Contador Llano

Showing posts with label filme. Show all posts
Showing posts with label filme. Show all posts

Wednesday, September 15, 2010

The Imaginarium of Dr. Richitelli.

Hace mucho no escribía de cine y hoy, haciéndolo, les diré porqué. Hace poco ví “El imaginario mundo del Dr. Parnassus”, la última película en la que actuó Heath Ledger y por más que intente, no puedo dejar de pensar en algo que me recordó: El real valor de contar historias y la intrínseca relación entre vivir y soñar.

Ley #1: “No hay vida sin narración”.

El cine era un tema muy reiterativo en este blog y no dejé de escribir sobre él porque no quisiera o pudiera, tampoco porque hubiera dejado de verlo o hubiera cambiado de gustos; simplemente he redescubierto, gracias a lo variopinto de lo que escribo y a los recuerdos de lo que hice y dejé de hacer, que me gusta tanto expresar sándeces que no me importa tanto la forma como el fondo, prefiero una historia bien contada a una inentendible en un formato traído de los cabellos. Sí, me gustan los formatos traídos de los cabellos (y mucho), pero los prefiero si su contenido es tan coherente que pudiera usarse en otro totalmente distinto y de todas formas se puediera plasmar la esencia del cuentillo original.

Oráculo #1: “Do you dream? Or should I say... can you put a price on your dreams?
(¿acaso tú sueñas? O debería decir... ¿te sientes capaz de ponerle precio a tus sueños?)

El imaginario no es la película más hermosa ni bien contada que he visto. Se queda en el intento de reemplazar a su famoso actor fallecido y tiene algunos problemas para concentrar la atención del espectador (el suspense que llaman). Por supuesto, entiendo que no sea fácil sustituir a un actor que murió en pleno rodaje y que logró (tal vez) la mejor actuación de su carrera apenas unos meses antes de morir y luego ser encumbrado dentro de aquella élite de estrellas finadas, pero, la solución me pareció más bien simplona, al menos para una película enmarcada dentro de un terreno en el que todo es posible.

Sin embargo, la película tiene cosas realmente bonitas; por alguna razón fue nominada a mejor dirección de arte y diseño de vestuario en los óscares, pero eso, por lindo que les haya quedado (que me pareció en serio muy lindo) no es lo que más me afectó. A mí me impresionó (me fascinó, la verdad) la facilidad con la que está película logró conectarme con mis sueños, la tranquilidad con la que definió la viabilidad de la vida como, en principio y desde el principio, una continuidad de historias.

Y ese mero apunte, que luego termina en un encadenamiento de apuestas y decisiones, hace de esta una película que merece ser vista.

Un personaje:
Anton, el chico enamoradizo y fantasioso que presenta las funciones de Parnassus, es tal vez el único que realmente entendió lo peligroso y hermoso de entrar en aquel espejo. Buena actuación de Andrew Garfield y mejor final para Anton.

Un apunte:
El diablo, más conocido como Mr. Nick, acaba de detener abruptamente las interminables relatorías de los monjes que supuestamente nos mantienen vivos con sus relatos. El mundo no se acaba y él está feliz, su hipótesis es correcta. Pasan unos segundos y un pájaro se caga en el diablo – maravilloso -. Parnassus ríe, tapa su boca para no parecer exageradamente burlesco, no se aguanta y habla: “You can't stop a story being told” - “No puedes evitar que una historia sea contada. En este momento millones de historias están siendo contadas en todo el mundo; nuestro trabajo ya no es necesario”. Hermoso. ¿Es acaso la vida tan sólo eso, una continuidad de historias?.

Una secuencia:
Un jóven arriesgado y borrachín entró por el espejo. Luego de deambular por lo imaginable e inimaginable cayó al piso y su rostro golpeó con fortaleza un charco lleno de fango. Al levantarse notó que algo había cambiado. A su alrededor todo seguía igual, incomprensible, diverso, dudoso. Él no era el mismo, su rostro no era el mismo. Con un mero golpe y esta mera secuencia Terry Guillian (el mismo director de 12 Monos y Fear & Loathing in Las Vegas) nos revela, desde el principio del film, cómo intentará sopesar la ausencia de Ledger. Mal. No me gustó. Uno puede mostrar una cosa sólo una vez en un relato así en la historia se repita en innumerables ocasiones; pero lo que no se puede hacer es meterlo al principio de la película creyendo que con eso se va a ahorrar una explicación posterior y, tal vez, sólo tal vez, un poco menos simplona. No importa Guillian, con hacerme recordar el valor de contar historias te ganaste un puesto en mi cielo del Film.

Una cita:
"Damn. I won”. Dice Mr. Nick interpretado por el inmejorable Tom Waits, Grande.

Richitelli.

Monday, November 09, 2009

De La Sangre y la Lluvia ¿Torrente o simple llovizna?

*El ya clásico: fotos y videos propiedad de su propietario, punto.
Ayer, de rebote, vi La Sangre y la Lluvía. Quería ver Bastardos sin Gloria y en Cinecolombia me apuñalaron por la espalda, triste por mi, da igual para ellos. Ahora, dedíquemosle unos párrafillos a la película de Jorge Navas.

 Ley #1: "La sola idea de generar expectativa debería ser una expectativa en sí misma".

Desde hace 15 días me he sentido bombardeado, atacado y casi acorralado por la estrategia armada alrededor de la película. A todos los mails que tengo, en todas las redes en las que estoy y en cada lugar que frecuento encontré un afiche, una reseña o una invitación a verla; lo cual me parece muy bien, loable y casi imposible en el caso de otras producciones nacionales, pero igual me saturó. Y así, rodeado cual defensor del AIS en el congreso, decidí no leer los mails, voltear al ver los afiches y evitar los spoilers. ¿La razón? simple: ante una película colombiana prefiero la sorpresa, prefiero llegar inocente. Tal cual. Así llegué y así me fui: sorprendido e inocente.


Oráculo #1: "Al mal tiempo, buena cara".

Lo mejor de La Sangre y la Lluvia está en sus apartados técnicos, ejemplo claro de que la industria nacional ya tiene bastante claro cómo se hace cine en países en desarrollo.

Su fotografía es de lo que más me ha gustado en el últimpo tiempo en Colombia. Es bastante coherente y tiene un estilo que le va de perlas al film. Esa sensación de que la oscuridad te atropella y que al salir lo único que te puedes encontrar es desolación en gotas es bastante abrumadora.
 
La película está postproducida con mucha pulcritud y aunque su ritmo no me convence por razones distintas a las técnicas, su montaje merece una segunda revisión. Lo sonoro es, de lejos, lo mejor en su haber; tiene un trabajo de planos exquisito, una recolección de ambientes que se roba el show en lo estético y en lo técnico y una impresionante conexión con el universo de la película. pero, ¿por qué no me gustó?

Ley #2: "Llámese tibio a algo que no está ni caliente ni frío, a algo que no se compromete. Digo".
No me gustó porque la película se plantea tantas posibilidades que no resuelve ninguna. Para mí, se queda en meras premisas y no define cuál es su camino, cuál es su guión. No me gustó porque a los argumentos más interesantes los echó por la borda. Una cosa es que Jim Jarmush lo sorprenda a uno con Broken Flowers y su facilidad de sacar subtextos de la nada, de hacer personajes intrigantes con mucho más que diálogos, pero otra cosa es querer generar tanto misterio alrededor de una situación que es tan evidente. Además, no me gustó que se esforzarán tanto por crear personajes memorables y que terminaran haciéndolos inverosímiles e incoherentes.
 
Si, como creo yo, la idea era contar cómo era una noche en los sitios perdidos de Bogotá a través de una pareja de enamorados repentinos, ¿para qué meter el interesantísimo conflicto de guerrilleros y paracos en el medio si no lo van a aprovechar? ¿para qué emocionarnos con el personaje de Victor si no lo van a usar?, ¿para qué el incongruente personaje del Teniente si no nos van a dar bases para, al menos, llenar los espacios en blanco?.
 
Me quejo públicamente porque esperaba mucho más de Jorge Navas y, en menor médida, de Carlos Henao (su guionista). La película, que prometía ser mucho mejor, me sorprendió quedándose en una tibiedad en la historia que me entristece. Gran aparato técnico, gran expectativa, gran formato y salí como entré, inocente. La historia se quedó en unas tres o cuatro premisas.

Oráculo #2: "A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".

Un personaje: 
Víctor, el dueño del burdel y jefe del clan taxiparaco. Podría haber sido un gran elemento dentro de la parte de la historia que no se contó, con sólo unos minuticos más de él en pantalla hubiera salido féliz.
 
Un apunte: 
El Teniente, sus dos compinches y su mujer metidos en el taxi. El teniente le dice a ella que hoy le toca irse temprano para la casa y ella responde algo como: "Claro, yo soy siempre la que se tiene que ir sola para la casa, la que duerme sola, la que, la que, la que... ".
 
Una secuencia: 
En la camioneta van todos para el botadero, pasan por la circunvalar, el Teniente le dispara a unos perros y se ve una panorámica de la ciudad, en ese momento, de reojo. logro ver el edificio donde vivo y la luz de la sala de mi casa prendida, así que: Pues ahí van unos píxeles, o fotográmas, o lo que sea a nombre de Arnulfo, el dueño de la casa.
 
Una cita: 
"Es que ustedes creyeron que estaban de luna de miel". - o algo así - Dice el moreno conductor del Teniente luego de decirle a su mujer (supongo) que está trabajando, jaja, lo mejor que ví ayer.

 
Richitelli.

Saturday, September 05, 2009

Arnulfo y la HACHEDÉ Vol. 2



Arnulfo, mi perro, insiste en ayudar. Queremos ese concurso en nuestras manos. Se reciben votos, críticas, opiniones, madrazos y demás vicisitudes dignas del debate.

Saturday, July 11, 2009

RESERVOIR DOGS: ERASE UNA VEZ EL TIEMPO PERO TUVE QUE CONTARLO.

*Se acerca el estreno de Inglorious Bastards, la última película de Tarantino, y cómo tengo tantas ganas de volver a ver una de sus producciones no me aguanté y volví una de sus obras cumbres: Reservoir Dogs. Aquí dejo mis impresiones.
LEY # 1: ¨Las apariencias engañan, pero no son mentirosas¨.
Pregunta: ¿Qué es más fácil y menos comprometedor, 1) analizar una película desmenuzada en pequeños adminículos que no hablan de un todo sino, por el contrario, de un cada uno por separado o, 2) interpretar esa misma película desde la relación que se genera entre el que la hizo, el que la ve y ella misma?

Respuesta:
es lógico pensar que es mejor y menos engorroso despedazar la película en planos, escenas y secuencias; ahorrarse todo ejercicio de asociación y, además, no tener un verdadero compromiso con eso que llaman apreciación. Pero es que el cine existe, como el hombre, en ese preciso momento en el que está, en esa precisa relación... en esta precisa interpretación. Y esa interpretación es el tiempo.

Sí, es que el tiempo es cosa seria, pero no seria en el sentido de rigurosa, estricta, rígida y poco comprometida, sino en el sentido de la interpretación. El tiempo no se puede agarrar, ni manipular, ni desmenuzar, no, qué es eso, el tiempo es el hombre y el hombre el tiempo.

Claro, los animales están vivos porque funcionan bien, los humanos también están vivos porque funcionan bien, pero existen porque funcionan y están-ahí. Primero aparentemente vivimos y luego aparentemente existimos.

LEY # 2. ¨La distancia más corta entre un punto y otro es una línea recta, aunque sea larga¨.
Eso es lo que la vida no compadece. ‘Una’ existencia humana no es una crónica lineal, no es una estadística de lo que se hizo año tras año, ni día tras día, eso no es. Una existencia es una relación entre el hombre y el mundo un asunto de compenetración entre lo que el mundo propone y el hombre dispone. Es cierto que el hombre vive, de acuerdo al calendario, en una línea temporal decreciente en la que mientras más días se tengan en el haber menos habrá en el llegar, pero es que la existencia no radica en contar los días en el calendario, no, la existencia radica en el estar ahí. El humano existe porque necesita –más que querer, poder o deber– sentir, recordar, olvidar, retener, repetir o hacer lo que le de la gana con esas experiencias que son suyas y sólo suyas hasta que decida compartirlas (bueno, en ese momento dejarían también de ser suyas para ser de aquellos que las experimentaron por primera vez).

El cine existe, como el hombre, en ese preciso momento en el que está, en esa precisa relación y por lo tanto al cine no se le puede exigir tan sólo la linealidad en su devenir, no. La temporalidad es un tema que nunca va a escapar a la obtusa necesidad de contar. Si, el orden es muy importante, claro, dispone de los hechos en una línea temporal y permite ver cómo sucedieron las cosas, pero es que no siempre debe ser en línea, o en círculo, o en zig-zag, además, qué beneficios tiene conocer el orden temporal de una película si no se siente el tiempo de la misma. Es que hay que entenderlo con claridad: el tiempo no es que la película dure 10, 70 o 8 minutos, no. El tiempo es la existencia de la película, es la fluidez narrativa que a unos los atrapa y a otros los aleja de los filmes. El tiempo es una característica que une lo que pasa con lo que se siente.
ORACULO # 1: “El cine no es cosa de locos, es cosa de hombres, y los hombres están locos”.
¿Existirá alguna mujer que no haya tomado su primera menstruación como una experiencia más de vida sino como un asunto de segundos y minutos? Sí, seguro que la hay, y lo más seguro es que en este momento es la mujer más frígida del mundo.

El cine de Quentin Tarantino no es fácil de ver, es cierto. A veces se caga en la temporalidad, a veces exagera con la sangre y a veces, sólo a veces, hace cosas normales; pero es que hacer películas no es cuestión de normalidad o anormalidad, es cuestión de narrar, y cada quien narra como quiere.
ORACULO # 2: “Si él pudo, pues yo también. Patos al agua¨.
“Érase una vez el tiempo pero tuve que contarlo, érase una vez la bala que atravesó mis entrañas pero tuve que aguantarla, Sí, tuve que aguantarla. El desayuno no estuvo mal pero Mr. Pink no quiso pagar la maldita propina, es un tacaño de mierda. Yo estaba ahí tirado en el auto gritando porque iba a morir y mi amigo no pudo entregarme porque yo conocía su secreto. Desgraciado seas Joe, no debiste contratarnos en primer lugar. Estoy ahí tirado y entra Eddie, se va y me deja con Mr. Orange y mi compañero, Joe llega, paga el desayuno, discute con Mr. Pink por el dólar de la propina y me apunta con su pistola, yo estoy ahí tirado, él me apunta con su arma y dice que soy un policía. Prendo un cigarrillo, cuento mi escena de 4 páginas y todos ríen, Mr. Orange le arranca una oreja a mi compañero y marca su rostro, lo va a quemar y yo le disparo, Joe me dispara, mi amigo le dispara a Joe, Eddie le dispara a mi amigo y los tres caen. Yo le digo a mi compañero que soy policía y que hasta que no entre Joe por esa fucking puerta nadie entrará a rescatarnos. Eddie lo mata y yo le confieso a mi amigo, que se hizo disparar por mi, que soy policia, el va a matarme y mis amigos policías entran. Estoy en el bar, le confieso al negro que voy a ser un policía incubierto, hablamos y me entrega un guión, si quiero sobrevivir voy a tener que ser buen actor”.

Exactamente, como quiere. Como en el texto anterior (no muy bueno pero si ilustrativo) los Perros de la Reserva es una cinta que no resulta para nada fácil de apreciar pero que es una muy buena experiencia asociativa. No todo lo que se ve tiene que ser inteligible en primera instancia, no, ¿por qué?, ¿hay alguna regla que prohíba el desorden en los relatos?, no, no la hay. Cada uno cuenta como le fue dependiendo de cómo le haya ido, eso es básico. Qué buena película, qué buena película. Los Perros de la Reserva es un film que reafirma el hecho de que la existencia es asunto de desordenes ordenados por el desorden. El cine no es cosa de locos, es cosa de hombres, y los hombres están locos, claro, los hombres estamos locos porque no somos una estadística exacta ni son una estructura cerrada, los hombres estamos locos porque existimos en ese preciso instante en el que se es estando, estando ahí.

Richitelli.