Avisados quedan: tan pronto pase un mes de la restricción –¡LA restricción!– mi desaliñado remoquete dejará de ser una mera ilocución para convertirse en el símbolo de una revolución, el acimut de los rechazados, el ideograma de los no nacidos, el ex–libris de la procreación.
Sepan, cristianos y no cristianos, conservadores y liberales, ecologistas y tecnicistas, sofistas y semiotistas, héroes y villanos, que no descansaré hasta que todas y cada una de las pastas de Postinor estén en mi poder. Gastaré mis emolumentos, cobraré deudas, pediré créditos, arrumaré monedas, procrastinaré deberes, sobregiraré tarjetas y empeñaré mi PSP. Todas esas pastas mías serán, mías y de nadie más.
Diré, sin afanes distintos a los del incontinente con ganas de mear, que como buen conservador ésta es una ocasión que debo aprovechar. El capitalismo, lógicamente, consiste en la capitalización de oportunidades y no tengo duda del éxito de la empresa en la que me he de embarcar.
Adiós mundo cruel, hasta la vista horario de oficina, au revoir a mi identidad social y legaliforme. Con estos someros párrafos me despido de la indolencia de esta asquienta sociedad y saludo el mundo criminal. Como Homero, como Capone, como Pedro Rey y Escobar, he de liderar esta cruzada en contra de la discriminación, en contra de la demente parcialidad.
¿Y entonces, mandarán a la cárcel a toda mujer con un desorden hormonal? ¿qué pasa con aquellas que Diane toman para sus barros controlar? ¿Y la basectomía, la prohibirán? ¿Y la ligadura, también será ilegal? Pobre de aquel, y de aquella, que infecundos osen nacer. No, no, no, no, tenemos qué actuar. Recordadme porque yo he de actuar.
El Barón del Postinor me podrán llamar. Yo, conservador por decisión y capitalista por omisión, levanto mi voz de protesta y aúno mis dudas en contra de las suyas; miedo, maldito el miedo que los corroe, maldita, maldita la tosudez que los define, la educación que nos proponen, la política de la que comen, los ideales que nos imponen.
La Ley:
"El problema de la interpretación es que suele interpretarse como un asunto de libre interpretación. El asunto, sin embargo, de la libre interpretación, es que a veces permite la reducción de todo aquello que es libre en asuntos de interpretación".
La Lucubración:
Esto del emprendimiento narrativo cada vez me gusta más, claro, siendo tan cobarde como soy, tan políticamente correcto como soy, tan conservador como soy, tan dogmático como soy; no veo otra mejor manera de saltar la barrera de la intención que vomitando regueros de idioteces intensionales. Qué le vamos a hacer, parece que las condiciones sociales que me rodean: las de mi país, mi sociedad, mi de–generación, impiden la abstracción que desearía. Y abstraerme, precisamente, es lo que quiero; esta continúa explosión de absurdos me tiene pensando en si el absurdo tiene algo de realidad.
El Oráculo:
"Más peligroso que un bobo cariao' es uno bobo, cariao' y con fe"
Richitelli.

