El invierno no deja de azotar a Manizales y lo único que me queda claro, más allá de que tanta lluvia no puede ser otra cosa que una cistitis de San Pedro, es que la ciudad y los ciudadanos que nos relacionamos con ella estamos estancados, somos un lago; el agua, como en los ríos, cielos y montañas sí lo hace, a nosotros no nos corre; los manizaleños no tenemos caudal.
¿Cuántos muertos se merece la vía Bogotá-Manizales para que nos decidamos a pedir una nueva? ¿cuántas tragedias en Maltería se necesitan para que exijamos reforestación, cuidado ambiental, atención a la erosión, traslado del parque industrial? ¿cuántos coterráneos deben irse de la ciudad, como yo, para que nos planteemos una estrategia laboral un poco menos pretenciosa que unos call centers y seis universidades de garaje? a ver ¿cuántos? ¿cuántos escándalos de corrupción se necesitan para que nos movilicemos como el día en que acabamos la ciudad por culpa del sistema integrado de transporte?.
Es decir, no es que yo sea pesimista, todo lo contrario, pero ¿cuántas veces vamos a dejarnos meter los dedos a la boca con negocios como 1) las sillas del estadio, 2) la autopista –matusalénica– del Café, 3) el aeropuerto "Aerocafé –descafeinado–" de Palestina, 4) el mismo sistema integrado de transporte, 5) el aumento desmedido en el impuesto predial. Manizales no se merece las vías que tiene, los dirigentes que tiene ni la corrupción y el solapamiento que le abundan. Algo hay que hacer.
Para mi viajar a Manizales es una necesidad, no un lujo. De allá soy, allá están mi familia, mis inversiones y mis amigos pero últimamente creo que ir por allá es más peligroso que darse un paseo por el Triángulo de las Bermúdas. Mi esposa me decía ayer que alguien debería demandar a Invías o a algún ministerio, o a alguna institución; decía que alguien tiene que asumir culpas, y es así. Me decía: debe existir algún estudio sobre cuántas muertes ha habido en los últimos años, no sé, quince, digamos, en la vía Manizales-Bogotá, y si no existe deberían empezar a hacerlo de una buena vez. Claro, necesitamos ese estudio para que los de Bolivariano en vez de hacerse los de la vista gorda (aún no se pronuncian, no sean hijue%*&S) sobre el accidente de bus que dejó a las familias de 16 personas en vilo, quizá de duelo, tengan como decir que las estadísticas mienten y que los números no los afectan. Gente inconsciente y desmedida, esas son las empresas que se merece este país, así: desalmadas. Vamos bien.
Ahora, si no se puede transitar pues que cierren y asuman las consecuencias. ¿Acaso nadie se ha preguntado por las oportunidades laborales que han perdido muchos manizaleños porque la vía estuvo cerrada el día de una, u otra, no importa, entrevista laboral en Bogotá? ¿Acaso nadie ha calculado la cantidad de negocios que se han perdido por un derrumbe o dos, entre Fresno y Mariquita? Me pregunto yo, que no sé nada de nada ¿a nadie le importa cuántos bananos se pudren en un camión durante un cierre de dos o tres días, cuántas mandarinas pierden su jugo?.
Transitar por la vía Manizales-Bogotá se está volviendo un suicido y si los Manizaleños no hacemos nada porque nos solucionen el problema la ciudad no solo va a quebrar, no solo se va a acabar, no solo se va a derrumbar, no solo se va a caer; sino que se va a quedar sin feligreses, seremos unos parias y montaremos una sucursal manizaleña en el limbo. Nosotros todos católicos y tal no vamos a poder salir de la ciudad de nuevo, estaremos pecando. Acuérdense que quien se suicida no va al cielo.
Amigo manizaleño si usted cree en Dios deje de venir a Bogotá y quéjese, exija; Amigo Manizaleño si usted cree en la razón y la estadística deje de arriesgar su vida y sus negocios, quédese en Manizales pidiendo una solución; Amigo manizaleño si usted está cansado de que lo roben, de que se mueran sus conciudadanos, de que se vengan avalanchas, de que un derrumbe le bloquee el paso, de que le quiten el agua y de que le suban el predial, quéjese, manifiéstese.
