Ley #1: "No hay dulce como el de casa, hogar como el de tu madre ni mecato como el de tu padre".
En casa siempre hemos sido un tanto mecateros, digamos, para no exagerar la cosa. No somos excesivamente obesos, no somos excesivamente esbeltos. No importa, somos felices.
Cada paseo brilla siempre por la parada clásica a mecatear. Nos gusta la comida colombiana, nuestro mecatico criollo. No se imaginan a lo que sabe una natillita de mi mamá, su colada, su postre de las tres leches o esa milhoja que hace años no prepara. Es más, no se imaginan las tortas de mi hermana, sus galletitas, aquellos hojaldres que alguna vez vendí en la universidad o lo que hace de mí el Arroz con Leche de mi esposa. En fin, quesitos, cuquitas negras, gelatinas de pata de vaca, pandebonitos, arepitas campesinas y las ya glorificadas (sólo por mí pero no importa) empanaditas paisas, hacen parte de nuestro dossier de antojos.
Por eso, sin miedo a que me llamen apátrida, forajido o iluso por querer instaurar un nuevo día de feria, y porque ayer entre ires y venires, sin preparaciones y de una forma quizá totalmente coincidente Papá, Mamá, Julieta, el primo Rogelio, su familia y yo acaparamos casi 40 pandebonos en un mero nucleo familiar; anuncio a todo pulmón que desde ayer, el 24 de Agosto de cada año, celebraré el Día Internacional del Pandebono como una oda a esa mezcla escandalosa de harina y queso que llevo comiendo desde que tengo uso de razón. Y es que ya celebramos tanto festivo estúpido que en qué nos afecta uno más, y sobre todo uno que ensalza nuestra deliciosa glotonería.
Oráculo #1: "Lo que no mata engorda".
Acéptemoslo de una buena vez: el hombre, como el resto de especies, es un animal de costumbres (a veces pensamos, sí, pero eso ya casi que lo hacemos por costumbre) y yo quiero celebrar la costumbre ya barrigona, harinosa y deliciosa de comer harina porque sí, porque no y por si las moscas.
¿Ha comídose usted una arepita con mantequilla y sal en la mañana, después del desayuno? ¿un pansito calientito a deshoras? ¿una empanadita crocante antes, durante, después, mientras o en medio de la tarde? ¿Ha engullido usted un Buñuelito, o 2, estando lleno? ¿un Churrito azucarado en plena tarde? ¿Gusta usted de las tajadas, la yuquita frita, los anillos de cebolla apanados, las papas fritas, las papas chips, la arepa frita con gucamole, las, obleas, milhojas, cruasanes o almojabanas?
Si lo ha hecho al menos una vez, como yo en innumerables ocasiones, pues únase a mi causa y celebremos, porque nunca es tarde para un bocadito de sabrosura.
Richitelli.

