la llegada de la luz, no podía esperar por ver a Chilavert salir perdedor. Hoy soy un libro abierto, listo para gritar gooool. Hoy soy consciente de que aunque la vida me trajo por otros rumbos, algun día volveré. Sí, volveré. Pues ver al Once ganar en Bogotá no es lo mismo, porque no soy el local. Porque aunque lo oígo por la radio, lo lea en la red, lo sienta después de cada café que tomo o lo vea reflejado en mi pecho cada día de cotejo, yo soy del Once porque me gusta verlo de local. Me gusta ver al blanco blanco tocarla y tocarla, atacar, defender, perder, empatar y ganar. Hoy, recuerdo que la final de copa la vi en un tv, recuerdo que en el 2003 grité, lloré, festejé y descansé en oriental, recuerdo que cuando ví a Henao gritar CAMPEOOOONES estuve 40 minutos en shock, que en el 2002 merecimos mejor suerte y que en el 2009 fuimos campeones otra vez, como la primera vez.

  • Oráculo #2: "Si es mejor pájaro en mano que 100 volando, doble cabezazo en el área es gol y no hay cuña que más apriete que la del mismo palo, la moraleja es: a soldado capado no le da blenorragia".

Vamos Once que: Esas no son penas pa un ninja.

Richitelli.

Monday, February 22, 2010

No somos gente convencional!

*Una vez más: la foto le pertenece al que le pertenece, no a mí.
Paseando por la red (mientras paso VHS's a DVD, hago Backups, recupero información perdida de un Disco Duro SemiCuasiFinado y veo defenestrar compañeros de oficina) me encontré con una noticia no muy útil, no muy nueva, no muy interesante, pero que me generó algo de curiosidad y un tenue deseo de escribir.

  • Ley #1: "No por más leer sabrás escribir, no por más memorizar, recordarás. No por más recordar revivirás, pero te acordarás".

Y es que en medio de una de esas no muy profundas lecturas vespertinas me pillé -con algo de asombro y risa forzada- que los fieles seguidores de "The Goonies" van a celebrar su honomástico número 25 (el de la película) organizando una convención de fanáticos (he aquí la noticia) y me pregunté:

Si los gringos son felices yendo a convenciones de Star Trek, Elvis, Los Magníficos, McGyver, The Goonies, de Comics, de Lost, de Star Wars, de Lucha Libre, es decir, de básicamente lo que sea que en algún momento les haya producido entretenimiento ¿por qué nosotros no?.
Yo iría feliz, por ejemplo, a una convención de La Gente de la Universal, Pecados Capitales, de Los Victorinos o de ¿Por qué mataron a Betty?. Ya con más curiosidad que otra cosa, entraría a una de Dejémonos de Vainas o de El Chinche y pues por el puro morbo de indagar qué tipo de gente está ahí, me pasaría por la taquilla de una convención de Café o Pedro el Escamoso.

  • Oráculo #1: "Donde hubo fuego, cenizas quedan".

¿Pero qué es una Convención de Fanáticos?: Esta es una reunión, usualmente anual, en la que un montón de gente con intereses comunes en un tema específico se junta -digamos- para celebrar la existencia de eso que tanto les gusta haciendo actividades relacionadas con el tópico en cuestion. Recuerdan capítulos pasados, visitan las locaciones donde se filmó, intercambian artículos de colección, gastan platica en la subasta del calzoncillo eléctrico que usó Darth Spook en el S23x18 de Trek Wars, se visten como sus personajes favoritos y a veces, sólo a veces, tienen el privilegio de ver al actor que los interpretó en vivo y en directo.

Asistir a una convención de creaciones nacionales sería todo un Hit. Imagino una congregación de 'gambas ochentosas' reunidas en el Jorge Eliecer Gaitán esperando la llegada de Ramiro Meneses y sus secuaces victorinos, ja, quietos. Yo me apuntaría a preguntar una vez más ¿Por qué mataron a Betty? si era tan buena muchacha, y seguro que sería el primero en cuestionarle a Aljure de dónde sacó el: por eso le digo. Qué divertido sería ver al Mago Kandú haciendo uno de sus numeritos en la entrada de Corferias mientras en otro Pabellón hay 'cientomilocho4' manes haciendo el baile del Pirulín con pelucas que les vendieron en la entrada. ¿Se imaginan el panel de preguntas que le harían a los de la tele? o las ventas que tendría la biografia no autorizada de Romeo y Buseta: La guerra del centavo.

Jajaja, realmente sería divertidísimo pero no va a pasar. Los Colombianos no somos gente convencional.

  • Ley #2: "Live Together, Die Alone".

Los colombianos no somos gente convencional. Si no recordamos a Gaitán, la muerte de Gómez Hurtado, el asesinato de Cano, el sacrificio de Galán, la limpia de la UP, los falsos positivos, el cierre de Cambio, el secuestro de Ingrid, los diputados del valle, ni las victorias de Maturana ¿cómo HPs queremos progresar?

La cosa es simple. El humano es un ser hábido de conexiones; lo que antes se hacía por fé, hoy se hace por floclorismo y los gringos son personas aduladoras, insipidas y faltas de carácter que tienen muy claro qué les gusta y les conviene, cómo recordarlo y la forma de revivirlo.

Yo definitivamente no soy su más grande mayor e inpenetrable admirador, pero reconozco que son patriotas, tienen memoria y defienden lo que les gusta y eso es algo que realmente nos hace falta. Sí, casi siempre se les va la mano (por no decir siempre) pero a los colombianos nos falta un poco de ese compromiso, un poco de esa pasión.

Es una quimera sí, es una estupidez, pero el día en que vea un montón de colombianitos reunidos en torno a una de las creaciones nacionales y lo que ello representa, ese día pensaré que mi país tiene salvación. No lo digo porque retoce lucubrando sobre el pasado y el futuro de la TV nacional; lo digo porque además de que me parecería entretenidísimo (hilarante, es más) estoy seguro de que en el momento en que empecemos a socializar más nuestros deseos, gustos, inquietudes y problemas, entre todos vamos a encontrar las soluciones que necesitamos tanto.

  • Oráculo #2: "No hay mal que por bien no venga, que dure cien años, cuerpo que lo resista ni posibilidad imposible".
Richitelli.

Thursday, February 11, 2010

Tiempos Aquellos

Ayer mi querido amigo Leozales tuvo la delicadeza de recordarme un episodio único, irrepetible e infinitamente gracioso. Es una anécdota larga o corta, depende de por dónde se le mire, en últimas no es gran cosa, pero trae a mi mente momentos que hace más de una década no vivía, que hace más de una década no reía.

Aquella historia, no, mejor (como dicen los periodistas deportivos cuando se equivocan y en vez de corregir su adefecio 'mejor' lo mejoran) aquella serie de historias es una colección de sucesos, penurias, infortunios, menesteres, felicidades y su conexión con nuestras vidas. No las escribiré todas, es más, no escribiré ninguna. Esto no es un informe, es un recuerdo y como está un tanto borroso no exijan mucho.

Ninguno de nosotros tenía más de 19 años ni menos de 16 y de seguro ya nos habíamos afeitado por primera vez; podría ser nuestro último año de colegio (que para algunos duró más que para otros) o podría ser el primer semestre del resto de nuestras vidas. Habíamos construído una amistad que ya superó su primera década, el internet había aparecido hace poco en nuestras vidas e igualmente lo había hecho el pasatiempo preferido de todo jóven manizaleño que ya sabe lo que es darse un 'Borondo' por la 23. Normalmente eramos 5, a veces 6 y a veces 4. Casi todos teníamos ya claro que ibamos a estudiar o teníamos algo que queríamos hacer con nuestras vidas.

¿Pero qué fue lo que Leozales trajo de nuevo a mi mente? Pues me recordó una de las bandas sonoras de aquellos tiempos, me puso a buscar en anaqueles insospechados y me hizo caer en la cuenta de que: no estamos viejos pero ya somos adultos. Claro, por esa época bajar música a 1.4 Kb/s era un hit y yo no pagaba la cuenta, mi papá sí; hoy hay triple play y lo pago yo. En aquella época el trago no me caía tan mal, hoy sí. Eran los días en que o eras virgen o no sabías qué hacer (hoy probablemente tampoco, pero se intenta). Eran los tiempos de la risa, la falta de preocupación, los amores platónicos y la ingenuidad; hoy no es tanto así. Quedarán siempre las risas pero ya no hay ingenuidad; las preocupaciones abundan y el amor platónico se me hizo realidad, ahora ya sé lo que es enamorarse y no me quiero devolver, en el hoy estoy feliz.

Tiempos aquellos son los que hicieron lo que somos hoy, son nuestro curriculum vitae. Tiempos Aquellos en los que bajabas una canción en 12 horas simplemente para musicalizar la historia (asombrosa) de tu amigo al se le perdía el buen gusto con un par de frías; tiempos aquellos.

¿quieren oir aquella canción? aquí abajo está, sólo hay que dar click.





Jajaja, qué buena excusa para recordar.

Richitelli.