Contador Llano

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Monday, August 06, 2012

De taurinos y antitaurinos, excusa para la 'terraqueidad'.

Lo único que me gusta de la tauromaquia es la discusión que genera, lo que no me hace antitaurino, me hace humano, digamos. Pero ¿qué es un humano, qué nos hace diferentes? Somos organismos vivos, como los perros, los gatos y los toros, como un eucalipto o un guayabo; en eso deberíamos estar de acuerdo ¿cierto, o pareciera que estoy en algún exabrupto? No es que seamos razón y ellos instinto, es que hemos evolucionado de forma distinta, porque como diría mi viejo amigo Sebastián Mendieta "Todos venimos del mismo estómago", la tierra.
 
!Somos manizaleños, somos taurinos por naturaleza! (será por naturaleza cultural, si es que existe). A otro torero con ese traje de luces que yo soy XL. La cultura no es otra cosa que patrones de comportamiento propios de grupos sociales, patrones que se van modificando con el tiempo y que, por supuesto, no dependen de qué tan conscientes o no seamos de nuestra experiencia en el mundo. La cultura es tan nuestra como nuestro cuerpo, es más, podría argüirles que es metafóricamente orgánica, pero este no es el espacio. Pensémola, sin embargo, como una consecuencia de nuestra humanidad.
 
Entonces somos antitaurinos o taurinos, al menos en términos de identificación cultural, pongamos costumbrista. Si pasa lo primero: nos molesta que maltraten animales, que los maten, que no se respete el derecho a la vida, nos molesta la violencia, que los torturen, nos molesta la cultura de la muerte, que no se respeten sus derechos… todo nos molesta, todo menos lo que pareciese ser intrínsecamente nuestro. Si pasa lo segundo: nos molesta que no se respeten las tradiciones culturales, que se trate de violencia una experiencia de puro orden artístico, que no se respeten nuestros derechos, que quieran asesinar la cultura, que no se conserven las tradiciones. que no se entienda la idea del hombre en contra de la bestia… todo nos molesta, todo menos lo que pareciese ser intrínsecamente nuestro.
 
Cosas tan nuestras como comer o beber, destruir el planeta para sobrevivir. Y así pues, en ese entorno tan nuestro, tenemos vegetarianos taurinos, antitaurinos carnívoros, gente que ataca la tauromaquia mientras deja que perros drogadictos y entrenados revisen sus maletas en el aeropuerto, gente que toma leche entera y protesta contra los toros. Así somos, decimos unas cosas y hacemos otras ¿acaso al sacarle la leche al animal no lo estamos “exprimiendo”, acaso al usar bueyes como tractores (hace unos muchos años) no estábamos explotando a esos animales, no los estábamos “herramientizando”? Seamos serios, asumámonos.
 
Y en el mismo sentido, situándonos en un ambiente más caldense, ¿acaso no comemos gallina despescuezada, acaso el ritual de matarla no es uno de los más nuestros a la hora de hacer un sancocho o un buen sudao’, a la hora de pedir al hijo mayor que le tuerza el cuello con energía? O, pensemos, ¿las marranadas tan populares en navidad no son un ritual gastronómico e intrínsecamente cultural, lo mismo que el pato a la naranja o el conejo al ajillo en otras latitures? Es decir, ¿el proceso de engordar al marrano durante el año para que esté gordito y sabrosón, dejarlo amarrado a un palo mientras se prepara el caldo, oírle chillar y perseguirle para acuchillarle, es una tradición, una costumbre cultural defendible, o una tortura inconcebible? No lo sé, me gusta dudar.
 
Hagámoslo ahora con la humanidad. El humano es un organismo que se define por las herramientas que construye y eso determina su identidad como especie, como conjunto de organismos con las mismas capacidades y características corporales. A ver, usemos tres ejemplos, para no exagerar, con la idea de exponer tal posición:
 
(1) Nuestro cuerpo sufre de hambre, de sed ¿cómo sobrevivimos? Comiendo y bebiendo, esas acciones tan propias de la terraqueidad y que definen lo que somos como miembros del planeta: seres con necesidades que se usufructúan de los recursos que en el planeta hay para mantenerse vivos, nada más. Pues comemos y bebemos. Primero fuimos especie vegetariana y carroñera: tomábamos lo necesario del reino vegetal, lo encontrado (¡las sobras!) en el animal y lo bebible del natural. ¿Qué somos? Somos sobrevivientes. La ley del más fuerte no se aplica solo para los animales distintos a nosotros. Luego descubrimos las herramientas: aprendimos a tirar piedras para golpear, a construir lanzas y flechas para matar (para cazar y pescar) aprendimos a extender nuestro cuerpo, base de nuestra experiencia, de forma que fuéramos más que nuestra configuración original: sobrevivimos dándole al mundo la categoría de herramienta.
 
(2) Nuestro cuerpo, lánguido y frágil como es, empezó a sentir frío, a necesitar calor y su única manera de sobrevivir se devino de la capacidad superior de nuestro cerebro, esa que nos permite usar unas cosas para lograr otras, esa que nos permite usar herramientas para extender nuestro actuar en el mundo. Así: descubrimos el fuego y con él una forma más de eliminar el excesivo frío y encontrar calor. Descubrimos con él, también, una forma más de matar: de destruir —adrede, con intención, con propósito y razón— unas cosas para lograr otras. Aprendimos a sacrificar el mundo para nuestro beneficio personal.
 
(3) Nuestro cuerpo pasó de la mera transmisión de información [sí, esa comunicación 'animal'] a la interpretación [sí, esa comunicación 'humana'] y con ello nuestra forma de dar sentido al mundo cambió [porque los animales también lo hacen, aunque distinto]. Así, adquirimos capacidades comunicativas: inventamos el lenguaje (los lenguajes ¡todos!, que son muchos) como herramienta de interacción, lo que permitió que nuestras sociedades evolucionaran a lo que hoy podemos llamar cultura: culturas, símbolos y conjuntos de ellos, sociedades humanas. ¡La comunicación es una herramienta!
 
Entonces tenemos la terraqueidad: un montón de organismos que sobreviven en la Tierra usando los recursos que en ella hay; y la humanidad: un montón de organismos que sobreviven en la Tierra usando los recursos que en ella hay pero que, además, están capacitados para extender su experiencia en el mundo a través del uso de herramientas.
 
Por eso ¿que lo taurino es cultural, que lo debemos rescatar, que no puede morir? No lo sé, no me interesa tanto como su discusión. En nuestros patrones culturales está la respuesta, en el uso de nuestras herramientas comunicativas está la manera de lograr lo que a cada cuál le guste más. Es decir, cuando haya más personas en contra que a favor de lo que simboliza la tauromaquía hoy, lo que simbolizaba hace cincuenta años, será historia, veremos cuánto se demora en pasar. Pero eso no quiere decir que la prohibición sea el camino a seguir: prohibir es castrar, que es regularizar, que es desestimar la emoción y el instinto, que es deshumanizar. Si la prohibición no proviene de un acuerdo más general que particular, tiene tanta validez como una palabra nunca dicha, un papel nunca firmado. Esto, por supuesto, lo digo con la convicción de que toda prohibición que no esté fundada en un conjunto de patrones de comportamiento aprobados y experimentados por un grupo social mayoritario no debería ser válida: somos nuestra configuración corporal y, también, la configuración que permitimos tenga lo cultural.
 
Lo aquí he escrito sobre los toros no quiero que se vea como una discusión taurina sino, en cambio, como una humana. Asumamos lo que somos y cambiémoslo, si queremos, pero discutamos con argumentos; eso sí, hagámoslo no solo respetando las opiniones de otros sino, también, pelándolas con la pasión propia de las nuestras: creo con dureza que en la discusión reside nuestra única posibilidad de acuerdo. La cultura es una producción nuestra, no es inamovible ¿quién dijo que los símbolos son estáticos, quién? En las transformaciones residen las experiencias, no en la inmovilidad.

Richitelli.

*Texto publicado originalmente en www.lapatria.com

Friday, November 11, 2011

Querido Alcalde


Reciba esta misiva con orgullo y satisfacción, sepa usted, por supuesto, que lo que aquí le escribiré viene de lo más profundo de mi corazón, sepa que mi sentimiento es inmenso y que la necesidad que tengo de hacerle saber mis sinceros agradecimientos no tiene límite, siéntase agradecido, honrado, siéntase bien. Sepa, además, que el pequeño pedido que me atreveré a hacerle no es nada para usted, usted lo puede todo.

Dignísimo mandatario, téngalo muy claro, lo que usted ha logrado durante su mandato es histórico, irrepetible, genuino e insuperable. Siéntase héroe, siéntase mártir, adúlese en el espejo, siéntase grande; repita y repita su nombre, porque quedará en la historia: Llano, Llano, Llano; Ya No. Usted, que ha llevado la manizaleñidad a su máximo esplendor en años, que ha llenado a la ciudad de sentimientos unánimes e indignación, usted, grande entre los grandes, ya ha cumplido su labor.

Lo logró alcalde, usted lo logró; gracias. Usted es la razón por la cual la ciudad está unida por una sola razón. Usted, brillante entre brillantes, nos dio el estadio con las sillas más caras del país, el impuesto feudal –digo, predial– más caro del país, la ciudad con más profesionales trabajando como recepcionistas por metro cuadrado, la reubicación de familias más equitativa en la historia de la ciudad, ahhh alcalde, usted lo logró. Usted, dignatario de dignatarios, hizo que la protesta violenta más grande de los últimos años se diera en su administración: TIM, TIM, TIM, abajo el tim. Usted, y ese visionario equipo que atisba más allá de Chinchiná, al menos hasta Perú, logró despertar la solidaridad del pueblo. Nos dejaron sin agua —sedientos, sucios, pecuecudos, chuchentos pero dignos, solidarios— y la ciudadanía, ahogada en sequedad, demostró que unida puede sobrevivir, que la violencia no es el camino, que la cooperación es la salida. Gracias alcalde, gracias.

Por eso, acreditado dirigente, y por tantos otros de sus logros que no alcanzo a enumerar, Ilustre adalid de la inoperancia, me dirijo a usted pidiéndole que renuncie. No se preocupe alcalde Llano, su labor ya está hecha, el pueblo ha hablado. Le escribo esta carta con dolor, con indignación, con impaciencia, con luto; pero con agradecimiento. Me duele tener que reconocer que la más nefasta administración que le he visto a Manizales en lo que llevo de vida, la suya, sea la culpable de la unión de la ciudad. Me indigna tener que reconocerle a usted, el más grande pusilánime que he visto dirigir la ciudad de mi adoración, el más inoperante, insensible, el más miserable, un lugar histórico y de recordación. Me impacienta, no sabe usted cuánto, no sabe, que usted no tenga la valentía de asumir que su labor ya terminó.

Me duelen las muertes en Cervantes, me hacen llorar; Me duelen las muertes en la vía Manizales–Bogotá, aun me revuelcan. Me indigna, sobre manera, que la ciudad tenga que llorar a tantos muertos porque su administración no fue, al menos, eficiente, ni siquiera humana. Usted, o mejor, ustedes, alcalde y ayudantes, demostraron que estar pendiente del bienestar de la ciudad no es tan importante, que las alertas rojas no hay que comunicarlas, que el acueducto no es importante, que respetar al talento local vale tres pedazos de mierda, usted alcalde, usted, vaya por favor, se lo ruego.

Sea hombre, tenga pantalones, testículos, para decir que la ciudad le quedó grande. Tenga el coraje suficiente para decir que usted dejó morir la ciudad, que usted la dejó hundir.

Richitelli.

Friday, October 21, 2011

MANIZALES SEDIENTA


La ciudad de las puertas abiertas, de la catedral más alta de suramérica, mi Manizales del alma, la ciudad de las ferias de américa, del campeón de Copa Libertadores, del cable aéreo, de los atardeceres más hermosos, del ministro de transporte, de los grecocaldenses, la ciudad que sobrevive a la intemperie, la ciudad de la biodiversidad, de las faldas, del Festival Internacional de Teatro, Manizales, mi ciudad, la capital mundial del agua, está sin agua, está sedienta.

Sedienta de dirección, planeación, prevención, insurrección, Manizales está sedienta de visión.

Ajá, Manizales, que exporta la administración de acueductos a Perú, que está rodeada por los mejores recursos hídricos del país, que en mañanas despejadas permite ver el gran nevado del Ruíz y que en noches frías pareciera enamorar con su neblina abrumadora, está sedienta. Mi ciudad, la del tinto con panela, del pastel kuqui, de ministros, de la Luker, de escritores, de Sancho, de artistas y opinadores está sin agua. Ella, la más hermosa del mundo conocido y por conocer no sólo está seca, sin baño, chuchenta, pecuecuda y hambrienta, está sedienta.

Sedienta de fe en sus hijos, de fe en lo que puede ser y aún no es, sedienta de un cambio.

La ciudad del doctorado en niñez y educación, del post-doctorado en ciencias agrupecuarias, del doctorado en diseño, del Festival de la Imágen, de las doce universidades, del teatro Los Fundadores, de la feria del libro, del voto por la educación (con el que voy firme), del Instituto Universitario, del Horizontes, el Colseñora y el Inem, Manizales, la ciudad que exporta talentos a todo el país, la ciudad de los Césares, de Manizales Grita Rock, de los Crema, de la cultura y la educación, está sedienta de visión y no ha sido capaz de reeducarse a sí misma, de cambiar esa cultura de sociedad anquilosada en el poder y la prepotencia para entender que está en crisis y que la fama  no da comida, y menos agua.

Manizales está sedienta de un cambio, de educación, imaginación, ilusión, de visión.

Porque es que parecemos ciegos. No tenemos dirigentes; lo que hay son meros remedos, mandaderos, digitadores, contratadores. No tenemos vías ni quién pelee por el derecho que tenemos a salir y entrar de nuestra ciudad, no tenemos quién pelee por el derecho que tenemos a que se repare primero lo nuestro antes que invertir en lo de fuera (caso Niza = Perú), no tenemos quién pelee por el derecho que tenemos a ser sinceros y honestos con nuestros hijos y vecinos para decirles que Manizales no da más.

Lo que sí tenemos, por supuesto, es tiempo para perder reparando y reparando vías en vez de planificar soliciones reales y duraderas; tenemos tiempo para recoger y recoger tierra, para contratar y contratar carrotanques, para malgastar lo poco que deja la licorera, para intentar cerrar el hospitalito, para construir elefantes blancos con cara de aeropuertos, para perder empresas, para perder talentos, para perder Manizaleños. No tenemos cómo mitigar los estragos del invierno, no hay capacidad técnica, humana ni de presupuesto que aguante tanta –tanta!– mala planificación. Ni las innumerables muertes bajando por letras, ni la sed de los niños, ni el golpe de ala de los funcionarios, ni la imposibilidad de sacar los productos de las empresas, ni que los hijos que se van no puedan ir a ver a sus padres, o que los padres que se quedan no puedan salir a ver sus hijos, han logrado que salgamos del oscurantismo en el que nos tiene el paso de coalición en coalición, de coerción en coerción. Nos tienen ensimismados, nos tienen ojitapao's, nos tienen enclaustrados.

Manizales es como el Olimpo: elevada a la altura de los dioses grecocaldenses; inexpugnable e inalcanzable, aunque sedienta: de educación, de fe, de visión y de acción, la ciudad mira desde arriba con prepotencia e inoperancia, con sed y dejación ¿Acaso no estamos cansados de que Manizales parezca el Triángulo de las Bermúdas de la Cordillera de Los Andes? ¿acaso no estamos mamados de que con cada crisis llegue un político oportunista vendiéndonos una solución inmediata y populista? ¿cómo así que un candidato a la alcaldía se encargará de traer agua de Villamaría, cómo así que otro reparte baldes y volantes, cómo así que uno al concejo se dedica a cerrar la Santander para hacer campaña mientras la ciudad se muere de sed? ¿cómo así? Avíspemonos pues.

Richitelli. 

Monday, August 29, 2011

Ni con el pétalo de una rosa, mis uñeros!.

País endemoniado y de doble moral en el que residimos, nación corrupta y malintencionada a la que pertenecemos, sociedad xenófoba y separatista la que nos congrega, no somos nada, ¿país?.

Ley #1: Reconocernos como diferentes es lo que nos hace excluyentes.

Un día el director técnico de la selección nacional de fútbol de su país, a la salida de un bar de chistoso nombre y dudosa procedencia, golpea 'brutalmente' a una mujer; el asunto se vuelve público y los testigos son entrevistados en todos los medios de comunicación. La nación se escandaliza. Grandes plumas, padres de familia, voces de influencia, amas de casa, políticos de renombre, políticos en busca de un nombre, políticos sin nombre, periodistas en declive, periodistas en ascenso, hermanas, tíos y otros muchos indignados escriben en su contra, hablan de su crimen, le exigen que renuncie, piden su cabeza.

Otro día, algunos meses antes del otro –el día en el que aquel técnico cascaba a la dama que le acompañaba–, el gerente general del equipo de fútbol de una ciudad intermedia (muy intermedia), en una reunión de fraternización entre empleados, directivos y equipo técnico, rompe la nariz de uno de los jugadores; el asunto se vuelve público y los testigos son entrevistados en todos los medios de comunicación. La ciudad casi se escandaliza y el puñetazo se vuelve –más o menos– noticia nacional. Pequeñas plumas, algunos padres de familia, voces con alguna influencia, una que otra ama de casa, algún político, uno que otro periodista, el papá de la víctima, el tío y algunos otros indignados se manifiestan en su contra, hablan de su crimen, le exigen que renuncie, piden su cabeza.

Oráculo #1: Negro con saco, se pierde el negro y se pierde el saco.

A la mujer golpeada por el técnico nunca le vimos la cara, no denunció el ataque ante las autoridades; el técnico, a través de un escueto comunicado de prensa, aceptó que la había 'levantado', pidió disculpas y renunció a su cargo. Al jugador le oímos relatando cómo su jefe le había golpeado sin ninguna provocación, no hubo denuncia; el púgil, digo: el gerente, también aceptó haber atacado al jugador de su equipo –su empleado– sin previa provocación. Pidió disculpas, se justificó y no renunció. Los jefes del técnico decidieron no aceptar su renuncia, los jefes del gerente decidieron no exigirle la renuncia.

Ley #2: El problema no es la violencia, el problema es que decidamos perdonarla.

Los hinchas de la selección, pasado el escándalo del 'manotazo a la dama', hoy se preocupan más por saber quién será el nuevo técnico; los hichas de aquel equipo de ciudad intermedia hoy se preocupan más por saber si su equipo perdió o gano ¿No nos importa si la federación de fútbol patrocina el maltrato o la exclusión, cierto? ¿no nos importa si nuestro club profesa amor por el encarcelamiento, no nos importa si aceptan la vejación? Nación olvidadiza y ambibalente.

¿Por qué es más grave que le peguen a una mujer? ¿acaso es más fácil aceptar que le peguen a un jugador de fútbol? ¿será porque es negro, porque no fue a la universidad, porque no quiso seguir trabajando en un equipo en el que no le pagan? Somos un combinado de racistas escondidos detrás del título de sociedad humanizada e incluyente. Pareciese que nos limpiamos la suciedad de entre las posaderas con las páginas de esa constitución pluriétnica y multicultural que tanto celebramos, que tanto modificamos, que tanto ignoramos.

Oráculo #2: A la mujer no se le pega ni con el pétalo de una rosa

Eso dicen, yo diría: a nadie se le pega ni con el pétalo de una rosa, y ahí si vamos jugando. Sí, hay hombres que le pegan a las mujeres y hay mujeres que les pegan a los hombres, hay maltrato físico y psicológico, hay maltrato laboral y familiar pero asumamos de una vez que la violencia es mala en cualquier presentación y empaque, negarla no es la solución; hace parte de lo que fuimos, somos y seremos. Ahora, si vamos a juzgar actos violentos hagámoslo en territorio de igualdad, no en uno en el que unas cosas son más graves que otras. Si vamos a dar segundas oportunidades, con las que estoy totalmente de acuerdo –porque todos las hemos necesitado alguna vez– , hagámoslo desde un discurso de perdón y reconciliación, pero no desde uno que olvida y clausura, no desde uno que prefiere negar que discutir. La ambigüedad de los discursos con los que defendemos nuestros intereses va a acabar con aquello que llamamos ética, con aquello que nos deja diferenciar el bien del mal. No nos echemos pues el cuentico de que el futuro de la humanidad depende de olvidar lo que nos averguenza y desprendernos de los que no están a nuestro nivel, a otro tintero con ese descafeinado. País.

Richitelli.






Thursday, May 19, 2011

¡Cuñas del mismo palo, ajá!

En Manizales todos nos quejamos: porque se van las empresas, porque es más comercial Pereira, porque es más turística Armenia, porque las universidades bajaron su nivel, porque nos cobran más impuestos de lo normal, porque los dirigentes son unos pusilánimes, porque no hay trabajo, porque no hay trabajo ¿por qué no hay trabajo?.

Y entonces un día como hoy, o como ayer, o como antier o como cualquier día, llegan los de la alcaldía y empiezan a pavonearse de sus logros (por supuesto no del TIM, el predial, las sillas del estadio, y otros así, faltaba más). Llegan y muestran orgullo porque Manizales ya no es la ciudad con más desempleo del país, anuncian que el Macro Proyecto San José es una realidad, que los Call Centers son el futuro de la ciudad y que el proyecto Bilingüismo Manizales es la única forma de hacernos competitivos, no una vía decente a Bogotá ni nada de eso ¿para qué, cierto?.

Claro que todo eso está bien, muy bien; claro que es bueno que haya proyectos funcionando y que haya empleo (al menos uno que otro, no todo se puede despifarrar ¿o sí?); claro que es maravilloso que haya miles de profesionales, tecnólogos y bachilleres manizaleños realizando sus sueños de contestar llamadas a señoras pone-quejas, claro, por supuesto; lo que todos los manizaleños queremos es tener una ciudad pujante, vigorosa, alegre y progresiva.

¿Y cómo se pavonean? pues para eso está la publicidad –la oficial, la torta más grande de la región– y qué mejor manera de decirle al manizaleño de a pie que la ciudad va bien que con unos avisitos bien bonitos en los eucoles de los paraderos, que con unas cuñitas que suenen bien lindo. Pero –y que se sienta mi estado de contrariedad– que este pero se entienda más bien como un: ¿cómo así?.

¿Cómo así? No entiendo, a mi que me expliquen por qué demonios las cuñas del Macro Proyecto San José y de Bilingüismo en Manizales tienen locutor bogotano? ¿acaso en Manizales no hay voces bonitas, fuertes, decentes y provocativas? ¿acaso en Manizales los locutores no tienen RUT, no tienen buena dicción, tienen cuentas pendientes con la justicia o están en paro? Es decir: es imposible que en Manizales no haya un locutor con buena voz para unas cuñas de la alcaldía, imposible.

Es que las hay, voces debe haber muchas y buenas, y ¿acaso en Manizales no hay estudios de sonido que puedan producir buenas cuñas, acaso no hay emisoras con estudios de sonido que puedan producir buenas cuñas, acaso no hay universidades con estudios de sonido y profesionales aptos que puedan producir buenas cuñas?. Sí, estoy enfurecido, pero es que no hay derecho; obviamente las hay, pero las ignoran.

Las cuñas a las que me refiero no son unas cuñas de producción complicada como para que tengan que ser hechas en Bogotá o para que su locutor sea de fuera, pero no voy a elucubrar más sin razón y daré mi opinión: 1) Si las hicieron en Manizales, mal por el estudio porque no buscó un locutor en Manizales, si entre nosotros nos pisamos las mangueras es muy díficil. 2) Si las hicieron en Bogotá, mal por la Alcaldía de Manizales, muy mal —pésimo, traicionero, puñalada trapera, indigno, infame, imperdonable, antiético y de doble moral—, porque si la propia entidad que gobierna a los manizaleños no confía en el talento local entonces estamos poposeados, poposeados y con el agua lejos.

De pronto se preguntarán: ¿Y este cómo escuchó las cuñas si vive en Bogotá?, pues porque por internet se puede oír la radio de Manizales, sencillo. Y se preguntarán: ¿Y este cómo sabe que el locutor es Bogotano y no Manizaleño, simple: lo conozco, cambié láminas del mundial del 2006 con él, es sobrino de una compañera de trabajo, es locutor institucional de dos clientes de la empresa donde trabajo y, además, me cae inmensamente bien. Es buen tipo, amable y escucho su voz al menos una vez al mes por compromisos laborales; el tema, obviamente, no tiene nada que ver con él o con su derecho al trabajo, tiene que ver con la manizaleñidad y la doble moral con la que gobiernan la ciudad.

¿Cómo es posible que nos digan que invirtamos nuestros ahorros en bienes manizaleños si naos suben desproporcionadamente los impuestos? ¿Cómo es posible que nos pidan abiertamente, a punta de más publicidad que cuesta plata que nosotros mismos les entregamos pagando cumplidamente nuestros impuestos, que no compremos en Pereira, que dejemos dejemos la plata en casa, si los mismos funcionarios de la Alcaldía entregan labores que bien podrían realizar manizaleños a personas que no son de la ciudad?.

A mi no quieran meterme el dedo a la boca pues, tampoco, cojan oficio. Es muy posible que alguno de mis conocidos tuviera que ver con la producción de la campaña, no lo sé, no quiero averiguar, si es así sepan que me importa un soberano rabo si les molesta lo que aquí escribo porque mi intención aquí es hacer evidente el jueguito de doble moral que tienen los políticos que hoy rigen los destinos de la ciudad. Lo que si quiero que quede claro es que si estamos jugando a nacionalizar ganancias y a localizar las pérdidas pues de una vez acabemos con el discursito ese blandengue de que maizaleño compra manizaleño y de que promover el empleo local es promover el desarrollo de la ciudad, a otro cristiano con esa penitencia.

  Bilingüismo by onceno-1 



Thursday, April 14, 2011

Manizales se derrumba.

El invierno no deja de azotar a Manizales y lo único que me queda claro, más allá de que tanta lluvia no puede ser otra cosa que una cistitis de San Pedro, es que la ciudad y los ciudadanos que nos relacionamos con ella estamos estancados, somos un lago; el agua, como en los ríos, cielos y montañas sí lo hace, a nosotros no nos corre; los manizaleños no tenemos caudal.

¿Cuántos muertos se merece la vía Bogotá-Manizales para que nos decidamos a pedir una nueva? ¿cuántas tragedias en Maltería se necesitan para que exijamos reforestación, cuidado ambiental, atención a la erosión, traslado del parque industrial? ¿cuántos coterráneos deben irse de la ciudad, como yo, para que nos planteemos una estrategia laboral un poco menos pretenciosa que unos call centers y seis universidades de garaje? a ver ¿cuántos? ¿cuántos escándalos de corrupción se necesitan para que nos movilicemos como el día en que acabamos la ciudad por culpa del sistema integrado de transporte?.

Es decir, no es que yo sea pesimista, todo lo contrario, pero ¿cuántas veces vamos a dejarnos meter los dedos a la boca con negocios como 1) las sillas del estadio, 2) la autopista –matusalénica– del Café, 3) el aeropuerto "Aerocafé –descafeinado–" de Palestina, 4) el mismo sistema integrado de transporte, 5) el aumento desmedido en el impuesto predial.  Manizales no se merece las vías que tiene, los dirigentes que tiene ni la corrupción y el solapamiento que le abundan. Algo hay que hacer.

Para mi viajar a Manizales es una necesidad, no un lujo. De allá soy, allá están mi familia, mis inversiones y mis amigos pero últimamente creo que ir por allá es más peligroso que darse un paseo por el Triángulo de las Bermúdas. Mi esposa me decía ayer que alguien debería demandar a Invías o a algún ministerio, o a alguna institución; decía que alguien tiene que asumir culpas, y es así. Me decía: debe existir algún estudio sobre cuántas muertes ha habido en los últimos años, no sé, quince, digamos, en la vía Manizales-Bogotá, y si no existe deberían empezar a hacerlo de una buena vez. Claro, necesitamos ese estudio para que los de Bolivariano en vez de hacerse los de la vista gorda (aún no se pronuncian, no sean hijue%*&S) sobre el accidente de bus que dejó a las familias de 16 personas en vilo, quizá de duelo, tengan como decir que las estadísticas mienten y que los números no los afectan. Gente inconsciente y desmedida, esas son las empresas que se merece este país, así: desalmadas. Vamos bien.

Ahora, si no se puede transitar pues que cierren y asuman las consecuencias. ¿Acaso nadie se ha preguntado por las oportunidades laborales que han perdido muchos manizaleños porque la vía estuvo cerrada el día de una, u otra, no importa, entrevista laboral en Bogotá? ¿Acaso nadie ha calculado la cantidad de negocios que se han perdido por un derrumbe o dos, entre Fresno y Mariquita? Me pregunto yo, que no sé nada de nada ¿a nadie le importa cuántos bananos se pudren en un camión durante un cierre de dos o tres días, cuántas mandarinas pierden su jugo?.

Transitar por la vía Manizales-Bogotá se está volviendo un suicido y si los Manizaleños no hacemos nada porque nos solucionen el problema la ciudad no solo va a quebrar, no solo se va a acabar, no solo se va a derrumbar, no solo se va a caer; sino que se va a quedar sin feligreses, seremos unos parias y montaremos una sucursal manizaleña en el limbo. Nosotros todos católicos y tal no vamos a poder salir de la ciudad de nuevo, estaremos pecando. Acuérdense que quien se suicida no va al cielo.

Amigo manizaleño si usted cree en Dios deje de venir a Bogotá y quéjese, exija; Amigo Manizaleño si usted cree en la razón y la estadística deje de arriesgar su vida y sus negocios, quédese en Manizales pidiendo una solución; Amigo manizaleño si usted está cansado de que lo roben, de que se mueran sus conciudadanos, de que se vengan avalanchas, de que un derrumbe le bloquee el paso, de que le quiten el agua y de que le suban el predial, quéjese, manifiéstese. 
 

Friday, April 01, 2011

Empanadas inmigrantes; integrantes.

La vida sin suficientes horas de sueño y ocio es inoficiosa, aburrida y sumamente bipolar. Hoy no me siento capaz de preguntarme nada semiótico, nada icónico ni plástico, nada retórico ni gramático, nada literal o figurado; hoy, !hoy! estoy exhausto y por eso, y debido a eso, y gracias a eso, ha dádome por escribir sobre empanadas, ha dádome por calcular mi conocimiento empanadístico: nada más inoficioso y bipolar, sí, pero no aburrido. 

Ley #1: "Empanada aseada: sin mugre de carne".

Una empanada es un comestible en forma de media luna en el que una fina masa de pan, hojaldre, maíz u alguna otra harina es rellenada de lo que sea, y cuando digo lo que sea es: lo que sea. Dentro de la gastronomía colombiana la empanada es un snack, o digamos: bocadillo, elemento de merienda, adminículo del algo, bocata del refrigerio, cosita pa comer, que aventaja al resto de sus congéneres porque es mucho y nada a la vez. Una empanada es una melcocha, un sancochito de cosas, un rejuntado de sobras y cositas dentro de una masa frita ¿o no? no me van a decir pues que la empanada –la colombiana, al menos– nació como entrada para los platos más sibaritas del país, a otro Nule con esa estafa que conmigo no es. ¿Acaso no escucharon que la empanada fue la merienda oficial del mundial de micro? claro, Pinilla y Cuervo apostaron con los paraguayos: ¡el que gana invita a Colombiana y empanada!

Una empanada, para mí, es –como todo lo que emerge en una cultura– también un reflejo de idiosincracias y deseos, de personalidades y cohibiciones; una empanadita es, en sí misma y en el contexto en el que se la vende, un faxímil de quienes la comen y la hacen, de quienes la compran y no.

Oráculo #1: "Tiene más carne una empanada de huevo".

Empanadas hay muchas, cada región tiene una que le representa más que otra y, en ese caso, en mi caso, por ejemplo, puedo decirles que si hay algo que define esa unión casi umbilícal entre el colombiano paisa paisa y el colombiano del eje cafetero es la empanada, la empanada paisa. Hasta los ventiún años viví en Manizales y a la empanada de mi tierrita, la clásica, la que me gusta más que cualquier otra, no se le llamaba ni 'empanada del cable' ni 'empanada tipo manila' ni 'empanada manizaleña' ni 'empanada cafetera'; se le llamaba 'empanada paisa', a secas. Y expliquemos pues que: no soy paisa, soy Manizaleño, que es distinto, hoy es muy distinto, pero reconozco que tenemos raíces comunes y ellas podrían resumirse en el devenir de la empanada, por no ir más lejos. 

Una empanada paisa es hecha con maíz, no con hojaldre ni harina sintética, está rellena de carne de res (ojalá desmechada, que se siente más real que molida, como dice papá) y papa; y ya, !ná más!. Y es que si hay algo en lo que somos congénitamente parecidos los grecocaldenses-paisas-manizaleños-ejecafeterianos-antioqueños-y tal es en nuestra repulsión al cambio extremo. Esto es: si el cambio proviene de nosotros, es impulsado por nosotros y nosotros lo queremos, pues lo acometemos; pero que no venga ningún aparecido a decirnos qué comer, cómo comer, qué pensar ni por quien votar. Y tened ahí le mejor forma de persuadirnos: hacernos sentir que la idea viene de nuestro interior. 

Ley #2: "No existe ninguna ley empanadística, exepto la ley de que no existe ninguna ley empanadística". Parafraseando a Jhon A. Wheeler. Físico teórico.

Somos ególatras, por supuesto –¿y cómo no serlo?, nos preguntamos sin querer escuchar la respuesta–, inventamos la bandeja paisa y las empanadas paisas –sendas comidas pletóricas de sobrao's– porque definimos la economía en términos de no desperdiciar, de aprovechar hasta el último recurso aprovechable. Le dimos a Colombia los impulsos que necesitaba con: la re-colonización antioqueña, la bonanza cafetera (luego del gran incendio) y la bonanza turística (luego del gran terrémoto); díganme ¿cómo no?, y díganme, entonces, cómo vamos a aceptar de un momento a otro una empanada que tenga arroz y sea mixta ¿cómo?, es inconcebible, inadmisible, inviable.

Y es que uno llega de la tierrita diciendo: Empanada, claro, eso es pura masita de maíz amarillo con relleno de papa, carne y picadillo, deme una y !tran, tope-tope-tope-tas!, aquí –en Bogotá– todas tienen arroz, arbejas, lentejas, queso y hasta piña. No jodás. Una cosa, por supuesto, es que uno vaya a un sitio especializado en empanadas de todo tipo, eso es otro cantar. Allá, por supuesto, con toda razón, uno asume que debe mirar la carta y escoger la empanada que quiera, uno está incluso –a veces– dispuesto a probar cosas nuevas, pero es porque uno así lo quiso, no porque a uno así se lo impusieron. Sin embargo, llega uno desprevenido a un sitio que osa llamarse: 'Empanadas Beatriz', 'La esquina de la Empanada', 'el Palacio de la Empanada' o 'Empanadas colombianas', pide una empanada y le salen con una masa frita y tostada de ayer, incluso de hojaldre, con un arroz entremezclado y arbejas por doquier.

¡Traición! Se ha corrompido la esencia de lo nacional, se ha transgredido la norma de lo esencial. Nosotros inventamos la nación, nosotros definimos lo que se come y lo que no, nosotros, inventores del comercio y la evasión, del colombianismo y su noción, del conservatismo y la pasión, del estocismo de profesión, nosotros, no podemos aceptar tamaña traición.

Oráculo #2: "Si quiere empanadas de hoy venga mañana, si quiere empanada paisa, hágala usted, amigo paisa"

Hoy aprendí que sí puedo aceptar la empanada mixta de arroz como un refrigerio, más que como un exabrupto, estoy tácitamente aceptando mi aclimatación como ciudadano bogotano, como inmitrante integrado. Bogotá: asúmeme que yo te asumiré, digo, te asumí. Sí, porque es, entonces, momento de reconocer que el mundo no gira a nuestro alrededor, que no somos más ni menos, ni el todo ni ná'; que somos distintos, como todos. Es momento de asumir el cambio y –al fin– reconocer al bogotano como un coterráneo más, como un ciudadano más y no como un enemigo más. Es momento, pues, de entendernos como colombianos, no como legionarios, es momento de asumir a Bogotá como la capital, no como un terreno de guerra más.

¿Pero es que los bogotanos nos odian, no nos aceptan, nos discriminan?, argüirán algunos, yo no. Si fuera así muchos de nosotros no tendríamos trabajo, no tendríamos esposas ni hijos, de ser así no tendríamos carro o salud, casa o bienestar, y muchos no podríamos comernos una empanada paisa de cuando en vez. ¿Y si lo son qué, y si hay algunos que sí, qué? ¿ojo por ojo? ¿diente por diente? dejemos la animosidad, la animadversión, el odio y demos el primer paso, sean ustedes y nosotros, colombia somos todos, empanadas somos todos, sancochémonos de una buena vez.

Richitelli.



Friday, March 04, 2011

¿Qué será de Luz Elisa?

Hace casi 9 años escribí este texto sobre una señora amabilísima llamada Luz Eliza Martínez como parte de un ejercicio universitario; nunca salió publicado, seguramente no lo merecía. Pasó el tiempo, abandoné Manizales, cerraron el hospital, lo reabrieron (¿sigue siendo un hospital?, yo aún no entiendo) hicimos un remedito de documental con ella y, luego, nunca la volví a ver ¿qué será de ella?, qué historia tan bonita la que me contó. Se las comparto.

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Si de sobrevivir se trata,
la desgracia de los demás también sirve.

“Ni prostituta, ni ladrona, ni asesina”



Es viernes, son las 6:30 am. El Sol se asoma con disimulo, Luz Elisa ya alista empanadas, buñuelos, tortas de choclo y todos los productos que vende para vivir. Su jornada se prolongará hasta las seis de la mañana del sábado siguiente.



La semblanza de una mujer Gordita, vestida siempre con un delantal blanco, que organiza sus grandes gafas de vez en cuando y fuma de cuando en vez, como dice, no es siempre la primera imagen que se ve en la sala de urgencias del hospital Universitario de Caldas pero sí es el recurso más inmediato para escapar del frío y la incertidumbre que genera la espera del ser herido... perdón, querido.

Luz Elisa Martínez de Cuervo es una de las tantas personas que vive de la muerte, las enfermedades y la tristeza de otros. La Gordita, como le dicen en el sanatorio caldense, sitio en el que trabaja, es una mujer de 45 años de edad, madre de Alejandro y Santiago, viuda hace 24 años, abuela de Santiago y Laura, y dueña de tantas enfermedades como décadas de vida. Lleva 8 años levantándose con los pájaros y acostándose con los búhos en el afán de vender sus cositas.
 
“Ella es una señora muy graciosa y trabajadora, uno la ve todos los días en el hospital vendiendo de todo y cualquier hora, además siempre está riéndose”, comenta Juan Carlos Pineda Ruiz, interno en Medicina general y uno de sus más fieles clientes. La señora Martínez de cuervo se levanta de lunes a viernes a las 6 de la mañana para trabajar la jornada entera hasta las 6 de la tarde; los viernes, cuando inicia el fin de semana, trabaja hasta las 2 o 3 de la mañana porque, con exactitud, a las 18 horas militares cambia su sitio de venta.
 
Entre semana La Gordita se ubica todo el día a unos cuantos metros de la entrada principal del hospital, pero los viernes, “muy a las 6 de la tarde estoy cambiándome para urgencias porque es donde hay más movimiento por aquí”. Luz Elisa no sabe si trabajar de día o de noche le da más dinero, sin embargo, sí está segura de que las historias de muerticos y heriditos que conoce los fines de semana nunca se le van a Olvidar.
 
“... uhmmm, es que por acá me toca ver cosas muy tristes, por ejemplo 2 historias que recuerdo mucho. Una pareja que trajeron en un tasi muertos todos 2. Eran un par de jóvenes, les pegaron y les dieron tiros. Cuando llegaron ya no había nada qué hacer y...” no sólo historias como esta narra la única vendedora de tintos, cigarros y confites de las noches hospitalarias.
 
Esta mujer siempre cuenta lo que recuerda de forma calmada, con una delicada sonrisa en su boca y muchos ademanes en sus dos manos, que por cierto, pequeñas y gorditas se parecen a las Winnie the Pooh. “...el 8 de diciembre del año pasado un muchacho que trajeron de Anserma con una puñaleta clavada acá en la Cabeza (señala el centro de su cráneo con una de sus manos), lo recuerdo mucho porque vino vivo, normal, pero con la puñaleta acá en todo el centro. Ese día no pudieron hacer nada porque no estaba el cirujano, al otro día que le sacaron la puñaleta el muchacho falleció.”
 
“ENFERMITA Y TODO, AMO LA VIDA”
 
“Puede que desgraciadamente yo sobreviva de la desgracia de las otras personas pero qué podemos hacer, soy muy necesitada y muy enferma y de algo tengo que vivir”. La Gordita es una mujer fresca que charla rico y vende tintos a las personas que siempre esperan la peor noticia.
 
A los 15 años se casó con el Señor Arturo Cuervo García de 56, según ella porque lo que le interesaba no era “la plata ni que era adinerado, sino la persona, la personalidad”. Su esposo era dueño de 3 panaderías, 3 hijos y unos cuantos pesos más que ella. Cuenta Luz Elisa que cuando él murió, 6 años después de haberse casado, sus 2 entenados (o hijastros) la echaron de la casa, le quitaron todo el dinero y sólo le dejaron su ropa, los conocimientos en hornería, panadería y pastelería que le había pagado don Arturo en el Sena y 2 bocas hambrientas que alimentar.
 
“Después de que me dejaron en la calle me tocó ponerme a trabajar a lo bien, porque yo nunca he sido ni prostituta ni ladrona ni asesina. Yo he trabajado honradamente. He sacado gravilla y arena de los ríos, cargado volquetas, pintado casas, he sido empleada de familia y pues ahora vendo mis cositas, desde que me enfermé”.
 
Sí, desde que se enfermó. La Gordita es una mujer que carga a sus espaldas problemas asmáticos causados por los fríos que recogió trabajando en los ríos y los residuos de polvo que acaudaló cuando hacía bolsas para empacar papa con las que sobraban del cemento de las construcciones.
 
Martínez de Cuervo es -si el asma parece poco- una mujer que no sabe si por sus genes o por el estrés de la vida que ha llevado ya tiene un preinfarto encima, lleva 22 años como paciente siquiátrica y está semi-invalida por culpa de una sobredosis de anestesia que le aplicaron hace 10 años en una operación de várice en el Hospital Universitario, lugar en el que consigue la platica para vivir.
 
Su hijo Gustavo dice que su “mamá es un alma de Dios que ha sufrido mucho y que se lo merece todo”, pero hay un problema: no lo demuestra. Siempre está allí sentada, echándole ojo a lo que pasa en urgencias, a cuantos muerticos pasan para la morgue y cuántos heriditos logran vivir más de una noche.
 
La Gordita dice que no va a dejar de vender tintos, milo, aromática, buñuelos, pan, empanadas, sanduches, leche caliente, dulces ni cigarrillos, ella y solo ella va a proveerle a los desdichados y a los tristes un tinto para pasar la pena, para esperar el milagro o simplemente para sobrellevar el frío de las noches manizaleñas.

PS: aquí les dejo el documentalito, depronto la reconocen.

Richitelli.

Thursday, February 24, 2011

Estoy con Manizales, Manizales no está conmigo.

Me llamo Ricardo Bustamante Echeverry, soy manizaleño de nacimiento y de corazón, tengo 27 años (hasta nueva orden) y desde 2004 resido en Bogotá. Salí de mi ciudad buscando abrir mi panorama, desarrollar la profesión que escogí y compartir mi vida con una hermosa mujer, caldense también. Llegué a la capital, pues, con varios objetivos en mente pero siempre con uno clarito clarito dibujado en mi inconsciente: volver, algún día volver.

He trabajado sí, creo que me ha ido bien. Cada tanto, si la deplorable carretera que osa llamarse vía Manizales-Bogotá y el charco que tenemos por aeropuerto lo permiten, viajo a encontrarme con los míos y con lo mío. La familia, el calor humano y la tranquilidad que se vive en el adorado terruño son incomparables; absolutamente, pero, son muy pocos los que pueden disfrutarlo y decir que hacen lo que les gusta, que tienen un trabajo estable o que están laborando en aquello para lo que se prepararon.

Cuando decidí invertir mis ahorros en un bien ubicado en Manizales muchos de mis conocidos se preguntaron ¿por qué?. No hay respuesta sencilla a esa pregunta, hay muchas variantes, pero lo que sí puedo decirles es que el deseo permanente de volver influyó demasiado.

No sé cuánto valió el predial el año anterior, bueno, en realidad no recuerdo, pagué lo que debía; pero es que el aumento de este año fue desmesurado. Mi papá, gran ciudadano él, vio aumentar el suyo en un 40% con descuento, sin descuento hubiera llegado casi a un 60%. No sé qué pensarán ustedes pero el palo no está pues para cucharas.

Yo pago impuestos no por miedo, lo hago porque reconozco el valor que tienen en el sostenimiento de la sociedad, pero no me digan que esto es normal, no seamos tan incentes. Lo normal es quejarse; lo normal, en serio, es que mi papá llevase la carta que dejó ante la administración pública para hacer notar su inconformidad, lo normal es que haya abogados demandando (y si no los hay apúrenle pues) y periodistas investigando; lo normal no es quedarse callado y aceptar, lo normal es discutir por nuestros derechos, y si estos son atropellados de manera tan evidente lo normal es que haya gente protestando, gritando, marchando; lo normal es que, digo, sería, que tanta queja no fuera en vano.

El carro que tengo tiene placas de Manizales, sus arreglos y mantenimientos prefiero hacerlos allá; prefiero los odontólogos de mi ciudad y allá, en Manizales, operé mis ojos hace casi nada; si pienso (cosa que a veces hago) en montar algún negocio lo imagino en Manizales, Manizales; ay! Mi manizales del alma siempre estás en mi mente, para bien y para mal.

Me gustaría disfrutar la tranquilidad que tanto profana mi ciudad, la calidad que tanto pregona, pero no es así; hoy tengo los bolsillos casi vacíos y el corazón de manizaleño aporreado. No hay explicación para que las sillas del estadio valieran más, para que el alcalde viaje más que Héctor Mora, para que el TIM no funcione, para que las industrias cierren y para que los Call Centers sean la insignia de la ciudad alguna vez universitaria, alguna vez cultural, alguna vez polo del desarrollo nacional.

No hay derecho, no lo hay. Yo sí estoy con Manizales, Manizales parecer no estar conmigo; y al no estarlo, le está dando la espalda a todos los que partimos y quisieramos volver, a todos los que parten, a todos los que están.

Richitelli.

(Y Bogotá no colabora. Una hora metido en un trancón es la responsable de tanta cháchara en este Post; hasta el próximo tac)

Friday, December 17, 2010

Mi Once de todos los días

Oración del Once para todos los días

Benignísimo Once de infinita calidad, que tanto amasteis a tus hinchas, que les disteis en la Libertadores la mayor prenda de vuestro amor para que hecha trizas en las garras de Herly Alcazar renaciese en un museo para nuestra salud mental y sosiego; yo, en nombre de todos los caldistas, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En torno a ella; y a la del 50, la del 03, la del 09, y a la del 2010 os ofrezco la grandeza, humildad y demás virtudes de vuestros hijos afutbolados; suplicándoos que por sus divinos méritos, por las incomodidades con que llegaron a Manizales y por las tiernas lágrimas que derramaron al recibir su primera quincena, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio de todo lo terreno, para que otra copa llegue nuevamente a nuestra casa y more eternamente. Amén.

(Se reza tres veces el Gloria al benígnisimo Cuezzo)


Aspiraciones para la venida del Campeonato
(Gozos)

Dulce Once mío, mi equipo adorado!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Oh sapiencia suma del fútbol soberano, que al nivel de un manizaleño te hayas rebajado! ¡Oh Divino Once, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Oh, Adonaí potente que, a Henao tapando, de Álvarez a Osorio disteis los mandatos! ¡Ah! ven prontamente para con tu fútbol embelesarnos. Y que un Neko nunca débil muestre fuerte brazo!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Oh raíz sagrada del Profe Montoya, que en lo alto presentan al orbe tu fragante Copa! ¡Dulcísimo Dayro que has sido llamado etílico de las faldas, beodo de los campos, métete un gol que yo te embriago!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡ven no tardes tanto!

¡Gambeta de Micolta que abre al desterrado las cerradas puertas del regio catenaccio! ¡Sácanos, Oh Mena, con tu fea cresta y tu enjunta pierna, de la cárcel triste que labró el contrario!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Oh lumbre de Arnulfo, Valentierra de eternos tacos, que entre las tinieblas tu recuerdo veamos! ¡Gordito tan preciado, prodigio del penalty, luzca la sonrisa de tus descomunales labios!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Espejo sin mancha, Soto de los Sotos, sin igual imagen del Sultán soberano! ¡Marca con chilenas, hazte una rabona y, en forma de ídolo da al hincha un regalo!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Rey de las naciones, Galvancito preclaro, de Argentina vienes, goleador comprobado! ¡Tótem que apacientas con goles callados, ya al arquero arisco, ya el central nefasto!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos y que no llueva de lo alto, Palogrande glorioso, como el olimpo de tus santos! ¡Ven hermoso Once! con tu fútbol humanado; trae esa hermosa estrella, grita goles en el campo.
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Ven que ya Manila previene sus faldas, do su Once venga, un campeonato cercano! ¡Ven, que ya todo Caldas, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

¡Del hincha auxilio del caldense amparo, consuelo del triste, luz del desocupado! ¡Equipo de mi vida, mi conjunto adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

Véanse mis ojos, de ti enamorados! Añore ya tus pases, sueñe con tus goles! Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!
Querido campeonato ¡Ven a nuestras almas! ¡Ven no tardes tanto!

Ven, Campeón nuestro, por quien suspiramos, Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!

Richitelli.

Monday, December 13, 2010

Dulcísimo Dayro que has sido llamado etílico de las faldas, beodo de los campos, métete un gol que yo te embriago! Querido campeonato, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!

Oración a San Dairinho

¡Oh Santísimo Dayro! hincha del Guarito y padre putativo del Deportivo Pereira. Infinitas gracias doy al Profe Montoya porque te hizo debutar, al Sachi Escobar porque no te pudo echar y al glorioso Once Caldas porque os escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Te ruego, por el amor que tuviste al Ron Viejo de Caldas, por la luminosa copa que le ganamos a Boca, por tus más de 70 goles con el inmaculado y por esas lagrimas que derramé en el 03; te embriagues en fervorosos deseos de golear y festejar futbolísticamente, mientras en la divina esencia del palogrande yo veo y gozo con el glorioso. Amén.

(Se reza el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria).

Oráculo: "Larga vida al glorioso, inmaculado, nunca bien ponderado, más blanco que una cucaracha de panadería y más peligroso que una puntilla en un tobogán: Once Caldas".

Richitelli. 

Monday, September 20, 2010

DE PASEO POR LA TRIPLE EFE (Mi Manizales hace 7 años)

¨Entre flatulentos, niños, locos y demás¨.
La ciudad estrena día, los hombres sudor y algunas mujeres menstruación. Unos tendieron su cama de pavimento y otros desayunaron calentado con huevo, fríjol y arroz. Son las tres de la tarde y cada minuto representa una situación menos que conocer. Alguien abre una ventana para fisgonear, más tarde, a las tres de la mañana alguien la cerrará. La triple efe está Abierta de tres a tres.
Es viernes, inicia el fin de semana, la comida, las viejas y los tipos, las rameras, los travestis e iglesias están en pleno furor. 43,200 segundos, 720 minutos, 12 horas observando lugares, sintiendo ruidos, olores y sabores; viviendo con ricos, pobres y desorientados; de paseo por cantinas, cafés, monumentos, calles y carreras le muestran que esta ciudad puede ser sangrienta, trabajadora, flatulenta, conflictiva, rumbera, monótona o aburrida. Sin embargo, esta es una ventana abierta para que usted sea el que decida como calificar la ciudad de las puertas abiertas; ¿fría, fea y falduda?, usted verá. 

3:00 p.m. Universidad de Manizales. Llega un taxi de placas wbb 704 del que se baja un sujeto moreno, flaco, de buso azul oscuro de capota. Entra corriendo debido a la lluvia mientras en la Joyería y relojería El Regalo otro moreno de pelo negro se saca un moco de la fosa derecha de su nariz.

3:30 p.m. Café Osiris carera 21 con calle 21 esquina. Me bebí tu recuerdo de Gali Galeano. Entra un cojo con pinta de campesino, de pantalones bota tubo negros y camisa de manga larga a cuadros. Con una de sus manos en el bolsillo y la otra en su cabeza, acompañada de un peine rojo reluciente, es la envidia de sus compañeros de mesa: cuatro tinteros alopécicos que miran el afro de su amigo con envidia.    

4:00 p.m. Catedral Basílica. Una anciana de vestido de flores rojas, chaqueta de cuero negra, botas texanas cafés, está sentada sobre un muro de la iglesia jugando con sus manos y saboreándose la mueca en la catedral más alta de Sudamérica. Adentro, en el atrio de la iglesia, hay cuatro bumangueses con ponchos y sombreros; todos con bolsas blancas en sus manos, parados en el centro mismo del templo, miran hacia arriba y se echan la bendición antes de salir a tomarse unos aguardientes, pero de los caldenses, porque como dicen, “el trago de por aquí sólo se consigue por aquí, lastimosamente”.

4:30 p.m. Pro discos, sobre la carrera 23 con calle 23 # 23-23. “no me dejes, si no estás tú qué voy a hacer, si estás tú...”. Sabes del Combo Tropical. Entran dos niños morenos con sus manos en los bolsillos y chaquetas caídas atrás. Son atendidos por Héctor López quien, como casi ningún vendedor, no se exaspera con la preguntadera de los niños. Ellos, al salir, bailan y ríen. “Gracias”, dicen, “con mucho gusto”, responde el señor con la seguridad de que ellos mañana volverán y de que él, mañana, también se divertirá.

4:45 p.m. En la carrera 23 calle 24. Eduardo Valencia, vendedor ambulante de café, pan y pintadito, ofrece sus productos a cuatro constructores de obras públicas. Él, de tez morena, de baja -muy baja- estatura y camisa amarilla, es uno de los que no está inscrito dentro de los 290 restaurantes y cafeterías registradas en Cámara de Comercio; esto, porque como buen paisa, se la rebusca en la calle con sus cafecitos y su cuaderno, en el que en este preciso instante apunta lo que les fió a los trabajadores de la construcción. 

5:00 p.m. Calzado siglo XXI carrera 23 # 28-08. Pasa una anciana con Chapul, diadema de flores, con tenis blancos y granos en las piernas. Se arrodilla a buscar unos ganchos que se le habían caído, grita yluego llora porque no los encuentra. Entretanto un hombre amonado grita ¡OJO!, ¡OJO! Desde su bicicleta azul llena de herramienta.

5:30 p.m. Centro comercial Parque Caldas. Una pareja de novios entra por el puente que une al Tontodromo, como apodan este edificio, con el parque de la iglesia de la Inmaculada. La mujer señala a un sujeto vestido de café que lleva una bolsa negra en la mano. “Cierto que ese man que va allá no tiene pinta de cacorro”, pregunta ella, “no”, responde él; luego ella le aclara, “pero es más cacorro, si vieras”.

6:00 p.m. Departamento de Policía Caldas. Jorge Torres, de 20 años, fue arrestado en el barrio El Carmen  en poder de 60 porciones de marihuana. El jíbaro quien será dejado a disposición de un juez de reparto, vestía bluyin, camiseta blanca y zapatillas negras; lo acompañaba una fuerte pizca de bareta, que lo custodiará de nuevo la próxima semana cuando vuelva a intentar vender sus puchos a cualquiera de las 378.887 personas que viven en esta ciudad. (datos a 1998)

6:20 p.m. Marta Jiménez y su esposo llegan a pedir colaboración para el día siguiente. Ellos tendrán un trasteo y necesitan compañía policial pues las autoridades ya conocen el caso de la señora Teresa Gaitán, que vive en El Bajo Prado y molesta a sus vecinos todo el tiempo, haciendo que patrullas tengan que ir allí con frecuencia debido a que le molesta que mojen la calle, que la gente oiga música, y además le perturban los animales y los niños gritando.

6:45 p.m. La Droguería Santana # 33ª 02. Entra una señora morena de cejas tatuadas, capote alborotado, blusa azul manga sisa y pantalón desgastado que le pide a Leonel Ortiz, el farmaceuta, que le cambie tres mil pesos en monedas. Él dice que no y ella se va. Minutos más tarde Ortiz juega 500 pesos a los números 723 y 497, con la lotería del Risaralda.

7:00 p.m. Urgencias del Hospital Universitario. Llega una ambulancia de Supía con placas WAE 612, bajan a una viejecita tapada con una cobija gris, de su nariz y boca salen varios tubos que le facilitan la respiración y le ayudan a superar las deficiencias de inhalación que tiene a causa de la bronquitis.

7:20 p.m. Llega una ambulancia de Aranzazu con Leydi Morales de 14 años, intoxicada pues se tomó medio frasco de Baigón. Ella entró inconsciente y con sondas, su mamá alega y se queja ¿por qué está berrinchuda tuvo que hacer eso?. Leydi en unas cinco horas, después de ser lavada por dentro y fuera, será dada de alta. Sin embargo, esto no implica que no vuelva a querer suicidarse. Como dijo su madre, “vivir así es muy maluco, por eso no voy a volver a comprar baygón”.

7:40 p.m. Entra corriendo Lucía Grisales, madre de Johana de 11 años, quien posiblemente tenga apendicitis; diagnóstico al que llegaron en esta clínica después de haber pasado por tres chequeos médicos. La niña se encontraba con José su padre esperando que su progenitora llegara con los papeles requeridos en la institución. Este es uno de los 3 hospitales que hay en la ciudad, en la que también hay 16 clínicas, 1 clínica psiquiatrica y 1 hospital geriátrico y en todos, -todos- hay que hacer vueltas, papeleo y llobby hasta para entrar al baño, qué lástima.

8:00 p.m. Hospital Infantil de Caldas. En la entrada de urgencias se resuelve el caso de un taxista con una madre de Familia, intermediados por un agente de tránsito, pues el taxí tocó levemente al niño cuando éste estaba jugando y el pequeño, del susto, se puso a llorar, por lo que lo trajeron al hospital para revisarlo. El diagnóstico fue positivo, ¡No tenía nada!, la madre y el taxista, que es uno de los 3.800 conductores  del servicio público de la ciudad, se rieron con el refrán de siempre: “Detrás de todo balón siempre hay un niño correlón”.

8:15 p.m. Dayana Leal, de siete años de edad, llega al hospital con su mamá y su abuelita. En la escuela un niño le pegó un puño y le reventó la boca. Lo que más le preocupa a su madre es que la pequeña pierda los dos dientes de adelante y quede mueca.

8:30 p.m. Buseta 2395 de Unitrans. El conductor es negro, alto y tiene bozo mostacho. En la caja de las monedas tiene su celular Nokia 8260 con carcasa dorada. La Buseta, como casi todos los vehículos del mismo estilo en Manizales, lleva en su interior las imágenes del niño Jesús de Praga y el Divino Rostro.

8:45 p.m. Carrera 22 con calle 20, esquina. El bus 400 de la empresa sideral pasa. Sus luces de neón, sus ventanas con grandes dibujos y su aspecto poco anticuado se confunden con los frecuentes y pequeños destellos de luz que manan la extensión y el juego de bombillos de colores que hay en el puesto de la esquina. En esta cacharrería ambulante tan grande como el baño de un bus intermunicipal hay 3 ruedas con luces de neón, muchos relojes, algunos despertadores y 2 hombres tomando aguardiente al son de la música de Vicente Fernández. Más adelante, en unos 80 minutos, no serán 2 sino 3 hombres, y no será aguardiente sino aperitivo, porque es más barato y emborracha igual.

9:00 p.m. Calle 20 entre carreras 21 y 22. En la revueltería Mi finquita, 10 personas hacen compras mientras Alberto, uno de los vendedores de frutas y verduras se prepara para sacar la basura. Todos los viernes en las horas de la noche uno de los camiones de la empresa Emas pasa a recoger los desechos que se ven en todas las esquinas del sector, este camión, que es uno de los 47 mil vehículos que transitan por las calles de la ciudad recogerá 15 toneladas más de basura.

9:15 p.m. Calle 20 entre carreras 19 y 20.  A ritmo de Volver, uno de los tangos de Gardel, 3 personas toman aguardiente en El Firulete Tango Show. En la puerta, un hombre de pantalón negro, camisa blanca, corbatín negro y sombra de sudor en el sobaco habla con Ruth, una mujer que con casi 1 metro 30 de altura, chanclas de cuero desgastado y su saco de lana intenta venderle dulces mientras descansa sentada en el andén.

9:30 p.m. Agropecuarias 100% al frente de residencias Lido. 7 prostitutas esperan ligar. Una de ellas es negra, de unos 160 centímetros de altura convertidos en 185 gracias a los tacones que lleva, otra de ellas mide 180 centímetros con plataformas incluidas, lleva puesto un top azul más pequeño que un sostén y un pantalón descaderado casi genital. Está bailando el Aserejé mientras se le insinúa a un hombre que pasa.

9:45 p.m. después de comer empanadas, hablar con un reciclador y algunas de ellas tocarse sus senos y mostrar la negra división de su trasero, la chica del top azul consigue cliente. Un sujeto de camisa blanca, morral militar, crespo y sudoroso le habla, negocian por un momento y ella baja su pantalón. Al interior de sus pequeñas tangas negras se nota una protuberancia de forma fálica. Él la manosea por delante, por detrás, se estrujan el uno al otro por un momento y ella grita. ¡Malparido! Es lo que suena mientras ella corre a esconderse en el café punto y coma.

10:00 p.m. Aladino Sala de Juegos. Sobre la carrera 22 entre las calles 19 y 20 se encuentra el bingo más grande de la ciudad. Uno de los 18 casinos de Manizales tiene a esta hora 855 tablas de bingo inscritas en el último juego pleno de la noche. 87 personas, la mayoría de clase media y baja entre 35 y 55 años de edad, con 100 pesos pueden ganar hasta 10 mil por tabla sencilla y con 200 hasta 50 mil por tabla plena.

10:05 p.m. 15 personas fuman y 6 prenden cigarrillos. Hay 2 cantadoras y 10 anotadores, 2 hombres y 8 mujeres. Jorge Eduardo Páez, un sujeto que sólo se diferencia de El Escamoso por que lleva boso y mocasines, gana 50 mil pesos con la tabla 9417.  minutos más adelante Jorge Herrera se convierte en el Rey del Viernes, ganó 100 mil pesos con la tabla 7426 en la rifa de las cartas del Rey. 

10:15 p.m. Catedral Basílica. Sigue la noche, la lluvia es tenue . Al frente de la iglesia se encuentran 3 policías motorizados que esperan con ansiedad el llamado del trabajo. La noche hasta el momento ha sido tranquila, sólo un muerto y un herido en una riña callejera y 4 atracos en el sector del centro.

10:30 p.m. Comisaría central. La Avanzada. La patrulla que estaba parqueada al frente ya salió, una joven de 20 años, “tata”m que sufre de síndrome de down, saluda al policía Felipe. Le muestra su regalo de cumpleaños, un morral que le dieron en el Ceder, el centro de educación especial en el que estudia.

11:00 p.m. Urgencias hospital Universitario. Adentro en la sala de atención se encuentra Carlos Hernández*, un hombre que hace pocas horas murió de un paro cardiaco. A eso de las 9:00 p.m., como dice el informe policial, llegó muerto del sector de Galerias un NN masculino de 20 a 25 años de edad con una herida de arma cortopunzante en el tórax . Del mismo sitio llegó Cesar Augusto Salazar Cárdenas de 29 años con múltiples lesiones con arma cortopunzante. Como dijo el policía de apellido Vargas, “se presume que hubo una riña entre los dos ya que llegaron a la misma hora del mismo lugar”.

11:30 p.m. Comisaría Central. La Avanzada. En el tai de placas EBA 943 el conductor de servicio público, un muchacho de gorra negra, víctima de un robo se retracta de su acusación y argumenta pérdida de documentos. Más tarde de la patrulla 100 se bajarán dos jóvenes. El de camiseta roja alega que la versión verdadera era la suya. El del pasamontañas y chaqueta de yin está callado, el policía juega con un lapicero.

12:00 p.m. Funeraria Aurora. 2 mujeres fuman al fondo, otra lava la rampa de la entrada y un hombre de unos 40 años, con su camisa abierta hasta el ombligo y crespos en el pecho, llora acostado la muerte de Carlos Alberto Restrepo Pineda, quién será enterrado el sábado siguiente en el cementerio de jardines de la esperanza.

00:30 a.m. Orfeo, academia y Miscelánea musical. 5 personas toman cerveza, 3 fuman y 2 se besan. La luz es opaca, todos son peludos y no hay casi mujeres, se oye música de Therion y luego de Theatre of Tragedy, uno de los dueños alega porque en Pereira si hay cultura del Metal y en Manizales no, “aquí hay una manada de calvos, gomelos que gritan mucho y no más”, dice el Costeño, como le dicen a uno de los dueños.

01:00 a.m. Licores Góvez. “qué más, cómo te fue, qué has hecho”, pregunta sin pausas El Monito, el sujeto que atiende. Hoy han comprado trago o preguntado por productos sólo unas 500 personas, normalmente son 1.500 o 2.000 en un viernes y casi 3.000 un sábado. Hay 2 parejas comprando licor, una compra un litro de vino blanco semi-seco de Grajales y medio paquete de cigarrillos Royal, la otra compra un litro de Ron Viejo de Caldas.

01:30 a.m. Carrera 23 con calle 62. Al lado de la Cruz Roja seccional Caldas 15 hombres están vaciando una plancha en la construcción de un edificio de 7 pisos. Eduardo López, uno de ellos, está paleando desde las 6 de la mañana, por ahora fuma un cigarrillo y espera a que el maestro de obra arregle la máquina vibradora para por fin acabar. Para él, el día iniciará de nuevo a las 6 de la mañana con una pala en su mano y su casco amarillo en la cabeza.

02:00 a.m. carrera 23 entre calles 62 y 63. En plena zona rosa los bares están cerrando. Afuera de los troncos hay 15 personas, más adelante hay otras 50 y el número va aumentando.3 sucesos describen la noche de rumba. 1 hombre de 180 centímetros de altura pelea con su novia. ¿Por qué me metí con usted?, ¡perra!, ¿por qué me lo hizo?, ¡sucia!. ¡Los voy a matar a todos!, es lo que grita el exasperado sujeto mientras metros más adelante un miembro de la sociedad caldense de Indigentes Civiles está arrodillado enfrente de un carro Corsa de placas CFS 243 rogando, en medio de la traba, por el dinero y el amor de Paula, una joven de ojos azules que al final le regala 5 mil esos. Ella y los 5 hombres que la acompañan (quizá también cortejan) causan que Valen, como llaman al Indigente Civil, rompa una botella de Aguardiente en pedazos y busque pelea.

02:30 a.m.
El Cable. Cerca de 40 personas todos con diferentes vicios habitan la facultad de Arquitectura. Nadie le da al Bazuco, escondido en una esquina un sujeto le da al perico, en las afueras, como si fuera un pucho cualquiera son cinco los que fuman marihuana. Por todas partes están los del cigarro y el trago, y en la esquina de los perros, en Never One, el puesto de perros de la esquina de la calle 64 con carreras 23, hay 18 personas consumiendo todo eso que le hechan a los Hot Dogs.

02:45 a.m. Se acabó el recorrido. Manizales ya quiere dormir y así lo piensa la dama que marca territorio al lado de Never One; no hay que culparla a ella por orinar borracha en una esquina al aire libre, hay que decirle a su novio que le pague cuarto, o al menos que le consiga un baño.

03:00 a.m. En fin, la ciudad estrena día de nuevo, los hombres sudor y algunas mujeres menstruación.  Unos destendieron su cama de pavimento y otros se acostaron soñando en un rico calentado con huevo, fríjol y arroz. Son las 3 de la mañana y a estas alturas del recorrido, cada minuto representa una situación conocida y otra más por conocer. Alguien cierra una ventana cansado de fisgonear, más tarde, otro día, en otra ocasión, alguien la volverá a abrir. 

* Releyendo cositas viejas encontré este textico de pura reportería y observación que hicimos con Lina M. López hace ya 7 años en mi amada Manizales ¿cómo estará todo eso ahorita? Tengo ganas de repetir esta experiencia, como para notar lo que ha cambiado y lo que no.

Thursday, February 25, 2010

Me hace falta el Palogrande.

Me hace falta ir al estadio, hacer cola, jugar cartas, tomar gaseosa y comer albondiga. Me hace falta un radio arrimado a la oreja, el frío en la espalda y asomarme por la baranda de arriba a ver rodillones jugando en la auxiliar, me hace falta el Palogrande.

  • Ley #1: "De allá soy, de allá vengo y allá volveré".

Hoy vuelve el Once Caldas de Manizales a jugar como local en la Copa Libertadores y en mis entrañas ya se plantea un cotejo lleno de nervios. Estoy nervioso porque hoy soy un tipo lleno de recuerdos.

La primera vez que fui a un estadio de fútbol aún era un bebé. Jugaban El Once Caldas contra el América de Cali, eran los blancos contra los rojos. Mi papá me había llevado. Él, como siempre, tenía un sombrerote espléndido y yo alguna pantaloneta descolorida. Recuerdo como si fuera hoy como los de blanco pasaban y pasaban la pelota mientras los rojos siempre buscaban al negro altote que corría como un caballo y le pegaba con odio al balón. Era el final de los ochentas, yo debía tener unos 5 o 6 años y no pude terminar de ver el partido. Me quedé dormido en las piernas de papá hasta que unos caleños de al lado saltaron gritando Goooooool. Ése día no sé si el Once Perdió o ganó, a mi me gustó verlo de blanco y supe quién era Fredy Rincón.

Pasados los años volví al estadio. César, uno de mis hermanos mayores, me llevó. Era el día de la inauguración del Estadio Palogrande, que reemplazaba al viejo Fernando Londoño Londoño. Jugaba el Once Caldas contra el Cruceiro de Brazil (creo, pudo ser otro equipo, al final no importa). Luego de hacer la cola y mostrar la boleta pudimos entrar. El estadio se veía inmenso, nunca había visto un sitio en el que me dieran tantas ganas de jugar metegol. Otra vez vi que el equipo de blanco tocaba y tocaba la bola mientras los de azul metían goles casi sin querer. En los blancos había un señor flaquito que se movía con la pelota como si bailara salsa y pasaba super bien el balón al que yo le gritaba que me tiera gol. Mi hermano ese día me gastó paleta, me enseñó lo que era hacer la ola y me dijo que el Once Caldas jugaba de blanco. Ese día supe que a Giovanny Hernández le decían 'El Niño del Millón de Dólares'.

Luego, ya barroso, gafufo y patillón, empecé a ir inquebrantablemente a cada partido que jugaba mi equipo de local. Siendo ya un adolescente, lo que había empezado como un juego se volvió en una religión. En 1998 ví el primer partido internacional de mi Once Caldas. En el 97, milagrosamente, habíamos clasificado a la copa Conmebol y nos jugábamos el pase a la siguiente ronda en la ciudad Cómo lo había hecho durante el último año, asistí al partido con mi amigo Eduardo, hermano menor del profe Dios Antonio, y del que les puedo asegurar, es el tipo que más sabe de fútbol en esa familia. El estadio estaba lleno, blanco, animado, hermoso. Pacho Foronda miraba siempre a la afición, a Wbeimar Villegas le brillaba la calva. Henao calentaba, Valentierra reía y Galván chutaba. El partido terminó 2-1. Todo se definiría en penaltys. Ése día supe que si moría infartado, la culpa sería del blanco.

Eliminado de la conmebol el equipo se concentró en el troneo local. Hizo 128 puntos, record nacional. Entre galván y Valentierra fueron la pareja más goleadora del torneo y el Once Se clasificó a Copa Libertadores. Ese año aprendí que en el fútbol no siempre el que mejor juega, gana, y el que gana, no siempre lo merece. El Once cayó vapuleado en la final y el Deportivo Cali salió campeón. También ese año supe el nombre del mejor arbitro de Colombia: "Oscar Julian Ruiz" (me debés una).

  • Oráculo #1: "Perder es ganar un poco"

  • Ley #1: "Un Boomerang bien lanzado regresa, uno mal lanzado también".

Hoy soy una añoranza ambulante, un recuerdo fulgurante. Hoy siento de nuevo la alegría, los gritos, el llanto y las risas que viví cuando goleamos a River, cuando vendimos a Congo. Tengo incrustados en mi memoria los más de 45 minutos que estuve en Oriental esperando la llegada de la luz, no podía esperar por ver a Chilavert salir perdedor. Hoy soy un libro abierto, listo para gritar gooool. Hoy soy consciente de que aunque la vida me trajo por otros rumbos, algun día volveré. Sí, volveré. Pues ver al Once ganar en Bogotá no es lo mismo, porque no soy el local. Porque aunque lo oígo por la radio, lo lea en la red, lo sienta después de cada café que tomo o lo vea reflejado en mi pecho cada día de cotejo, yo soy del Once porque me gusta verlo de local. Me gusta ver al blanco blanco tocarla y tocarla, atacar, defender, perder, empatar y ganar. Hoy, recuerdo que la final de copa la vi en un tv, recuerdo que en el 2003 grité, lloré, festejé y descansé en oriental, recuerdo que cuando ví a Henao gritar CAMPEOOOONES estuve 40 minutos en shock, que en el 2002 merecimos mejor suerte y que en el 2009 fuimos campeones otra vez, como la primera vez.

  • Oráculo #2: "Si es mejor pájaro en mano que 100 volando, doble cabezazo en el área es gol y no hay cuña que más apriete que la del mismo palo, la moraleja es: a soldado capado no le da blenorragia".

Vamos Once que: Esas no son penas pa un ninja.

Richitelli.