Esto del equilibrio es una cosa dura, en serio, uno cree que ser bueno es bueno y que ser malo es malo, pero no ¿o sí? uno cree que estudiar es bueno, que no hacerlo no ayuda, uno cree que descansar es bueno pero que en exceso cansa, también; uno cree que trabajar es provechoso y que no hacerlo es inapropiado ¿acaso tendré alguna vez la capacidad para no pensar desde el mirador, desde detrás de la cámara, desde la mano que escribe, desde la boca que habla, sino, por variar, desde el ojo que traduce la luz, desde el cecedé que la vuelve binaria –no binaria, binaria, no binaria–, desde el lapiz que escribe el guión, desde las ondas que se vuelven palabras? ¿será? o ¿será que lo que quiero es no pensar desde ninguno de los extremos? ¿será que el problema es mío? todo es un asunto de perspectiva y la mía está, para resumir, en receso; en suspensión.
Ley #1: "Confiar es rendirse, es dejar de dudar. Dudar es rendirse, es dejar de confiar".
Y es así como, en el transcurso de un buen tiempo y tras una serie de inquietudes de variadas procedencias, llegamos a la pregunta ¿escribir o no escribir?.
Inquietudes: 1) Mi mamá, lectora número uno de esta esquina de la red, pregunta: ¿Richi por qué no ha vuelto a escribir en el blog?, lo tiene como abandonado. 2) El editor jefe de La Patria, comedido profesor que me enseñase redacción noticiosa en una época en la que aún veía mi futuro como reportero de algún periódico y que por no se cuál razón le da rienda suelta a este blog en la web de su diario, me dice: "Y a usted, señor, se le acabó el mundo y no nos dio más en su blog. Manos a la obra, jovencito". 3) Mi hermana (ita, hermanita), lectora número dos de este conjunto de ceros y unos, le pregunta a mi mamá: ¿mami a Richi qué le pasa que no volvió a escribir en el blog?. 4) Mi esposa, presidenta (!CIO = C.E.O!) de la sociedad Bustamante-Ramírez y razón sine qua non mucho de lo mío no tendría propósito, me dice en medio de una jocosa charla: "Deberías escribir en el blog sobre... (lo que probablemente sea la próxima publicación".
Oráculo #1: "El que duda no sabe de cosa alguna"
Respuestas: 1) Le digo a mi mamá: Ahhh mami es que estoy descansando de todo, no tengo mucho afán por escribir en estos días; a lo que ella me dice: bueno richito, descanse pues que uno siempre necesita tiempo {tiempo para dudar, pienso yo} 2) Le digo al ex-profe: estoy de vacaciones, a lo que me responde: hasta ahora me entero que los blogueros tienen vacaciones, y le digo: los bloggeros no tienen reglas, afanes, horarios; escriben cuando pueden, quieren o necesitan, y yo estoy descansando, por ejemplo {y en serio estoy descansando, aunque aún no digo porqué ¿cierto?}. 3) Le digo a mi mamá: Dígale a Gloria que estoy al pelo má, mejor que nunca, pero que sigo descansando; uno de estos días vuelvo a escribir. 4) Y le digo a mi esposa: "(...) jajajaja sí, debería escribir sobre eso, las señales son cada vez más claras; uno de estos días vuelvo a escribir por allá (acá).
¿Y por qué no estaba escribiendo?. Porque no quería.
Ley #2: "El equilibrio como armonía entre extremos no es más que el principio de toda desviación".
No quería escribir porque de tanto hacerme preguntas fundamentales olvidé cuestionarme las nimiedades y el mundo no está como para que se lo anden cuestionando tanto ¿o sí?. ¿Qué bien puede traerle a mi vida, al devenir de la humanidad, al almuerzo que comeré mañana, al partido de fútbol del domingo, al paseo que le daré a Arnulfo el próximo jueves o a las elecciones que se den en un mes que yo, o cualquiera como yo, o cualquiera que piense distinto a mí, se las dé de crítico, pose como escritor y termine como escribidor?, ninguno diría yo. Tampoco le hace mal ¿o sí?. Toda opinión es libre de ser escuchada, leída, apreciada o despreciada y el que aquí viene lo hace por sus propios medios, mi magnetismo (si acaso lo tengo) tampoco es ley. El caso es que no me cansé de opinar, no me cansé de pensar el mundo ni de pensarme a mi mismo, simplemente me cansé de escribir, me cansé de narrar, me cansé de procesar información desde mi punto de vista, porque todo es un asunto de perspectiva y la mía está de vacaciones.
Oráculo #2 "Preguntar es gratis"
La verdad es que me gustaría armar un tropel y sacarle la rabia a alguien, quisiera orquestar una tormentica en un vaso de agua, una discusión por una palabrita, una pelea por un errorcito; quisiera, en serio, argüir por lo no defendible, satisfacer una vez más mi sed de debate con la única intención de contemplar, desde la distancia, desde el futuro, lo sabrosa que estuvo la escena, lo potenciadas que salieron esas palabras de la boca de mi contendor, lo agitadas que estaban nuestras manos en el proceso y lo rojos que se pusieron los rostros de uno y otro; pero no, no lo haré. No sudaré ni salivaré, no hablaré ni gritaré; no descansaré luego de horas y horas de lucha retórica, no dormiré en paz tras presenciar el sufrimiento en las palabras de mi oponente, no dormiré en paz tras sentir el sufrimiento en mis propias palabras. Yo ya estoy en paz.
¿Quiere decir esto que como ya no escribo lo que pienso entonces ya no pienso, que como mi perspectiva está de vacaciones entonces todas mis dudas están resueltas, mi mirada sesgada y mis oídos tapados? ¿será que ya no soy capaz de sostener una buena discusión? ¿acaso ya no me interesan las discusiones?. Tal vez no, tal vez sí. Estoy en un proceso de desasnamiento, estoy tratando de repensarme, estoy tratando de reaprenderme, y para eso uno necesita tiempo, como diría mi mamá.