Contador Llano

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Monday, March 26, 2012

AMBIVALENCIAS

Publicistas que odian el catolicismo, critican la visita del Papa y adorarían una conferencia de Ogilvy o un encuentro fortuito con alguna 'deidad' del mercadeo. Políticos que detestan a Uribe y fungen como representantes locales de sUs ideas, del que fuese su partido. Músicos que odian el reguetón y para demostrarlo hablan de él con insistencia, casi con tozudez. Ex–aficionados al fútbol (si acaso existe cosa tal) que critican la filiación por equipos no locales mientras adoran cantantes más foráneos que el euro, o el dólar, que ya no lo son tanto ¿en qué vienen empacadas, originalmente, las remesas de sus ex-patriados? Profesores que pregonan querer mejorar la educación y sólo se educan por escalafón. Periodistas que adoran la comunicación pero no son capaces de ser directos, tajantes, abiertos. Ateos que creen en la astrología, en el destino como medio para un fin. Científicos que se persignan, católicas que usan anticonceptivos, teóricos que prefieren la asunción que la investigación, automovilistas que odian a los motociclistas y peatones pero paran en la cebra, ciudadanos que no votan y critican, feministas que quieren que les cedan el paso en la fila, machistas que quieren a sus esposas trabajando, racistas que pagan por prostituras de color —de cualquier color—, comunistas que venden libros, capitalistas que evaden impuestos, mamagallistas de malos chistes, humanos que piensan que pensar no es tan humano. En fin, opinadores (digamos que como yo) que hablan de casi todo y no dicen nada, que pontifican sobre la vida y temen a la muerte, que hablan de paz y en todo lo que escriben no se les lee sino odio.

Todo es cosa de doble racero, de direccionamiento compartido, de reflexión referida a lo externo y no a lo interno; mala cosa, buena cosa, ambivalente cosa. Despotrico de lo que odio, lucubro sobre lo conozco, ataco lo que no me pertenece, aquello que no comparto, soy individualista en una sociedad interaccionista ¿qué diablos estoy haciendo mal, qué dioses estoy haciendo bien, qué diantres debería hacer, qué cielos no debería prometer? Soy reactivo, universal, no soy equilibrado. Soy humano, como algunos otros, pero parece que no lo entiendo; parece que no acepto que todos deberían tener, al menos, quizá más, iguales derechos y obligaciones. Igualizar no es más que des–aprender, humanizar es existir en co–relación, en interacción. Demonios.

Richitelli.

Friday, November 11, 2011

Querido Alcalde


Reciba esta misiva con orgullo y satisfacción, sepa usted, por supuesto, que lo que aquí le escribiré viene de lo más profundo de mi corazón, sepa que mi sentimiento es inmenso y que la necesidad que tengo de hacerle saber mis sinceros agradecimientos no tiene límite, siéntase agradecido, honrado, siéntase bien. Sepa, además, que el pequeño pedido que me atreveré a hacerle no es nada para usted, usted lo puede todo.

Dignísimo mandatario, téngalo muy claro, lo que usted ha logrado durante su mandato es histórico, irrepetible, genuino e insuperable. Siéntase héroe, siéntase mártir, adúlese en el espejo, siéntase grande; repita y repita su nombre, porque quedará en la historia: Llano, Llano, Llano; Ya No. Usted, que ha llevado la manizaleñidad a su máximo esplendor en años, que ha llenado a la ciudad de sentimientos unánimes e indignación, usted, grande entre los grandes, ya ha cumplido su labor.

Lo logró alcalde, usted lo logró; gracias. Usted es la razón por la cual la ciudad está unida por una sola razón. Usted, brillante entre brillantes, nos dio el estadio con las sillas más caras del país, el impuesto feudal –digo, predial– más caro del país, la ciudad con más profesionales trabajando como recepcionistas por metro cuadrado, la reubicación de familias más equitativa en la historia de la ciudad, ahhh alcalde, usted lo logró. Usted, dignatario de dignatarios, hizo que la protesta violenta más grande de los últimos años se diera en su administración: TIM, TIM, TIM, abajo el tim. Usted, y ese visionario equipo que atisba más allá de Chinchiná, al menos hasta Perú, logró despertar la solidaridad del pueblo. Nos dejaron sin agua —sedientos, sucios, pecuecudos, chuchentos pero dignos, solidarios— y la ciudadanía, ahogada en sequedad, demostró que unida puede sobrevivir, que la violencia no es el camino, que la cooperación es la salida. Gracias alcalde, gracias.

Por eso, acreditado dirigente, y por tantos otros de sus logros que no alcanzo a enumerar, Ilustre adalid de la inoperancia, me dirijo a usted pidiéndole que renuncie. No se preocupe alcalde Llano, su labor ya está hecha, el pueblo ha hablado. Le escribo esta carta con dolor, con indignación, con impaciencia, con luto; pero con agradecimiento. Me duele tener que reconocer que la más nefasta administración que le he visto a Manizales en lo que llevo de vida, la suya, sea la culpable de la unión de la ciudad. Me indigna tener que reconocerle a usted, el más grande pusilánime que he visto dirigir la ciudad de mi adoración, el más inoperante, insensible, el más miserable, un lugar histórico y de recordación. Me impacienta, no sabe usted cuánto, no sabe, que usted no tenga la valentía de asumir que su labor ya terminó.

Me duelen las muertes en Cervantes, me hacen llorar; Me duelen las muertes en la vía Manizales–Bogotá, aun me revuelcan. Me indigna, sobre manera, que la ciudad tenga que llorar a tantos muertos porque su administración no fue, al menos, eficiente, ni siquiera humana. Usted, o mejor, ustedes, alcalde y ayudantes, demostraron que estar pendiente del bienestar de la ciudad no es tan importante, que las alertas rojas no hay que comunicarlas, que el acueducto no es importante, que respetar al talento local vale tres pedazos de mierda, usted alcalde, usted, vaya por favor, se lo ruego.

Sea hombre, tenga pantalones, testículos, para decir que la ciudad le quedó grande. Tenga el coraje suficiente para decir que usted dejó morir la ciudad, que usted la dejó hundir.

Richitelli.

Sunday, September 25, 2011

UN COSITO MODULAR, UNO

Va uno por la vida estudiando, leyendo, entreteniéndose y tal, y de una forma u otra cae en la cuenta de que sus libros no se guardan solos, de que un cierto criterio de organización es necesario y de que el negocio de la literatura no se ha reinventado como debería. En serio, nómbrenle a uno una revolución de mercadotecnia valiosa en las editoriales y uno dará por terminada su incursión en el mundo del emprendimiento ¡uno!.

Es decir, uno –premodernista, postrenacentista, variopinto y monicagellerista con sus libros– tiene una gran biblioteca en pdf, sí, carga algunos libros en el Ipad, sí, los tiene organizados por nombres en el computador, sí, les está poniendo etiquetas por tema, sí, pero también tiene libros en papel, libritos que huelen a nuevo, que huelen a viejo, que están subrayados, doblados, catanos y que se pesan en gramos y no en kilobytes; libritos, ellos, que uno quiere tener bien organizaditos.

Y entonces uno se imagina yendo a comprar una biblioteca, un mueblecito donde guardar los libritos. Uno se imagina comprando cosas modulares, se imagina no teniendo plata, no encontrando la adecuada, encontrándola pero no teniendo espacio pa meterla, se imagina peleándose con el vendedor, torturando al hacedor; se imagina, uno, que no encontrará el aparatico ideal, se imagina poniéndose a armar ¿será que sí, a armar?

Pero, y he aquí el pero ¿si las chocolatinas tienen albumes con figuritas, los periódicos colecciones de motos–carros–superhéroes; las revistas modelos a escala, los supermercados tarjetas de puntos, las gaseosas tapas premiadas, los pasquines cupones de descuento, los políticos tejas–tamales–notarías–embajadas por qué, coño, por qué a los libreros no les da por ofrecernos una bibliotequita modular, una?

Uno se imagina, entonces, una librería en la que por la compra de un libro le den a uno un pedazo de biblioteca (modular, uno modular, una modular), y por la compra de otro libro: otro pedazo de biblioteca, y por la compra de otro: otro pedazo de biblioteca. Es más, uno se alcanza a imaginar a dicha librería asociada con Lego, con una empresa de muebles, se los imagina recuperando a la Estralandia para el mundo y se los alcanza a imaginar asociándose, incluso, con una empresa de algo modular.

Uno es muy ingenuo, sí, pero uno lo que quiere es un cosito para organizar sus libritos, un cosito modular.

Friday, March 18, 2011

Simple simpleza: adultez en un par de chanclas.

Ayer llegué a la conclusión de que si hay algo que pueda definir la adultez -al menos en mi caso- con una muy simple simpleza es un buen par de chanclas. Sí, en serio ¿Qué sería de la vida de todo adulto reconocido sin un buen par de babuchas, sin unas chinelas calurositas, sin unas zapatillas de descanso apropiadas para el frío inclemente o el sofocante calor? ¿qué sería de mi vida, para ponerme como ejemplo, como carne de cañón, sin esas sandalias de caucho viejo que uso todas las noches?.


Acabóse
Insomnio
Desastre
Dolor de pies
Catástrofe
Suelo frío
Ruina
Cosquillas
Infortunio
Golpes con esquinas
Inevitable
Pasto mojado



Cuando era pequeño vivía sin ataduras, no me molestaban ni la suciedad del asfalto callejero ni el frío de una baldosa ni el cosquilleo que produce el pasto recién cortado. Cuando niño no quería reglas, no quería rutinas, no quería manías. Cuando niño prefería la libertad de una carrera descalza a la comodidad de una caminata cubierta; llegaba a casa y quitarme los zapatos era darme el lujo no tener que amarrarlos al verlos sueltos, de no tener que abandonarlos al tirarme en la cama; el lujo de no tener zapatos sino pies. Tal vez era la necesidad de sentir que estando de pie -y descalzo- mi cuerpo se unía con el mundo, la necesidad de sentir que la vida es una asunto real y no un sueño, la necesidad de sentir que la gravedad no la producen los zapatos o los pies, que no la producen el cuerpo o el alma, que no la producen Dios o el mundo, que simplemente está; ahí. Pero no, ninguna respuesta me fue revelada a esas preguntas que nunca me hice; creo que era cosa de no querer ponerme zapatos y tampoco chanclas, era cosa de simple simpleza. 

Hoy puedo decir que al usar chanclas defino mi vida de adulto. Esto es: al usar chanclas le anuncio al mundo que no estoy tan seguro de querer sentir el frío roce de una baldosa, al usar chanclas arguyo que la sensación de comodidad es una necesidad que clamo. Al usarlas manifiesto mi deseo por separarme un poco de la realidad, así sea por centímetro y medio, y sentirme distinto. Es más, al usar una chancla distinta a otra le estoy afirmando a todos (les interese o no, cosa que no me incumbe) que me amoldo a una regla pero que peleo con otra; por ejemplo, una cosa es una chancla que encierra el dedo gordo y otra que no, una cosa es una chancla que vale cien mil y otra que compro por nueve mil, una cosa es una chancla liviana y otra muy distinta es una pesada, una cosa es una chancla nueva y otra una viejita, una con historia. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, en términos chanclistas.

Mis chanclas son viejas y feas, valieron nueve mil y no las cambio por una que me encierre el dedo gordo u otra con punticos homeopáticos o fisioterapeuticos. No quiero chanclas Nike, quiero chanclas de 'La 19' en Manizales o del 'Only' en Bogotá. No necesito chanclas costosas ni bonitas, no me importa una chancla de diseño ni una pesada, yo lo único que quiero es un par de chanclas que me espere por las noches, que Arnulfo no se quiera comer y que medio arrope mis friolentos pies de cuando en vez.

He de decir pues que hay asuntos que definen la vida y un par de chanclas no hace parte de ellos. Lo que determina nuestra vida son los cursos de acción que tomamos antes de cada decisión, la justificación que le damos a cada cosa, la narratividad de cada pequeña historia de nuestra vida. ¿Qué lo llevó, por ejemplo, a usted, a leer esta historia sobre chanclas y adultez? aquello fue una decisión de simple simpleza, lo que le previno no, ello fue otra historia, una más, que lo trajo a esta en la que tomamos por chancla lo que no debería ser una chancla.

Richitelli.

Wednesday, March 09, 2011

Status: Xenófobo

Crucifíquenme si quieren, díganme insensato y mala leche; insensible y detestable, lo que quieran, pero estoy cansado, exhausto y hasta la coronilla (que nunca me he visto y no sé si tenga) del drama 'dramático' y desmedido de toda celebridad que cae en las drogas y decide resarcirse.


Ahora es una exbailarina del Show de Jimmy, antes fue Jimmy -¿o no?, no recuerdo, no me importa-, un antiguo presentador de noticias, el Palomo Usurriaga, luego será un cantante o un actor. Acaso un drogadicto del común y del corriente no merece la misma atención?. Pues sí y no. Ninguno me merece tanta atención. Argumenten, si desean, que el asunto este es una enfermedad (como el alcoholismo y el tabaquismo y tal, tal, y tal), que es culturizado, influenciado y que es cosa de amistades, de conocidos, del contexto, del texto, del pretexto.

No voy a entrar en la discusión de la legalización, en la que creo más que en la prohibicíón por simples razones de competencia. El que quiera que la compre, será pues asunto del gobierno, en nuestra representación,  regular las condiciones de salubridad que se deban cumplir y los impuestos que deban pagar (que deberían ser impresionantes!). Es más, hasta bueno porque así nos quitamos de encima la condición de sociedad narcotraficante que tenemos tan tatuada y hasta engrosamos las estadísticas de empleo formal. ¿Qué diferencia hay entre la adicción al alcohol, regulada desde hace años, con la adicción a algún tipo de droga?. Hay drogas de drogas, sí,¿y qué? yo de eso no sé y no quiero saber. Me conformo con decir que no, y es a eso a lo que voy.

La voluntad no la regalan en los semáforos, no tiene unidad de mendida y no se paga en dos contados. Si dijo que sí, pues asuma las consecuencias. Si está arrepentido, pues apele a lo que la sociedad provee para su ayuda. Si dijo que no, pues asúmalo también; pero, si es famoso, pues qué vamos a hacer, en el mundo hay mucha gente que no lo es y quizá cayó en lo que usted bajo condiciones mucho más complicadas y, tal vez, comprensibles. Amigo drogadicto famosito, si quiere salir, pues hágalo pero no coja a toda la sociedad de manto de lágrimas porque todos tenemos a alguien a que ayudar; enfermos hay por doquier, sea uno más de ellos y ayúdese asumiéndolo, no renegando de su clase.

Hay personas a las que les gustan unas cosas, hay personas a las que no y hay personas a las que les gustan otras; el problema no es de gustos. Cada quién que haga lo que desee en su intimidad, pero, como sociedad, no podemos andar dando más importancia a unas circunstancia que a otras por la simple aparición de algún sujeto con cierta reconocibilidad, no seamos xenófobos pues; racismo hay para todos los gustos, discriminación sí que hay a la carta.

Richitelli.

Thursday, November 18, 2010

La insensatez y el es decir que...

Es decir, ¿qué tan díficil es diferenciar el olor de un saco guardado humedo de uno que se guardó seco; qué tan complicado es cederle un puesto a una mujer embarazada o dejar pasar un peatón en una cebra? ¿acaso es muy complicado pensar antes de hablar, cotizar antes de prometer, calcular antes de arriesgar?.

En este pequeño espacio de lo intangible -que no es tanto así, o sí- se odian muchas cosas y se quieren otras tantas. Aquí se detestan las toallas cuadradas y las chanclas blancas; la ropa brillante, el tiempo perdido sin deseo de pérdida y el amor por la insensatez. Es decir, aquí se gerencia con una premisa clara: la felicidad radica en tener claro qué gusta y qué no.

Es más fácil, según el saber de esta administración, satisfacer lo que se quiere si se puede excluir lo que no. Esto es: si no le gustan las matemáticas entonces no estudie ingienería, si no le apetece la cebolla pues no coma cebolla, si no le gusta la religión pues entonces sea ateo. Sin embargo, trate de ser un poquito comprensivo y no atormente al resto de la humanidad con su introversión.
Ley: La insensatez es la madre de todos los males; sensata la decisión de aquél que la definió. Sensato-insensato.

Yo -y me pongo como ejemplo porque no conozco nadie más insensato y todos tenemos algo de eso- detesto los labiales, las faldas cortas, los escotes, el maquillaje extremo, el calor, el sudor, las discusiones inútiles y la repetición; detesto la repetición, me debilita que me tomen por tarado y reiteren sobre lo reiterado aquello que ya me han dicho. Yo, gerente y obrero de esta maltrecha e insensata bitácora; desprecio la falta de oficio, la falta de norte, la falta de decisión. Es decir, yo sí creo que uno tiene que ser firme hasta para mamar gallo, claro, si vamos a descansar es a descansar, si es a trabajar es a trabajar, si se trata de desobedecer pues se trata de desobedecer, pero pa'l carajo con las medias tintas.

Algo va de ser comprensivo, por supuesto, a ser un pelele de profesión. Si es dulce es dulce pero no me le echen arequipe a la arepa pues que no me gusta. Me encanta el libre pensamiento y que todos puedan pensar lo que les dé la gana y hacer lo que quieran, pero a mí si no es con argumentos no traten de convencerme con fé. La fé es un asunto personal e ineludible y cada quién cree en lo que quiere y puede; porque asúmamoslo: cada cultura circunsbribe las fronteras de nuestras creencias, de lo que aceptamos y negamos, de lo que queremos y odiamos. 
Oráculo: Del tingo al tanto y del tango al tingo.

Porqué no seré un sensato más, seré un insensato más. De insensateces, docilidades, extremos y cosas atroces está lleno el mundo, pero de sensateces también. Sensato es aquel que actúa con prudencia e inteligencia, es decir que: insensato es su contrario. Seré el némesis de los extremos, el paradigma de lo indefinido. Yo quiero ser un Sensato-Insensato equilibrado y mallugado, canoso y cariñoso, quizá un poco odioso y riesgoso, tal vez un tanto débil y lloroso. Quiero ser, y soy y no lo soy, un sujeto del común y del corriente que calcula su vida tanto como puede, tanto como quiere.

Sunday, October 31, 2010

La Gioconda de la Unión, Valle.

Hace unos días encontrábame en un ágape con un par de mis mejores amigos y nos enfrascamos en una discusión -etílica sí, onírica no, no recuerdo, y mucho menos fatídica- sobre la apreciación del arte y las sensaciones que nos produce, o producirían, a unos y otros. He de decir que nos considero sujetos poco convencionales, poco distintos, tipos comunes, como todos; pero que nos quiero a todos así: disimiles, parejos, disconformes, ecuánimes, dispares, rupestres, desavenientes; humanos.

Ley #1: "El arte es al hombre lo que el hombre al arte: una discusión eterna, interna y externa, sobre el sí mismo"

La comunicación, el raciocinio y el arte son el mágico tridente de conceptos que nos separa de los animales y nos hace lo que somos: Humanos. Perecederos, sí; terrenales, corpóreos, mortales pero también personas, entes: individuos individuales e individualistas. Somos efímeros en tanto -y sólo en esta dimensión- dejamos de ser articuladores de lo que pensamos para ser artículos inoperantes, irracionales, mera bestias sin el prodigioso don del lenguaje y la interlocución, compartida o introspecta, pero interlocución en definitiva. Y así, miquitos depellejados pensantes y tal, tenemos infinidad de formas de acercarnos al arte; de entenderlo, quererlo, odiarlo y apreciarlo. Eso es lo mejor y lo peor que tenemos: que somos distintos y razonamos distinto.

Oráculo #1: "Amigos y libros, pocos y buenos"

A dicha discusión llegamos al hablar sobre visitas a museos y el romanticismo propio de presenciar una obra de cerca. "Yo si no puedo morirme sin ir al Louvre a ver La Mona Lisa", dijo Leonardo, a lo que asintió Alvaro con decisión y pasión. Yo, en cambio, dije que no me mataba la idea de ir a hacer una cola eterna para ver un cuadro que puedo encontrar en internet ¿Pero cómo así? encasquetó Alvaro, con algo de rabia, "Es que esas cosas hay que verlas, vivirlas, hay que estar ahí".

Claro, hay infinidad de obras. Maravillosas pinturas y esculturas, grandes museos llenos de historia y elocuentísimas manifestaciones artísticas que nutren nuestra propia y única, y diferente, y simplona, o sofisticada forma de ver el mundo. Pero si son en 2D pues las puedo ver en libros, en internet y hasta las puedo imprimir. Lo mejor de la industrialización y el desarrollo tecnológico que hoy vivimos es que el arte se democratizó; las ideas e interpretaciones de lo que fuimos, creimos, percibimos y creamos están ahí para que cualquiera las consulte sin tener que hacerle venia a un celador-monje ciclotímico en algún museo cuaternario y estafador. Yo hasta pagaría por ver un Caravaggio, pero si cerraran el museo para mí solito y me dejaran tomarle fotos con flash.

¿Qué de bueno tiene escuchar a un escritor hacer lecturas de sus escritos? para eso estan sus libros, digo. Ahora, otra cosa muy distinta pasa con una obra de teatro, un happening una instalación o un concierto. La música está por ahí en discos y grabaciones -y pasa lo mismo con montajes dramáticos y performances-, se puede escuchar, pero cuando un músico interpreta lo suyo en vivo, hay un largo trecho lleno de diferencias entre lo uno y lo otro, su obra musical toma otro tono, se vuelve otra, evoluciona, cambia. Hay expresiones artísticas que necesitan de presencia y a estas atiendo con ahínco; empero, yo no me voy a partir el lomo haciendo una fila eterna para ver un cuadro de lejos que ni puedo tocar y del que ni siquiera puedo estar seguro que sea el de verdad, porque no seamos tan ingenuos, es decir: no nos hagamos los tarugos.

Ley #2: "La Vida imita al arte más que el arte a la vida (Oscar Wilde)"

¿Está usted seguro de que aquello por lo que pagó 60 dólares de entrada para ver, luego de esa agotadora cola, en realidad era un Picasso, un Rembrandt, un Goya o un Dahli?, yo no. La Mona Lisa ya se la robaron una vez en 1911, por ejemplo ¿quién me confirma que lo que hay en el Louvre no es la copia más fiel que el dinero puede comprar? -porque yo sí ví 'El Caso de Thomas Crown' y si Pierce Brosnan lo logró, cualquiera puede, claro, la vida imita al arte- ¿y quién me asegura que el verdadero lienzo de 77x53 que pintó Da Vinci no está escondido en alguna bodega recóndita de The Skull & Bones, los Illuminati, el Buckingham Palace o El Vaticano, nadie. 

Es más ¿cómo hacemos para comprobar que La Mona, sí, la Lisa, no está en propiedad de un narco colombiano venido a más?, de todo pasa en la viña del señor y estamos en el país del Sagrado Corazón. Aquí vinieron los Rolling Stones a darle un concierto privado a Pablo Escobar, que casi se toma el poder creyéndose el Robin Hood de la amapola. Somos la nación que vio a Virgilio Barco acabar con trenes y cables. Estamos en el país en el que las cosas pasan a espaldas del presidente y en el que otro presidente -por así decirlo- al que se le llama liberal y literario, poeta y doctrinario, afirma que no se sabrá la verdad sobre el palacio hasta que él, su dueño, portador y malhechor, haya estirado la pata.

Así las cosas, tristes y colombianas y todo lo que quieran, La Gioconda podría perfectamente estar colgada con una puntilla de acero en algún temperadero de la unión Valle "Capital mundial de la uva espacial". Porque si bien podría estar en el museo Rayo, no creo que el maestro se hubiera prestado para tal atrocidad. Es que una cosa es que se la roben, pero ¿se la imaginan con un marco enchapado en oro?. Mis amigos y yo la imaginamos rodeada con Luces de colores titilantes, puesta en una mesa de marmol en medio de una exhuberante -y fea, muy fea- fuente de agua poco natural. Es que por ahí lo mínimo que puede fluir es champán o algún vinito del más añejo de Grajales "La otra leyenda del Vino (lavó y se fue)". Además, para ahondar en esta infinita y triste posibilidad, el sitio está rodeado de velas y velones bendecidos. Hay humo por todas partes, huele a incienzo y en la mesita de marmol hay todo tipo de artilugios religiosos y de índoles adivino-dependientes. Es que a nuestro narco; católico como el solo, cristiano como ninguno y creyente acérrimo de su santísima trinidad, le dio por creer que esta -La Mona Lisa, La Monna Lisa, La Joconde, Madonna Elisa- no es más que un retrato de su majestad la Virgencita, y, entonces, ha de prenderle todos los días una lucecita por el bienestar de sus negocios y la felicidad de sus hijitos, una prole que, según él, está en vía de extinción.

Oráculo #2: "Al mal tiempo buena cara, a lo hecho pecho y a Narco ocioso, culpo culposo".

Richitelli.

Wednesday, October 13, 2010

Teoría de la conspiración y algo más.

¿A ninguno de ustedes les parece extraño ver negocios que terminan sus nombres con: y algo más?. Yo no soy del tipo conspirativo, para nada. Pero sí creo que detrás de tanta oferta de plusvalía debe haber algún gato encerrado.

No me vengan con el cuentico de la falta de creatividad que ese no me lo como. Somos colombianos, recursivos variopintos e ingeniosos. Los aquí nacidos tenemos el gen de la malicia indígena; para cada problema tenemos una excusa y para cada excusa una alternativa. Somos la nación del Sagrado Corazón, tenemos el copyright del minuto de Dios y un adjetivo adjetivado para cada asunto.

El Paraiso del Extintor, el Monopolio de la Licuadora, el Festival de la Cortina, el Oasis de la Chancla, el Emporio del Vestido y así, y así y así tenemos por montones. (Y no caeré en la tentación de mencionar la infinidad de clínicas que tenemos y que no son precisamente galenas) Con eso no tengo lío, la curiosidad de estos nombres tan acicalados me deleitan y me producen risa, tan sólo eso. Sin embargo, ¿qué hay detrás del afamado, vilipendiado y desgastado algo más?

Uno puede vender una cosa y otra. Pero no de todo y además: algo más. Cafetería, restaurante, bar, empanadas desayunos y: ALGO MÁS. ¿Qué de más pueden vender ahí?, en serio. He visto establecimientos llamados: Videojuegos, papelería y algo más, Ferretaría y algo más; Cacharrería miscelanea y algo más, sí, cacharrería, miscelanea y algo más, no jodás. ¿No se supone que en una cacharrería venden de todo, no se supone que en una miscelanea venden de todo? a qué se refieren con el maldito Algo Más. Algo más las de Bolivar.

Recuerdo que en Manizales -adorado terruño, tierra prometida, remanso del doble sentido y la moralidad dispar- había un negocito en el que vendían: tamales y algo más. Yo sí se a qué se refería aquél valorcillo agregado, o al menos eso me contaron. Nunca he entrado a sitio similar, lo acepto. Lo mismo pasaba con otro lugarcillo en el que vendían - venden aún, creo entender: cerveza y algo más.

No elucubraré sobre la verdadera definición de aquel valor agregado en todos los lugares que lo anuncian, empero, sí quisiera que me dijeran qué significado ulterior se encuentra en tal afirmación. Qué es aquello que venden que no se puede clasificar dentro de una categoría definida. Qué modelo de negocio hay detrás de una oferta tan variada e ilimitada. ¿A qué viene ese maldito algo más?

Tuesday, July 13, 2010

Apostilla para Dummies


apostille
Cargado originalmente por Richitelli
¿Es usted Colombiano y vive en el exterior? ¿está planeando irse a vivir fuera del país? ¿desea estudiar en España, vivir en Chile o ser ciudadano americano? ¿vive usted en la capital, podría hacerlo o quiere hacerlo, y tiene familiares en el exterior? ¿es usted familiar del amigo de un amigo que tiene familiares mandando remezas de afuera?, sí es así, este post va para usted. Si no, también. Hay cosas en la vida que uno no puede no saber, esta es una de ellas. (digo)

Nunca he escrito un manual para Dummies, es más, nunca he leído uno. Honestamente, no creo en las explicaciones sencillas, en los manuales facilistas y menos, en las relatorias de tips sobre: 'Cómo ser exitoso en 2 pasos (sin estudiar)', 'Business for Kids, Trolls & Stupids', 'El software es tu amígo' o 'Ser rico, jóven y traqueto sí es posible'; no, o al menos no lo creía hasta hoy. Hoy estoy convencido de que si se inventaron los manuales es por algo, y si pueden ser sencillos, pues mejor. Ojalá hubiera tenido acceso a uno de estos hace algunos días. Bienvenido pues, a estos discretos y sinceros apuntes sobre cómo no morir de migraña mientras legaliza sus documentos.

Ley #1: “Es sobre mí, es verdad y necesito que me crean afuera ¿qué hago? Apostille. Pero es que la vuelta, la demora y no se qué ¿qué hago?. Apostille”.

¿Qué es una Apostilla? Habrá preguntádose usted alguna vez. Apostilla es una acotación que aclara, interpreta o complementa un texto (según la RAE) y una Apostilla de la Haya (a la que me refiero en este manifesto anti-burocrático, pendenciero y persecutor en contra de filas, esperas y la repeticiones) según el Convenio de la Haya, es un método simplificado de legalización de documentos que permite verificar su autenticidad en el ámbito internacional.

¿Qué documentos necesitan ser apostillados? Respuesta: cualquiera que sea de tipo público, esto es: que sea emitido por algún despacho estatal, judicial, entidad oficial o secretaria. Aplica para documentos de tipo administrativo, notarial e incluso para documentos emitidos por entidades privadas que tengan carácter público, como notas universitarias o diplomas.

Y ¿cómo se hace para apostillar? he aquí, su bienvenida a los dolorosos.


Apostilla #1, a modo de oráculo, que es como una apostilla: “Más fácil coger un rayo por la cola”.

Sí nunca lo ha hecho, no se preocupe, no es complicado. Confórmese con saber que puede ser demorado, a veces lento y un tanto reiterativo. Además tenga en cuenta que nuestro vanagloriado, siempre informativo y nunca desorganizado ministerio de relaciones exteriores tiene un dossier con todo lo que usted necesita saber (técnicamente) para apostillar sus documentos en el siguiente link, o que puede llamar a su, maravilloso y estrepitoso call center (4199919 en Bogotá) a pedir información.

Ley #2: “El amor vence fronteras, pero hay que autenticarlo”.

Sí, no es para preocuparse. Apostillar es un trámite sencillo que sólo en casos extremos puede ocasionar aneurismas y puede resolverse teniendo en cuenta los siguientes tópicos:

- Sólo se apostillan documentos que vayan para alguno de los 92 países que hacen parte de la Convención de la Haya y que hayan sido expedidos en Colombia. Sí el suyo va para otro país, se fregó. Ese proceso se llama legalización y no tengo la más remota idea de cómo se hace; vaya a la cancillería, allá quizá le respondan. Sí su documento fue expedido fuera de Colombia, compre tiquete de bus, apostíllelo y váyase con su vuelta a otro lado.

- En el Callcenter probablemente le mentirán, como lo hicieron conmigo. Los documentos que hayan sido obtenidos por internet no sirven, las firmas siempre tienen que ser originales, no impresas. Si quiere evitar que sus sinapsis mentamadristas aumenten, por favor haga caso.

- La burocracia siempre puede ser más burocrática. Por más original que parezca, autografiado que esté o autenticado que aparente, siempre habrá una autoridad superior (lugar en el que las vueltas son mayores y más largas) que deberá refrendar la legitimidad de su documento. Para registros civiles está la registraduria nacional, para documentos notariales y autenticaciones está la superintendencia de notarías y así sucesivamente. Aquí puede ver cuales y cómo, según la cancillería.

- Apostillar un documento vale 25 mil pesos, no importa el número de hojas. Autenticar vale por hoja, no recuerdo el precio. Sacar el Certificado de antecedentes disciplinarios es gratis, no se deje cobrar. Superautenticar un documento también vale y superegistrar un registro civil es gratis, que no le roben.

- Una vez usted tenga todos sus papeles con sus debidas rúbricas y avales, con seguridad querrá afanarse para pedir una cita en el ministerio para realizar su apostilla, aquí: 5874000 en Bogotá. Fresco. Siéntese, busque un tinto, una revista, un PSP o coma un poco de uña. Le han preguntado cuál es el colmo de los Callcenters, pues este es. No puedo decir que nunca contesten, eso sería difamar. Allá siempre contestan, pero las llamadas no fructiferan. Olvídese de llamar desde el celular, desde ahí sí nunca contestan. Ármese de paciencia, que será su única y más grande aliada en este proceso. Si la suerte está con usted, la cita se la asignarán en el transcurso de 1 o 2 horas, si por el contrario, como yo, ese día se levantó con el pie equivocado, la cita podrían dársela en no menos de día y medio.

- Recuerde que los apostilles ya no se hacen en las sedes del ministerio. Una vez le den su cita, le dirán en qué Supercade (estoy en Bogotá y a los trámites de aquí me refiero) le tocó ejercitar pies, rodillas y calentar silla. De esos he probado 2.

- El de Suba, que fue el primero, es bastante lejos pero a él se llega fácil. Queda en el portal de transmilenio y es bastante grande. En información le reciben sus documentos, le rechazan al menos 1 (creo que por cultura organizacional) y le dan un recibo para que se acerque al banco a pagar. Usted hace la fila, entrega el dinero y va a reclamar su turno para ser atendido. Una vez con el turno en mano sumercé puede buscar la silla que más le guste, tal vez la que esté menos caliente y esperar con holgura. Al cabo de unos 40 minutos usted será atendido, sus papeles revisados y el funcionario ni siquiera le saludará. Su apostille le será entregado en los 15 minutos siguientes.

- Si todos sus papelillos estaban en orden, el tiempo estimado de la diligencia en Suba debe ser de: 2 horas 15 minutos. Sí a alguno le faltaba una superautenticación o algo por el estilo, anótese medio día más. Tendrá que volver al centro, hacer el trámite, pedir cita de nuevo e iniciar el proceso de cicatrización en sus aporreados glúteos.

- El Supercade de la 13 es otra historia. Allá también se llega fácil, queda al lado de la estación de transmilenio de la carrera 38. Es más pequeño y queda exactamente al lado de la secretaria de Movilidad del distrito, cosa que le parecerá irónica 4 horas más tarde, cuando su vuelta aún no termine y se sienta en medio del peor trancón de su vida. El proceso aquí es ligeramente distinto. La cola para que revisen sus documentos es descomunal, las niñas que atienden no saben si reir o llorar y como siempre, en fila que se respete, encontrará un compañero charlatán y bonachón que querrá ser su amigo, echarle los perros a la menos fea del parche y discutir sus innumerables gustos musicales. Tortura china, diría yo.

- Sí le asignaron su cita en el de la 13, asegúrese de ir al baño antes de salir. Si es mujer, asegúrese además de llevar pañitos o algo que se le parezca, en el Supercade no hay baño. En las cercanías hay varias cafeterías que prestan el baño por la módica suma de 500 pesos, pero yo no meto las manos al fuego por su salubridad.

- Prepárese para un intenso y prolongado olor a humano, para responder cada 10 minutos a qué hora es su cita y para esquivar conversaciones inevitables. Use zapatos comodos, lleve una chaqueta pequeña y no deje en casa su sombrilla. La chaqueta, mientras esté adentro, le estorbará, pero afuera la extrañará. A eso estamos expuestos, sí señor.

- Sí usted es propenso al dolor de cabeza, como yo, lleve consigo una pastilla extra, la necesitará. En las cercanías no hay una sola droguería y cuando salga a buscarla empezará a llover. Lo mejor del Supercade de la 13 es que queda a pocas cuadras de un Sanandresito, su mejor recuerdo de esta vuelta, fijo, será la vitriniada que se dé o aquél souvenir que se pueda traer, nada más.
Si todos sus papelillos estaban en orden, el tiempo estimado de la diligencia en la 13 con 38 debe ser de: 6 horas 15 minutos. 1 hora llegando y saliendo, como mínimo, se gastará en transportes. 5 horas gastará haciendo colas y 15 minutos echando madres.

Apostilla #2: “Fui al monte, corté un palo,
lo quemé y aquí está el humo”.

Friday, April 09, 2010

Amanecer.

Hoy amanecí voluntarioso, enfurecido, violento, digno, enfermo.

Digo.

Hoy amanecí agradecido, ansioso, armado, anciano, amado.

Explico:

Hoy amanecí creyendo que la vida es posible. No porque exista, no porque suceda; porque es.
Vivir no es sólo acaecer por ahí o allí; vivir es decidir, asumir, errar, conceder y recibir.
Vivir es entender que no sólo eres lo que eres sino lo que ocasionas, no sólo lo que haces sino
lo que no haces. Vivir es pasarte tus días y tus horas buscándote, entendiéndote, odiándote.
Vivir es primero aprender lo que eres para luego saber qué quieres.

Hoy amanecí cuerdo, de acuerdo, nefasto, sudoroso, consejero.

Hoy amanecí odiando las incoherencias y amándolas a la vez. Es decir, bueno, esto es: amanecí. Sí, todos amanecemos ¿no?. Pues sí, claro, en la medida en la que estemos vivos. O algo más o menos así.

En fin, entre otras y muchas cosas amanecí, sí, amanecí siendo yo y nadie más. Soy un ser humano enclenque (como todos) que no siempre sabe qué decir cuando es cuestionado, que no sabe que pensar cuando quiere hacerlo y que se mantiene en vilo pensando en su futuro mientras despilfarra su presente. 

A todos nos pasa; a ud, a tí, a mi, a él y a ellos. Asumirlo no es pecado, negarlo no es valioso pero entenderlo sí que es díficil. Incluso peligroso.

Hoy amanecí férreo, feaciente, feo, fiel, fidedigno, fosfórico, furtivo.

Hoy amanecí susurrándome al oído que todo pasa por una razón, aunque no siempre sea la deseada.  Amanecí adorándo a mi esposa, añorando a mi hermana y enamorado de mi madre. Amanecí esperando que a cada una de ellas la vida les sonría, la felicidad les llegue y que nunca me falten. Mi esposa es la definición del amor puro y apasionado. Mi hermana es el faxsímil del amor y mi madre es el original. Go tenderness Go. 

Amo la vida en sí, vivirla por sí y decirle sí. Vivir es amar (también odiar, que a veces es justo y necesario) pero prefiero -FIRMEMENTE- el amor al odio. 

Hoy amanecí titubeante, sano, insano, ejemplarizante, dañino.

Hoy amanecí queriendo gritar que decidir no es sesgarse, es definirse. Hoy quiero decirle al mundo o al menos a alguien (al que sea) que la vida es fácil y difícil, que los problemas son a veces simples escollitos y que más que obstáculos son oportunidades. Hoy amanecí queriendo decir que votaré por Antanas, que le deseo un Feliz Cumpleaños a mi Hermana y que no soporto la sensación de saber a mi mamita hermosa enferma. 

Hoy amanecí gentil, porque creo en la diplomacia. Hoy amanecí amoroso, porque creo en la compatibilidad. 

Hoy amanecí voluntariosio, porque creo en el poder de decidirse, asumirse y arriesgarse. Amanecí enfurecido porque mi mami está dolida y mi hermanita lejos. Amanecí diminutivo porque me siento ínfimo, débil y dócil cuando el contexto se me sale de control y sólo me queda el texto. Amanecí amoroso porque reconozco el amor en mi vida y la felicidad que representa. Hoy amanecí odioso, porque me desespera la incoherencia, la hipocresía y la desazón.

En fin. Hoy, entre otras cosas, amanecí, mañana espero hacerlo también.

Thursday, February 25, 2010

Me hace falta el Palogrande.

Me hace falta ir al estadio, hacer cola, jugar cartas, tomar gaseosa y comer albondiga. Me hace falta un radio arrimado a la oreja, el frío en la espalda y asomarme por la baranda de arriba a ver rodillones jugando en la auxiliar, me hace falta el Palogrande.

  • Ley #1: "De allá soy, de allá vengo y allá volveré".

Hoy vuelve el Once Caldas de Manizales a jugar como local en la Copa Libertadores y en mis entrañas ya se plantea un cotejo lleno de nervios. Estoy nervioso porque hoy soy un tipo lleno de recuerdos.

La primera vez que fui a un estadio de fútbol aún era un bebé. Jugaban El Once Caldas contra el América de Cali, eran los blancos contra los rojos. Mi papá me había llevado. Él, como siempre, tenía un sombrerote espléndido y yo alguna pantaloneta descolorida. Recuerdo como si fuera hoy como los de blanco pasaban y pasaban la pelota mientras los rojos siempre buscaban al negro altote que corría como un caballo y le pegaba con odio al balón. Era el final de los ochentas, yo debía tener unos 5 o 6 años y no pude terminar de ver el partido. Me quedé dormido en las piernas de papá hasta que unos caleños de al lado saltaron gritando Goooooool. Ése día no sé si el Once Perdió o ganó, a mi me gustó verlo de blanco y supe quién era Fredy Rincón.

Pasados los años volví al estadio. César, uno de mis hermanos mayores, me llevó. Era el día de la inauguración del Estadio Palogrande, que reemplazaba al viejo Fernando Londoño Londoño. Jugaba el Once Caldas contra el Cruceiro de Brazil (creo, pudo ser otro equipo, al final no importa). Luego de hacer la cola y mostrar la boleta pudimos entrar. El estadio se veía inmenso, nunca había visto un sitio en el que me dieran tantas ganas de jugar metegol. Otra vez vi que el equipo de blanco tocaba y tocaba la bola mientras los de azul metían goles casi sin querer. En los blancos había un señor flaquito que se movía con la pelota como si bailara salsa y pasaba super bien el balón al que yo le gritaba que me tiera gol. Mi hermano ese día me gastó paleta, me enseñó lo que era hacer la ola y me dijo que el Once Caldas jugaba de blanco. Ese día supe que a Giovanny Hernández le decían 'El Niño del Millón de Dólares'.

Luego, ya barroso, gafufo y patillón, empecé a ir inquebrantablemente a cada partido que jugaba mi equipo de local. Siendo ya un adolescente, lo que había empezado como un juego se volvió en una religión. En 1998 ví el primer partido internacional de mi Once Caldas. En el 97, milagrosamente, habíamos clasificado a la copa Conmebol y nos jugábamos el pase a la siguiente ronda en la ciudad Cómo lo había hecho durante el último año, asistí al partido con mi amigo Eduardo, hermano menor del profe Dios Antonio, y del que les puedo asegurar, es el tipo que más sabe de fútbol en esa familia. El estadio estaba lleno, blanco, animado, hermoso. Pacho Foronda miraba siempre a la afición, a Wbeimar Villegas le brillaba la calva. Henao calentaba, Valentierra reía y Galván chutaba. El partido terminó 2-1. Todo se definiría en penaltys. Ése día supe que si moría infartado, la culpa sería del blanco.

Eliminado de la conmebol el equipo se concentró en el troneo local. Hizo 128 puntos, record nacional. Entre galván y Valentierra fueron la pareja más goleadora del torneo y el Once Se clasificó a Copa Libertadores. Ese año aprendí que en el fútbol no siempre el que mejor juega, gana, y el que gana, no siempre lo merece. El Once cayó vapuleado en la final y el Deportivo Cali salió campeón. También ese año supe el nombre del mejor arbitro de Colombia: "Oscar Julian Ruiz" (me debés una).

  • Oráculo #1: "Perder es ganar un poco"

  • Ley #1: "Un Boomerang bien lanzado regresa, uno mal lanzado también".

Hoy soy una añoranza ambulante, un recuerdo fulgurante. Hoy siento de nuevo la alegría, los gritos, el llanto y las risas que viví cuando goleamos a River, cuando vendimos a Congo. Tengo incrustados en mi memoria los más de 45 minutos que estuve en Oriental esperando la llegada de la luz, no podía esperar por ver a Chilavert salir perdedor. Hoy soy un libro abierto, listo para gritar gooool. Hoy soy consciente de que aunque la vida me trajo por otros rumbos, algun día volveré. Sí, volveré. Pues ver al Once ganar en Bogotá no es lo mismo, porque no soy el local. Porque aunque lo oígo por la radio, lo lea en la red, lo sienta después de cada café que tomo o lo vea reflejado en mi pecho cada día de cotejo, yo soy del Once porque me gusta verlo de local. Me gusta ver al blanco blanco tocarla y tocarla, atacar, defender, perder, empatar y ganar. Hoy, recuerdo que la final de copa la vi en un tv, recuerdo que en el 2003 grité, lloré, festejé y descansé en oriental, recuerdo que cuando ví a Henao gritar CAMPEOOOONES estuve 40 minutos en shock, que en el 2002 merecimos mejor suerte y que en el 2009 fuimos campeones otra vez, como la primera vez.

  • Oráculo #2: "Si es mejor pájaro en mano que 100 volando, doble cabezazo en el área es gol y no hay cuña que más apriete que la del mismo palo, la moraleja es: a soldado capado no le da blenorragia".

Vamos Once que: Esas no son penas pa un ninja.

Richitelli.

Monday, February 22, 2010

No somos gente convencional!

*Una vez más: la foto le pertenece al que le pertenece, no a mí.
Paseando por la red (mientras paso VHS's a DVD, hago Backups, recupero información perdida de un Disco Duro SemiCuasiFinado y veo defenestrar compañeros de oficina) me encontré con una noticia no muy útil, no muy nueva, no muy interesante, pero que me generó algo de curiosidad y un tenue deseo de escribir.

  • Ley #1: "No por más leer sabrás escribir, no por más memorizar, recordarás. No por más recordar revivirás, pero te acordarás".

Y es que en medio de una de esas no muy profundas lecturas vespertinas me pillé -con algo de asombro y risa forzada- que los fieles seguidores de "The Goonies" van a celebrar su honomástico número 25 (el de la película) organizando una convención de fanáticos (he aquí la noticia) y me pregunté:

Si los gringos son felices yendo a convenciones de Star Trek, Elvis, Los Magníficos, McGyver, The Goonies, de Comics, de Lost, de Star Wars, de Lucha Libre, es decir, de básicamente lo que sea que en algún momento les haya producido entretenimiento ¿por qué nosotros no?.
Yo iría feliz, por ejemplo, a una convención de La Gente de la Universal, Pecados Capitales, de Los Victorinos o de ¿Por qué mataron a Betty?. Ya con más curiosidad que otra cosa, entraría a una de Dejémonos de Vainas o de El Chinche y pues por el puro morbo de indagar qué tipo de gente está ahí, me pasaría por la taquilla de una convención de Café o Pedro el Escamoso.

  • Oráculo #1: "Donde hubo fuego, cenizas quedan".

¿Pero qué es una Convención de Fanáticos?: Esta es una reunión, usualmente anual, en la que un montón de gente con intereses comunes en un tema específico se junta -digamos- para celebrar la existencia de eso que tanto les gusta haciendo actividades relacionadas con el tópico en cuestion. Recuerdan capítulos pasados, visitan las locaciones donde se filmó, intercambian artículos de colección, gastan platica en la subasta del calzoncillo eléctrico que usó Darth Spook en el S23x18 de Trek Wars, se visten como sus personajes favoritos y a veces, sólo a veces, tienen el privilegio de ver al actor que los interpretó en vivo y en directo.

Asistir a una convención de creaciones nacionales sería todo un Hit. Imagino una congregación de 'gambas ochentosas' reunidas en el Jorge Eliecer Gaitán esperando la llegada de Ramiro Meneses y sus secuaces victorinos, ja, quietos. Yo me apuntaría a preguntar una vez más ¿Por qué mataron a Betty? si era tan buena muchacha, y seguro que sería el primero en cuestionarle a Aljure de dónde sacó el: por eso le digo. Qué divertido sería ver al Mago Kandú haciendo uno de sus numeritos en la entrada de Corferias mientras en otro Pabellón hay 'cientomilocho4' manes haciendo el baile del Pirulín con pelucas que les vendieron en la entrada. ¿Se imaginan el panel de preguntas que le harían a los de la tele? o las ventas que tendría la biografia no autorizada de Romeo y Buseta: La guerra del centavo.

Jajaja, realmente sería divertidísimo pero no va a pasar. Los Colombianos no somos gente convencional.

  • Ley #2: "Live Together, Die Alone".

Los colombianos no somos gente convencional. Si no recordamos a Gaitán, la muerte de Gómez Hurtado, el asesinato de Cano, el sacrificio de Galán, la limpia de la UP, los falsos positivos, el cierre de Cambio, el secuestro de Ingrid, los diputados del valle, ni las victorias de Maturana ¿cómo HPs queremos progresar?

La cosa es simple. El humano es un ser hábido de conexiones; lo que antes se hacía por fé, hoy se hace por floclorismo y los gringos son personas aduladoras, insipidas y faltas de carácter que tienen muy claro qué les gusta y les conviene, cómo recordarlo y la forma de revivirlo.

Yo definitivamente no soy su más grande mayor e inpenetrable admirador, pero reconozco que son patriotas, tienen memoria y defienden lo que les gusta y eso es algo que realmente nos hace falta. Sí, casi siempre se les va la mano (por no decir siempre) pero a los colombianos nos falta un poco de ese compromiso, un poco de esa pasión.

Es una quimera sí, es una estupidez, pero el día en que vea un montón de colombianitos reunidos en torno a una de las creaciones nacionales y lo que ello representa, ese día pensaré que mi país tiene salvación. No lo digo porque retoce lucubrando sobre el pasado y el futuro de la TV nacional; lo digo porque además de que me parecería entretenidísimo (hilarante, es más) estoy seguro de que en el momento en que empecemos a socializar más nuestros deseos, gustos, inquietudes y problemas, entre todos vamos a encontrar las soluciones que necesitamos tanto.

  • Oráculo #2: "No hay mal que por bien no venga, que dure cien años, cuerpo que lo resista ni posibilidad imposible".
Richitelli.

Monday, November 09, 2009

De La Sangre y la Lluvia ¿Torrente o simple llovizna?

*El ya clásico: fotos y videos propiedad de su propietario, punto.
Ayer, de rebote, vi La Sangre y la Lluvía. Quería ver Bastardos sin Gloria y en Cinecolombia me apuñalaron por la espalda, triste por mi, da igual para ellos. Ahora, dedíquemosle unos párrafillos a la película de Jorge Navas.

 Ley #1: "La sola idea de generar expectativa debería ser una expectativa en sí misma".

Desde hace 15 días me he sentido bombardeado, atacado y casi acorralado por la estrategia armada alrededor de la película. A todos los mails que tengo, en todas las redes en las que estoy y en cada lugar que frecuento encontré un afiche, una reseña o una invitación a verla; lo cual me parece muy bien, loable y casi imposible en el caso de otras producciones nacionales, pero igual me saturó. Y así, rodeado cual defensor del AIS en el congreso, decidí no leer los mails, voltear al ver los afiches y evitar los spoilers. ¿La razón? simple: ante una película colombiana prefiero la sorpresa, prefiero llegar inocente. Tal cual. Así llegué y así me fui: sorprendido e inocente.


Oráculo #1: "Al mal tiempo, buena cara".

Lo mejor de La Sangre y la Lluvia está en sus apartados técnicos, ejemplo claro de que la industria nacional ya tiene bastante claro cómo se hace cine en países en desarrollo.

Su fotografía es de lo que más me ha gustado en el últimpo tiempo en Colombia. Es bastante coherente y tiene un estilo que le va de perlas al film. Esa sensación de que la oscuridad te atropella y que al salir lo único que te puedes encontrar es desolación en gotas es bastante abrumadora.
 
La película está postproducida con mucha pulcritud y aunque su ritmo no me convence por razones distintas a las técnicas, su montaje merece una segunda revisión. Lo sonoro es, de lejos, lo mejor en su haber; tiene un trabajo de planos exquisito, una recolección de ambientes que se roba el show en lo estético y en lo técnico y una impresionante conexión con el universo de la película. pero, ¿por qué no me gustó?

Ley #2: "Llámese tibio a algo que no está ni caliente ni frío, a algo que no se compromete. Digo".
No me gustó porque la película se plantea tantas posibilidades que no resuelve ninguna. Para mí, se queda en meras premisas y no define cuál es su camino, cuál es su guión. No me gustó porque a los argumentos más interesantes los echó por la borda. Una cosa es que Jim Jarmush lo sorprenda a uno con Broken Flowers y su facilidad de sacar subtextos de la nada, de hacer personajes intrigantes con mucho más que diálogos, pero otra cosa es querer generar tanto misterio alrededor de una situación que es tan evidente. Además, no me gustó que se esforzarán tanto por crear personajes memorables y que terminaran haciéndolos inverosímiles e incoherentes.
 
Si, como creo yo, la idea era contar cómo era una noche en los sitios perdidos de Bogotá a través de una pareja de enamorados repentinos, ¿para qué meter el interesantísimo conflicto de guerrilleros y paracos en el medio si no lo van a aprovechar? ¿para qué emocionarnos con el personaje de Victor si no lo van a usar?, ¿para qué el incongruente personaje del Teniente si no nos van a dar bases para, al menos, llenar los espacios en blanco?.
 
Me quejo públicamente porque esperaba mucho más de Jorge Navas y, en menor médida, de Carlos Henao (su guionista). La película, que prometía ser mucho mejor, me sorprendió quedándose en una tibiedad en la historia que me entristece. Gran aparato técnico, gran expectativa, gran formato y salí como entré, inocente. La historia se quedó en unas tres o cuatro premisas.

Oráculo #2: "A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".

Un personaje: 
Víctor, el dueño del burdel y jefe del clan taxiparaco. Podría haber sido un gran elemento dentro de la parte de la historia que no se contó, con sólo unos minuticos más de él en pantalla hubiera salido féliz.
 
Un apunte: 
El Teniente, sus dos compinches y su mujer metidos en el taxi. El teniente le dice a ella que hoy le toca irse temprano para la casa y ella responde algo como: "Claro, yo soy siempre la que se tiene que ir sola para la casa, la que duerme sola, la que, la que, la que... ".
 
Una secuencia: 
En la camioneta van todos para el botadero, pasan por la circunvalar, el Teniente le dispara a unos perros y se ve una panorámica de la ciudad, en ese momento, de reojo. logro ver el edificio donde vivo y la luz de la sala de mi casa prendida, así que: Pues ahí van unos píxeles, o fotográmas, o lo que sea a nombre de Arnulfo, el dueño de la casa.
 
Una cita: 
"Es que ustedes creyeron que estaban de luna de miel". - o algo así - Dice el moreno conductor del Teniente luego de decirle a su mujer (supongo) que está trabajando, jaja, lo mejor que ví ayer.

 
Richitelli.

Thursday, October 22, 2009

PÁNICO RADIOANALÓGICO: THE HIGHLANDER REQUIEM.

Hace mucho no me sentía tan vulnerable, desolado y apesadumbrado. Al parecer no estoy tan preparado para mi vida adulta como pensé: soy un romántico, un conservador defenestrado, soy lo que era, lo que tengo, tenía y, hoy, no soy lo que tendré. Soy lo que murió el domingo, lo que vive desde la cuaresma del 83 y, sobre todo, soy mi memoria, soy mis recuerdos.

Ley #1: "La memoria es al hombre lo que las bases a un edificio, lo que las faldas a Manizales, lo que la arepa a mis comidas".

1. Int. Noche. Casa de Familia. 'El Apartacho'.

Viene de negro. Al fondo oímos música instrumental, también a alguien teclear rápidamente en una máquina de escribir. Estamos en un cuarto pequeño y oscuro, en las paredes hay varios afiches: Chaplin y Coca-Cola, Einstein en Blanco y Negro (BN), Sir Baden-Powell of Giwell en Sepia y un Mosaico hecho con cajitas de Chiclets Adams. Hay merchandise de Coca-Cola por doquier, una cama de la que por debajo sale otra y un viejo TV en BN con carcasa de madera.

Al fondo hay un pequeño pasillo que termina con una puerta que separa el cuarto del garaje de la casa. Otros dos cuartitos aún más pequeños están a lado y lado del pasillo; uno de ellos es el baño, el otro es un cubículo hecho en madera y vidrio esmerilado desde el cual proviene la música instrumental. Allí está Iván oyendo música, tecleando y preparándose para grabar.

En una silla de madera sin espaldar vemos a Ricardo, su hijo, un niño gafufo de unos 10 años. Lleva su ya gastado uniforme de la Selección Colombia del 90, medias blancas y tenis grises. En sus manos tiene dos figuras de acción de Gi-Joe con los que juega haciendo sonidos con su boca: "Puuum, Slashhh, toma, yo soy mejor, te acabaré, ya verás"

Desde el cubículo oímos que el tecleo en la máquina de escribir termina. Iván, con voz grave y tono fuerte habla, luego escuchamos como saca la hoja de la máquina.

Iván: Richiii! Silencio pues ya porque voy a grabar.

Ricardo, atento, asiente con la cabeza y se dirige hacia el cubículo con sigilo mientras oímos que Iván para la música de sopetón, abre la casetera, saca el cassete e inserta otro. El niño ya está cerca del cubículo, se asoma por la puerta y ve a su padre de espaldas. Iván, de camisa blanca manga corta, tiene un papel en su mano y con la otra apreta Rec+Play de la grabadora.

Iván: Buenos días a todos nuestros oyentes, hoy, sábado en la mañana, inicia Pérfiles Periodismo de Opinión.

Oráculo #1: "Mucho lo quiero pero llorar no puedo".

Está tan claro en mi mente que dejó de ser un pedazo de memoría, por cinco minutos fue sólo un momento más. Ése es tal vez el memorando más significativo de mi primera conexión con la radio, esa compañera analoga que ha estado presente en casi cada día de mi vida desde hace tanto y que hoy me tiene de luto. Recuerdo el programa de mi papá, Pérfiles, que se oía en la Voz de los Andes los sábados en las mañanas; recuerdo cómo se preparaba, cómo lo grababa y recuerdo los casetes en los que lo entregaba. Bellísimo rito, bastante normal para mí por aquella época.

Luego, con los días y años, me hice cada vez más dependiente del sonido gangoso que producen los radios cuando se sintonizan en am. Por César, mi hermano, recuerdo la chillona risa del 'Descachao', la espectacular y nunca honrada entrada del Hermano Saulo en la Zaranda y los insucesos característicos de don Hipocondrío. Por el fútbol recuerdo el jingle de la Panadería San Francisco, patrocinador de todas y cada una de las entrevistas de Olmedo Correa y Correa. La radio es eso, una compañera inseparable, casi irrompible y que tiene don de la obicuidad. Es variopinta, tersa, tierna y viperina. La radio no te deja estar solo. Si te aburres le bajas, si te molesta cambias de dial, si te cansa te espera, si te vas vuelve por tí. La radio no es sólo música, voces, noticias o directos. La radio es narración, la radio es misterio, la radio es imaginación.

Ley #2: "Radios hay muchos, como el mío ninguno, como el suyo, tampoco".

Creo firmemente que el silencio es, más que la contarparte, el complemento del sonido, creo en el poder rehabilitador de la imaginación, creo que la vida no es nada distinto a lo que es y que uno no debe aferrarse a lo que tiene. Las posesiones materiales son pasajeras, pero definitivamente todas y cada una de las cosas que pasan por tus manos tienen un significado, a veces mayor, a veces menor, pero significado al fin y al cabo. Por eso, y tal vez por nostálgico, creo que se debe respetar la historia de lo que se pierde, de lo que se abandona, de lo que se va.

Hoy debería llorar, debería vestir de negro, debería hacer una novena, debería expulgar mis penas pero no puedo, ando por aquí escribiendo. Y es que no encuentro mejor manera de homenajear a Highlander: mi radio finado, mi radio destartalado, mi radio desaparecido, mi radio, mi radiecito, mi radio.

Sí, perdí, el pasado domingo perdí. El último y más querido representante de ese inmenso listado que ha pasado por mis manos ha dicho adiós para siempre, para no volver. Highlander ya no va más y nada puedo hacer. Atrás queda el día en que mi Papá me lo regaló, atrás quedan 5 años al sol y al agua, atrás queda el economizador de pila, atrás queda aquél que estuvo encendido durante días y días sin parar, atrás queda el compañero de cotejos y festejos. Atrás queda Highlander.

Oráculo #2: "Ni suena ni truena".

Richitelli.

Saturday, July 25, 2009

ÉRASE UNA VEZ UN LUNÁTICO

*La foto, como la película, pertenece a sus dueños, yo apenas le hago eco.
En el cine una cosa es el personaje, claro; otra cosa es el actor, por supuesto; pero otra cosa distinta también es el director. Aquí, lo que asumo como el principio de la caracterización.

Los directores de cine no son raros, no, qué van a ser raros. Ellos simplemente son individuos que deben estar siempre pendientes de que su película salga bien; porque si no es así no les pagan, o si les pagan no los vuelven a contratar y por eso no se les debe tratar como neuróticos lunáticos que joden todo el día, no, se les debe tratar sólo como gente que necesita comer, como todo el mundo.

Los que quieren, queremos, quisimos o trabajamos en audiovisuales deberíamos entender que para directores y actores ni la vida ni el trabajo son fáciles y es por eso que hoy quiero dedicarle un poco de mi tiempo a las diferencias que hay entre los ellos, aquellos y los personajes; ¿por qué?, sencillo. Primero porque quiero, tal vez puedo y no me da miedo, y segundo, porque creo que es necesario entender que los actores solitos no son los personajes, que los personajes solitos no son la historia y que los directores solitos no son el cine. Sin embargo, que quede claro lo siguiente: sin ellos no habría cine de ficción.

Para tal efecto apúntemos algunas cosillas.

1. Los personajes cinematográficos son producto de la ficción, por ende, son el fruto de una construcción abstracta que pretende simular emociones, afecciones, disgustos, acciones, historia y todo lo que podría hacer que una persona aparente ser otra durante un determinado tiempo.

2. Los actores de cine son sólo seres humanos que tienen habilidades para aparentar ser otros (tan simple ¿no?). Los actores pueden ser: (1) Naturales; no profesionales y que se representan a sí mismos o a individuos de sus mismas características en diferentes situaciones, (2) Profesionales; que tienen experiencia y están adiestrados en el arte de aparentar y parecer, esto significa que pueden (o al menos deberían poder) interpretar cualquier papel sin estar necesariamente conectado con las características del personaje, y, (3) las Estrellas, que son los que cobran duro y que hacen cualquier papel, así no siempre les quede bien.

3. Los Directores, por último, son aquellos que visualizan -antes que el actor- las características y los atributos físicos y psicológicos que deberían tener los personajes que desean en sus películas. Además, estos son los encargados de guiar a aquellos hacia la interpretación que necesitan y que quieren en su personaje. En resumen los directores son padres que incuban, traen al mundo, educan y guían a sus personajes por la vida fílmica.

Ahora, entrando en materia. ¿A qué viene todo esto?, pues digamos que es una especie de reivindicación para uno de esos actores que, aunque no pareciera, pueden hacer buenos papeles. ¿Qué pasa con el personaje de Jim Carrey en “The Man of the Moon”.

El lunático es un personaje perfectamente caracterizado, encontrado en los anáqueles de la historia americana y construido especialmente para el actor que lo representó y que demuestra que el director y su actor no están perdiendo ni su dinero ni su tiempo.

Jim Carrey y el director de la película lograron un personaje que con sus acciones cuenta la historia de una película sencilla y enganchadora. The man of the moon (película biográfica de un famosísimo comediante gringo) es un personaje que se contonea entre todos los arquetipos: es protagónico pero luego deja de serlo, se convierte en antagónico de sí mismo y al final, combina el protagónico con el agónico para estremecer al espectador de manera tal que quien ve la película no sabe si reir o llorar, si odiarlo o quererlo. Esto porque el ser humano no es un ser de extremos, no es blanco o negro. El ser humano tiene niveles de gris, de bondad y de maldad y aquél que logre simular la humanidad de tal manera no será simplemente inolvidable, será también aquel que cuente la historia con un solo gesto.

Pero ¿de quién es la culpa de los personajes de este tipo, del actor, del director? No es responsabilidad de ninguno de los dos. Es un asunto de alianza y compenetración. Si los dos hacen bien su trabajo y son talentosos, están en capacidad de simular la humanidad de forma coherente (Ja, cómo si la humanidad fuera coherente) y convertir los perfiles físicos, sicológicos e históricos en un ser que vive en el espíritu de los que lo ven; entonces ahí se encontrará un personaje inolvidable.

Así, creería yo que el principio de la caracterización no está en ninguno por separado, está en una construcción conjunta que simula humanos que viven en la conciencia de quienes los vieron en las salas y los recuerdan como un conocido más, un vecino más.


Richitelli.

Thursday, July 23, 2009

IPod, el comienzo del fin.

Se acerca el fin de una era y no puedo decir que me afecte demasiado. El IPod; símbolo, sinónimo, antónimo y estandarte del apogeo de la música digital tiene sus días contados.

Ley #1: "Todo lo que sube tiene que caer".

Soy hijo de la TV, amante de la radio, fanático del comic, querendoso del rock y muy quisquilloso con los estorbos. Me tocó ver el nacimiento del www, la aparición del multimedia, el advenimiento del siglo XXI, la muerte del papa y el humo blanco, pero entre todo eso nunca vi en nada de lo que me interesó o de lo que estuve pendiente un historial con tantos cambios como en el mercado de los reproductores de música portátiles.

Con lo análogo conocí el Walkman pero nunca tuve uno, muy grande y engorroso; rewind, play, pause, record, stop y viceversa alvesre. Luego llegó el cd y con él el Diskman, pero al igual imperfecto; discos rayados, de sólo 80 minutos el que más y con antivibradores menos eficaces que un relojero estrábico. De pronto apareció el mpeg layer 3, o mp3, que puso de moda lo digital y conocí los Diskman mp3; pocas baterias, más de lo mismo pero esta vez con más canciones, hasta que encontré el que más me gustó: el Minidisk. Buenísima calidad, capacidad de grabación digital y análoga, phantom power y pequeñito... pero como siempre, (aparte de que me lo robaron en mi primera aventura capitalina) con Sony las cosas buenas casi nunca duran.

Así, por no hablar del resto de aparaticos en el mercado, que en esencia hacían lo mismo, apareció el IPod; un muy bonito juguete de ricos. Batería recargable, capacidad de sincronización y gran capacidad fueron sus ventajas, pero seguí sin apasionarme. No importó que desde su lanzamiento en 2001 haya liderado el mercado y revitalizado la marca de la que soy fanático, no. No importó que en algún momento llegara a las 120 gigas de capacidad, ni que se acoplara con fotos ni video, no. Y eso es porque que no soy un tipo de cargar trebejos, de andar pendiente de cosas y que prefiere la seguridad que la policía.

Oráculo #1: "Tres es más que dos, que a su vez, es más que uno, pero no mejor. Mejor tres en uno".

Confieso que no me ha sido fácil, los celulares casi nunca me han durado, las billeteras empezaron a permanecer conmigo tan sólo cuando les pusieron cadenas y ha sido una penitencia mantener los llaveros. Definitimanente no soy del tipo ciudadoso y allí radican mis gustos y disgustos. Pero la era digital es de multitareas; de comer chicle, caminar y rascarse el estómago al tiempo y eso sí me atrae, por lo cual, prefiero los celulares con cositas. ¿Por qué?, porque en un solo aparato puedes oir tu música, tener tus contactos y tus fotos, manejar tu agenda y calendario, hacer llamadas y recibirlas, enviar mensajes e incluso entrar a internet. Allí esta todo, te sale incluso más barato y no tienes en un bolsillo un mp3, en otro un teléfono y en otro la palm.

No puedo decir cuál es el futuro, porque no tengo ni pizca de prestidigitador, pero me apoyo en las estadísticas: las ventas de ipods clásicos de apple bajaron, a julio de 2009 en un 7% con respecto al mismo periodo del año anterior mientras que las de Ipods Touch aumentaron en un 130% y las de los Iphone en un 600%* (ver gráfica). Steve Jobs y su combo la tienen muy clara, el mundo digital va rumbo a la inclusión. El todo en uno ya es una realidad y por eso estoy feliz con mi Iphone, sin embargo, si a las bellezas de Sony se les ocurriera ponerle teléfono al psp no me pondría bravo tampoco (y no hablo de skype, que ya está muy bueno).

Richitelli.

*Aquí el enlace con los datos de ventas de Ipods e Iphones.

Saturday, July 11, 2009

RESERVOIR DOGS: ERASE UNA VEZ EL TIEMPO PERO TUVE QUE CONTARLO.

*Se acerca el estreno de Inglorious Bastards, la última película de Tarantino, y cómo tengo tantas ganas de volver a ver una de sus producciones no me aguanté y volví una de sus obras cumbres: Reservoir Dogs. Aquí dejo mis impresiones.
LEY # 1: ¨Las apariencias engañan, pero no son mentirosas¨.
Pregunta: ¿Qué es más fácil y menos comprometedor, 1) analizar una película desmenuzada en pequeños adminículos que no hablan de un todo sino, por el contrario, de un cada uno por separado o, 2) interpretar esa misma película desde la relación que se genera entre el que la hizo, el que la ve y ella misma?

Respuesta:
es lógico pensar que es mejor y menos engorroso despedazar la película en planos, escenas y secuencias; ahorrarse todo ejercicio de asociación y, además, no tener un verdadero compromiso con eso que llaman apreciación. Pero es que el cine existe, como el hombre, en ese preciso momento en el que está, en esa precisa relación... en esta precisa interpretación. Y esa interpretación es el tiempo.

Sí, es que el tiempo es cosa seria, pero no seria en el sentido de rigurosa, estricta, rígida y poco comprometida, sino en el sentido de la interpretación. El tiempo no se puede agarrar, ni manipular, ni desmenuzar, no, qué es eso, el tiempo es el hombre y el hombre el tiempo.

Claro, los animales están vivos porque funcionan bien, los humanos también están vivos porque funcionan bien, pero existen porque funcionan y están-ahí. Primero aparentemente vivimos y luego aparentemente existimos.

LEY # 2. ¨La distancia más corta entre un punto y otro es una línea recta, aunque sea larga¨.
Eso es lo que la vida no compadece. ‘Una’ existencia humana no es una crónica lineal, no es una estadística de lo que se hizo año tras año, ni día tras día, eso no es. Una existencia es una relación entre el hombre y el mundo un asunto de compenetración entre lo que el mundo propone y el hombre dispone. Es cierto que el hombre vive, de acuerdo al calendario, en una línea temporal decreciente en la que mientras más días se tengan en el haber menos habrá en el llegar, pero es que la existencia no radica en contar los días en el calendario, no, la existencia radica en el estar ahí. El humano existe porque necesita –más que querer, poder o deber– sentir, recordar, olvidar, retener, repetir o hacer lo que le de la gana con esas experiencias que son suyas y sólo suyas hasta que decida compartirlas (bueno, en ese momento dejarían también de ser suyas para ser de aquellos que las experimentaron por primera vez).

El cine existe, como el hombre, en ese preciso momento en el que está, en esa precisa relación y por lo tanto al cine no se le puede exigir tan sólo la linealidad en su devenir, no. La temporalidad es un tema que nunca va a escapar a la obtusa necesidad de contar. Si, el orden es muy importante, claro, dispone de los hechos en una línea temporal y permite ver cómo sucedieron las cosas, pero es que no siempre debe ser en línea, o en círculo, o en zig-zag, además, qué beneficios tiene conocer el orden temporal de una película si no se siente el tiempo de la misma. Es que hay que entenderlo con claridad: el tiempo no es que la película dure 10, 70 o 8 minutos, no. El tiempo es la existencia de la película, es la fluidez narrativa que a unos los atrapa y a otros los aleja de los filmes. El tiempo es una característica que une lo que pasa con lo que se siente.
ORACULO # 1: “El cine no es cosa de locos, es cosa de hombres, y los hombres están locos”.
¿Existirá alguna mujer que no haya tomado su primera menstruación como una experiencia más de vida sino como un asunto de segundos y minutos? Sí, seguro que la hay, y lo más seguro es que en este momento es la mujer más frígida del mundo.

El cine de Quentin Tarantino no es fácil de ver, es cierto. A veces se caga en la temporalidad, a veces exagera con la sangre y a veces, sólo a veces, hace cosas normales; pero es que hacer películas no es cuestión de normalidad o anormalidad, es cuestión de narrar, y cada quien narra como quiere.
ORACULO # 2: “Si él pudo, pues yo también. Patos al agua¨.
“Érase una vez el tiempo pero tuve que contarlo, érase una vez la bala que atravesó mis entrañas pero tuve que aguantarla, Sí, tuve que aguantarla. El desayuno no estuvo mal pero Mr. Pink no quiso pagar la maldita propina, es un tacaño de mierda. Yo estaba ahí tirado en el auto gritando porque iba a morir y mi amigo no pudo entregarme porque yo conocía su secreto. Desgraciado seas Joe, no debiste contratarnos en primer lugar. Estoy ahí tirado y entra Eddie, se va y me deja con Mr. Orange y mi compañero, Joe llega, paga el desayuno, discute con Mr. Pink por el dólar de la propina y me apunta con su pistola, yo estoy ahí tirado, él me apunta con su arma y dice que soy un policía. Prendo un cigarrillo, cuento mi escena de 4 páginas y todos ríen, Mr. Orange le arranca una oreja a mi compañero y marca su rostro, lo va a quemar y yo le disparo, Joe me dispara, mi amigo le dispara a Joe, Eddie le dispara a mi amigo y los tres caen. Yo le digo a mi compañero que soy policía y que hasta que no entre Joe por esa fucking puerta nadie entrará a rescatarnos. Eddie lo mata y yo le confieso a mi amigo, que se hizo disparar por mi, que soy policia, el va a matarme y mis amigos policías entran. Estoy en el bar, le confieso al negro que voy a ser un policía incubierto, hablamos y me entrega un guión, si quiero sobrevivir voy a tener que ser buen actor”.

Exactamente, como quiere. Como en el texto anterior (no muy bueno pero si ilustrativo) los Perros de la Reserva es una cinta que no resulta para nada fácil de apreciar pero que es una muy buena experiencia asociativa. No todo lo que se ve tiene que ser inteligible en primera instancia, no, ¿por qué?, ¿hay alguna regla que prohíba el desorden en los relatos?, no, no la hay. Cada uno cuenta como le fue dependiendo de cómo le haya ido, eso es básico. Qué buena película, qué buena película. Los Perros de la Reserva es un film que reafirma el hecho de que la existencia es asunto de desordenes ordenados por el desorden. El cine no es cosa de locos, es cosa de hombres, y los hombres están locos, claro, los hombres estamos locos porque no somos una estadística exacta ni son una estructura cerrada, los hombres estamos locos porque existimos en ese preciso instante en el que se es estando, estando ahí.

Richitelli.