Publicistas que odian el catolicismo, critican la visita del Papa y adorarían una conferencia de Ogilvy o un encuentro fortuito con alguna 'deidad' del mercadeo. Políticos que detestan a Uribe y fungen como representantes locales de sUs ideas, del que fuese su partido. Músicos que odian el reguetón y para demostrarlo hablan de él con insistencia, casi con tozudez. Ex–aficionados al fútbol (si acaso existe cosa tal) que critican la filiación por equipos no locales mientras adoran cantantes más foráneos que el euro, o el dólar, que ya no lo son tanto ¿en qué vienen empacadas, originalmente, las remesas de sus ex-patriados? Profesores que pregonan querer mejorar la educación y sólo se educan por escalafón. Periodistas que adoran la comunicación pero no son capaces de ser directos, tajantes, abiertos. Ateos que creen en la astrología, en el destino como medio para un fin. Científicos que se persignan, católicas que usan anticonceptivos, teóricos que prefieren la asunción que la investigación, automovilistas que odian a los motociclistas y peatones pero paran en la cebra, ciudadanos que no votan y critican, feministas que quieren que les cedan el paso en la fila, machistas que quieren a sus esposas trabajando, racistas que pagan por prostituras de color —de cualquier color—, comunistas que venden libros, capitalistas que evaden impuestos, mamagallistas de malos chistes, humanos que piensan que pensar no es tan humano. En fin, opinadores (digamos que como yo) que hablan de casi todo y no dicen nada, que pontifican sobre la vida y temen a la muerte, que hablan de paz y en todo lo que escriben no se les lee sino odio.
Todo es cosa de doble racero, de direccionamiento compartido, de reflexión referida a lo externo y no a lo interno; mala cosa, buena cosa, ambivalente cosa. Despotrico de lo que odio, lucubro sobre lo conozco, ataco lo que no me pertenece, aquello que no comparto, soy individualista en una sociedad interaccionista ¿qué diablos estoy haciendo mal, qué dioses estoy haciendo bien, qué diantres debería hacer, qué cielos no debería prometer? Soy reactivo, universal, no soy equilibrado. Soy humano, como algunos otros, pero parece que no lo entiendo; parece que no acepto que todos deberían tener, al menos, quizá más, iguales derechos y obligaciones. Igualizar no es más que des–aprender, humanizar es existir en co–relación, en interacción. Demonios.
Richitelli.