Contador Llano

Sunday, October 10, 2010

La ley de las cosas.

Cosa, cosita, cosota cosa. Sabemos todos muy bien que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, que el mundo está lleno de cosas y que si no le damos orden a tanta cosa, la cosa se nos puede salir de las manos.

Hay quienes se atreverían a decir que sin tanta cosa que se tiene en la cabeza la cosa sería más fácil, claro, pero ¿de qué cosa se trata todo esto?, de todas y de ninguna. Sin cosas el mundo no existiría, o al menos no sabríamos que existe. Y si algo bueno se nos otorgó cuando se crearon todas las cosas fue la habilidad de discernir entre cosas; la habilidad de darle vida a las cosas a través de reconocer su existencia. Qué cosa. 

Me explico, digo, me entiendo, digo, me interpreto; lo que quiero decir es que el simple reconocimiento de la existencia de ´La Cosa´ hace que la cosa sea mucho más que cosas. La habilidad que tenemos de significar, resignificar, codificar y decodificar cuaquier cosa, nos hace la cosa más importante de entre todas las cosas que hay sobre la faz de esta tierra llena de cosas.

Somos lo que define la cosa, somos la cosa de cosas, somos, en esencia, nada más que una cosa. Somos la afección de todas las cosas. Somos el discurso. Sí, somos el texto y el contexto de todas las cosas. Somos relatores, historiadores, defensores y atacantes de la cosa. Somos la idea fundacional de la cosa, somos la cosa. Somos creadores y seremos el fin de todas las cosas.

¿Por qué? porqué el día que no haya más de nosotros por aquí no habrá quién determine si una cosa es una cosa u otra, y la cosa sólo dejará de existir en la medida que dejemos de reconocerla. Una concepto existe mientras se piense en él y él no puede pensarse a sí mismo, sólo nosotros -cosotas- podemos ser concepto y cosa a la vez. 

Somoa `La Cosa´ y ella es, existe, subsite y resiste, en tanto estemos ahí para pensarla. La cosa, de plano, vive porque estamos nosotros para reconocerla, entenderla, descifrarla, definirla, controvertirla y terminarla. Somos el fin y el comienzo de la cosa, somos la cosa.

Siete esteriles, pueriles, cosudas y efímeras leyes sobre la cosa:
  1. Entender la cosa es entenderse a sí mismo. Entíendase usted y entenderá la cosa.
  2. Hay cosas de cosas, por eso, cada cosa a su lugar. 
  3. La cosa aunque exista por sí misma sólo es cosa en la medida que sea definida, y no puede definirse por sí misma.
  4. La cosa queda expuesta, entonces, como la relación entre usted y todas las cosas.
  5. Se es cosa en la medida que se es, se es cosa en tanto se sabe que se es.
  6. Una cosa más, una cosa menos, qué más da. Somos un sin fin de cosas.
  7. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Richitelli.

1 comment:

Ana said...

Me gusta que somos un sin fin de cosas... en nosotros está la posibilidad de serlas todas... la cosa es fácil.