Contador Llano

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Tuesday, September 27, 2011

CALZONCILLO AROMATIZANTE

¿Oiga y para cuándo la invención del calzoncillo aromatizante, no estaría mal una unioncita entre Gef y Glade? ¿Se imaginan el comercial? ¡ohhh Nariiices! ¿y los aromas: Tommy 'Gazzz' Hilfiger, Popo's Number Five, 360 Back Door Essentials –with vanilla Flavor–? Bendito, en serio ¿para cuándo el Calzoncillo Aromatizador? El taxista que me trajo hoy a casa podría usar uno, es más, creería que con carácter urgente.


  • "El movimiento de la cámara, reflejado en ese desenfoque que la recorre, no es casualidad. Mi pulso mermaba, mi nariz lloraba, el ambiente enrarecido por el gas estaba. Sobreviví".

Algo le cayó mal, seguro almorzó frijoles, aunque las lentejas también tienen su tumbao ¿o debería decir buqué? Quizá no tolera la lactosa, a lo mejor maneja lo que llamamos facilidad digestiva, y de pronto tiene una solitaria, no sé, a lo bien pobre hombre. Hace mucho no entono una oración y creo que hoy lo haré; una buena acción al día, decíamos en el Champagnat, es lo que nos hace mejores humanos y, mereciéndose este pobre señor un rosario, antes de dormir rezaré por el bienestar de su alma. Su cuerpo ya no tiene salvación.


Imagine usted: pide el taxi, es tarde, tiene afán, hambre, frío, en casa lo espera su familia, está cansado, ya puso alarma a la oficina, no tiene muchos minutos en el celular, llega el taxi, usted se emociona, sale contento, revisa que la placa sea la adecuada, lo es, usted se tranquiliza, camina hacia él, abre la puerta, siente algo raro pero supone que puede ser el perro del vigilante, entra al carro, el olor se base más evidente, usted se inquieta, da la clave de su teléfono, la dirección, cada vez huele peor, baja la ventana, saca su celular, toma una foto del victimario, se imagina muerto por intoxicación, simula escupir por la ventana queriendo eludir un poco el hedor, agradece vivir cerca, piensa en escribir sobre el señor, de quien usted ya no siente miedo sino pesar, lo cree enfermo, moribundo, desahuciado, le gustaría rezar por él, pero también deshacerse de él, se imagina un calzoncillo aromatizante, se ríe, por el olor por poco y se vomita, siente una piquiña en su nariz, cree usted que los calzoncillos podrían oler a vainilla, o chocolate, o limón, a lo que sea, pero no este hedor.

Richitelli