Contador Llano

Wednesday, August 25, 2010

Dia Internacional del Pandebono


Ley #1: "No hay dulce como el de casa, hogar como el de tu madre ni mecato como el de tu padre".

En casa siempre hemos sido un tanto mecateros, digamos, para no exagerar la cosa. No somos excesivamente obesos, no somos excesivamente esbeltos. No importa, somos felices.

Cada paseo brilla siempre por la parada clásica a mecatear. Nos gusta la comida colombiana, nuestro mecatico criollo. No se imaginan a lo que sabe una natillita de mi mamá, su colada, su postre de las tres leches o esa milhoja que hace años no prepara. Es más, no se imaginan las tortas de mi hermana, sus galletitas, aquellos hojaldres que alguna vez vendí en la universidad o lo que hace de mí el Arroz con Leche de mi esposa. En fin, quesitos, cuquitas negras, gelatinas de pata de vaca, pandebonitos, arepitas campesinas y las ya glorificadas (sólo por mí pero no importa) empanaditas paisas, hacen parte de nuestro dossier de antojos.

Por eso, sin miedo a que me llamen apátrida, forajido o iluso por querer instaurar un nuevo día de feria, y porque ayer entre ires y venires, sin preparaciones y de una forma quizá totalmente coincidente Papá, Mamá, Julieta, el primo Rogelio, su familia y yo acaparamos casi 40 pandebonos en un mero nucleo familiar; anuncio a todo pulmón que desde ayer, el 24 de Agosto de cada año, celebraré el Día Internacional del Pandebono como una oda a esa mezcla escandalosa de harina y queso que llevo comiendo desde que tengo uso de razón. Y es que ya celebramos tanto festivo estúpido que en qué nos afecta uno más, y sobre todo uno que ensalza nuestra deliciosa glotonería.
Oráculo #1: "Lo que no mata engorda".

Acéptemoslo de una buena vez: el hombre, como el resto de especies, es un animal de costumbres (a veces pensamos, sí, pero eso ya casi que lo hacemos por costumbre) y yo quiero celebrar la costumbre ya barrigona, harinosa y deliciosa de comer harina porque sí, porque no y por si las moscas.

¿Ha comídose usted una arepita con mantequilla y sal en la mañana, después del desayuno? ¿un pansito calientito a deshoras? ¿una empanadita crocante antes, durante, después, mientras o en medio de la tarde? ¿Ha engullido usted un Buñuelito, o 2, estando lleno? ¿un Churrito azucarado en plena tarde? ¿Gusta usted de las tajadas, la yuquita frita, los anillos de cebolla apanados, las papas fritas, las papas chips, la arepa frita con gucamole, las, obleas, milhojas, cruasanes o almojabanas?

Si lo ha hecho al menos una vez, como yo en innumerables ocasiones, pues únase a mi causa y celebremos, porque nunca es tarde para un bocadito de sabrosura.

Richitelli.

Sunday, August 01, 2010

DIARIO DE TU AUSENCIA III.

Del sueño, sus demonios y otros yo.


Soñar es al tiempo algo esperanzador y peligroso. En tus sueños como eres héroe puedes ser villano; como ves tu futuro con esperanza, a veces puedes perlo con desdén, con pavor.

Son las 5:42 de la mañana del primer día de agosto del año 2010, acabo de despertarme de una fantasía ambivalente que no puede más que dejarme aterrado; mi rostro debe proyectar aquella honda preocupación propia del imprudente y novel soldado que se alista para matar, sin querer queriendo, pero que al fin matará. Tengo los ojos dulces, como yo le llamo a ese cosquilleo que me da en las vistas cuando me desadormezco luego de apenas descansar, mi cabello me lleva para el lado einsteniano del asunto pero mi oído musical me hace pensar en Kurt Cobain; que maldita manía esa la de los genios de ser o incomprendidos o despelucados. Yo no soy un genio, no soy un incomprendido y estoy despelucado. Estoy en la maldita inmunda, si de genialidad estamos hablando.

Ya son las 5:54, acabo de poner a calentar un poco de agua y espero tranquilizarme una vez haya tomado algo dulce y caliente; la aguapanela es mi primera opción. Cuando despabilé lo primero que hice fue desbloquear el celular. Nuestra foto en el fondo de pantalla me recibió con un brillo descomunal, si no fuera por la lógica que produce el hecho de que: es de noche, las luces están apagadas, las cortinas cerradas y que estaba dormido, diría que esa brillantísima pantalla coloreada con nuestro matrimonio es una señal divina; pero además no creo en las señales. Parece que estar jodido ya es una marca registrada.

Lo primero que hice fue revisar el mail, quería saber si leíste mi último mail, mi relatoría de la inoperancia, mi abyecta persecución a tu ausencia, mi imprudente forma de declararte amor por enésima vez. No lo leíste, lástima por mi. Eso no quiere decir que escriba bien y quiera ser leído, eso quiere decir que aún estarás en un tren, que la batería del teléfono aún no carga o que a Rusia de nuevo se la tomó el comunismo. No me importa que acaben con ese país, lo único que quiero es saber de ti.

Luego fui al carelibro, donde quizá podría encontrar uno de esos anhelados informes que vienes haciendo, pero no lo encontré, antes de abrir Skype y perder totalmente las esperanzas deberé pasar por Twitter, sé que no estás ahí, pero ahí puedo encontrar las noticias. Soy optimista, soy integrado, lo sé; pero en algún rincón de mi cabezota hay un fatalista inquisidor que se apodera de mi conciencia cuando no estoy en control, y hoy no controlo un fogón: se me acaba de quemar la aguapanela.
Cuando confirmé (si a eso puede llamársele confirmación) que nada exquisitamente noticioso pasaba en la tierra de los cosacos, decidí abrir el Skype.
__________. No estabas. El desenfoque propio que tengo cada mañana dejó de estar por un instante, un instante de desespero, de terror, de impotencia, inoperancia. Menos mal allí estaba mi hermanita querida, mi polo a tierra, mi otro amor despatriado que cada tanto conforma mis hoy insonoros oídos. Gracias sis, de no ser por ti no se que sería de mi interrumpido sueño y mi mal conformado descanso de la mañana de este primer domingo de este primer y único agosto del 2010. Qué charla tan rica, que palabras más tranquilizantes, que voz más dulce. Pronto nos oiremos de nuevo, pronto nos veremos de nuevo. El amor está de nuestro lado.

Son 6:26 de la mañana. La aguapanela no fue fructífera, la escritura quizá tampoco, el sueño, en cambio, tampoco. Dejo estas palabras en el viento porque tu ausencia me tiene inoficioso, indeseable, imperfecto, insensato, impávido, intolerante y porque Arnulfo también despertó. Con el sonido de You Really Got me, que oportunamente suena en este preciso momento, me bañaré y saldremos a caminar, sólo eso nos queda. Amarte así.

¨GIRL, YOU REALLY GOT ME GOIN
YOU GOT ME SO
I DONT KNOW WHAT IM GOIN
YEAH, YOU REALLY GOT ME NOW
YOU GOT ME SO
I CANT SLEEP AT NIGHT.

RICHITELLI.