"Es la historia del amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien, todo el mal, que le dio luz a mi vidaaaa, apagándola despuéeees" le cantó antes de coser su feminidad con cáñamo. Días antes la había encontrado con el hijo de los dos en cama, meses antes la había engañado con la abuela de los dos en casa; años antes, con la misma canción, la había conquistado en su ciudad natal. Décadas antes, a escondidas, habían dádose su primer beso en casa de tíos compartidos. "Anastasia, voy a amarte sin anestesia", le dijo al pedir su mano, "Martín, voy a adorarte hasta el fin", le dijo ella al aceptar. Un hijo enfermo, un amor eterno; una abuela lasciva, una pareja agresiva: amor de primos, amor de timos. Terminó la costura, le cortó la aorta, pensó en su hijo, se ahorcó en la sala; la amó, y la odió sin anestesia.
Richitelli.
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