Mucho gusto, mi nombre es Ricardo Bustamante Echeverry y tengo dudas sobre muchas cosas, hoy tengo un cierto inconveniente con el periodismo '2.0', veamos.
Sigo teniendo problemas, los he tenido desde hace un buen tiempo, con el uso de twitter (esa red del microblogging que ya nos van a censurar, perros) por miembros de medios de comunicación —y para el caso, por miembros de cualquier tipo de organización, pero enfoquémonos en lo periodístico— que publican todo tipo de contenidos amparados, en algunos casos, y relacionados, en otros, con medios con algún nivel de reconocimiento. A ver, mi problema es el siguiente: si un periodista no anuncia que sus publicaciones en twitter no comprometen al medio en el que trabaja ¿qué? ¿se convierten esas publicaciones en asuntos de su 'mera', y única, autoría? ¿se convierten tales publicaciones en contenidos que le deberíamos cuestionar a los medios en los que tales personajes trabajan o es responsabilidad única de quien las publica? Hay tres cosas que me parecen importantes en esta discusión y que me disponto a tratar, levemente, como siempre, a continuación: la credibilidad, la identificación y la contigüidad (alejándome de los ya controvertidos asuntos de neutralidad y afiliación ideológica sobre los que tampoco tengo la menor idea, pero lucubremos).
Lo que creo, enunciémoslo de una vez, es que todo periodista (término que bien podríamos reevaluar, —cosa que no haré, faltaba más— si pensamos que con ciertas herramientas tecnológicas de hoy todos nos podemos convertir en una suerte de medio de comunicación) con una cuenta en twitter debería dejar claro en su bio (su perfil, su identificación) si sus tuits compromenten, o no, al medio para el que trabaja. Se me ocurre a mí que es lo mínimo que deberían hacer, pues, para uno saber a qué se atiene, a qué tipo de información se está exponiendo.
CREDIBILIDAD.
Y digo lo anterior porque la información que un periodista–periodista (como me referiré al periodista ligado a cualquier medio de comunicación a diferencia del periodista–medio, como creo se podrían definir los sujetos sin medios, o en proceso de convertirse en uno, con algún reconocimiento; pero eso es harina de otro costal) consigue evidentemente le llega debido, en alguna medida, a su posición en dicho medio; no nos hagamos los inocentes, insisto, es una cuestión de credibilidad. La credibilidad en periodismo, a mí parecer, es la suma de varias cosas (como en cualquier otro oficio, tampoco me veo descubriendo la segunda ley de la termodinámica): 1] Conocimiento (sobre todo lo que rodea aquello en lo uno se desempeña, mientras más mejor), 2] Trabajo (—en apariencia, quien sabe si en esencia— honrado y sincero a través del tiempo), 3] Constancia, y 4] Experiencia (acumulada a través del tiempo en el oficio que se tiene, tanto como para discutirlo como para ejercerlo), y 5] Valores agregados (como: haber trabajado en una o varias empresas de comunicación, una o varias campañas políticas, una o varias empresas de relaciones públicas, y así sucesivamente, tristemente, o no, depende del marrano).
Por supuesto, esa credibilidad de la que tanto se habla a la hora de calificar, sobre todo, el trabajo de un periodista no viene sola, en periodismo la credibilidad viene acompañada de todos esos asuntos que no tienen nada, ni miércoles, que ver con lo que es en serio importante sino con cuántas veces se sale en televisión, cuántos libros con la recopilación de sus columnas se venden o cuántos rifirrafes se ha tenido con uno u otro periodista. Y es que pareciera que no es suficiente con entender que un periodista conocedor, trabajador, constante y con experiencia pueda parecernos creíble.
Aquí (momento en el que me refiero a Colombia y su 'inclusive' sociedad, para no ir más lejos) el periodista conocedor es el que más amigos tiene, no el que más sabe sobre cómo hacer periodismo; aquí el periodista constante no es el que más investiga o el que con mayor regularidad publica artículos y notas, es el que con mayor asiduidad llama a los políticos o el que no 'capa' un desayuno, perdón, rueda de prensa con refrigerio; aquí el periodista trabajador no es el que más fuentes visita, el que más preguntas hace o el que más entrevistas produce sino el que más boletines de prensa transcribe; aquí, sí, aquí, el periodista experimentado no es el que más tiempo, y con el mismo esmero, ha ejercido su oficio sino el que más incursiones ha hecho en diferentes medios sin ser realmente bueno en ninguno o el que más tetas tiene o el que más bonito se ve en los 50 bellos de TVynovelas. Así es aquí
Entonces si la información la publica el periodista y no el medio ¿qué? ¿es esa una forma facilista de soltar los datos, dejarlos correr y crecer sin comprometer al medio? No lo sé, no sé nada.
IDENTIFICACIÓN.
"Es que ese periodista tiene mucha credibilidad", "Lo que dice XXX hay que hacerlo, toca creerle", "Si lo dice La Patria (que uso como ejemplo pues podrían funcionar también El Espectador o Semana, cualquier medio, porque todos tienen un cierto nivel de credibilidad —por lo menos— con sus lectores más asiduos) es porque así es, no le busque la vuelta a la hoja". No, con cuentos no, a mí con cuentos no, por favor. Hablé de valores agregados y a esos me referiré porque cada vez lo veo más claro: aquí es más importante el añadido que el contenido.
Es distinto, es muy jodidamente distinto, identificarse como "Periodista" que identificarse como "Periodista, editor unidad investigativa revista Cambio (Q.E.P.D, funciona sólo como un ejemplo)" y eso se nota. Para quedarnos en lo supericial, en la forma y no en el contenido, en las estadísticas de seguidores que pueden tener los periodistas de uno u otro medio es muy evidente que el respaldo de una empresa de comunicación con reconocimiento implica que habrá una cierta cantidad de gente que querrá leerte así no tengas mucho qué decir, así lo único que hagas sea publicar las notas que escribes o comentar los titulares de lo que tu propia empresa publica. Un tuitero (personaje que escribe en twitter) escasamente reconocido por ser 'Trabajador, conocedor, constante y experimentado" que se hace llamar "Gerente de contenidos digitales de El Tiempo (a manera de ejemplo)" tendrá muchas más posibilidades de conseguir seguidores (lo que implica que sus publicaciones llegarán a más personas e influenciarán a más personas) que uno que se identifique como "Cinéfilo, apasionado por el séptimo arte y la producción cultural". Simple.
CONTIGÜIDAD.
Y tenía que llegar hasta este punto que es el que más me gusta, el que más ahúna mis dudas, veamos: si un sujeto se identifica como miembro de tal o cual organización periodística ¿no debería compartir una especie de responsabilidad sobre lo que dice en su cuenta de twitter? Yo creería que sí, me parece obvio.
Hay un asunto muy teórico que me podría llevar este texto por lugares a los que no quiero llegar pero que quiero mencionar brevemente: la metonimía (que con la metáfora conforman algunos de los métodos por medio de los cuales hacemos asociaciones conceptuales de forma casi automática, ver Metáforas de todos los días, de George Lakoff y Mark Johnson, El Cuerpo en la mente de Mark Johnson) como manera de asociación conceptual, como forma de entender unos conceptos a partir de otros, es una cuestión de economía cognitiva, es una cuestión de asociación conceptual muy arraigada en la forma en que razonamos y en la forma en que nuestro cuerpo permite que lo hagamos; no es sólo un ejercicio retórico. Ahora, no es este un espacio para tal discusión pero sí para un par de ejemplos:
Si veo una uña me imagino un dedo, que me lleva al brazo, que me lleva al cuerpo, que me lleva al ser humano, que me lleva a la raza humana, a la sociedad humana. Si veo una hoja me imagino una rama, que me lleva a un montón de ramas, que me lleva a un arbol, que me lleva al reino vegetal, al planeta. Si veo la hoja seca me imagino la rama seca, el arbol muerto, el reino vegetal en peligro, el planeta sin agua, el calentamiento global. Si veo, entonces, una hoja seca siendo sostenida por una mano imagino la mano que la arranca, el brazo que hace la fuerza, el cuerpo que la produce, el humano que toma la decisión de hacerlo, la raza humana que es la responsable y vuelvo al calentamiento global, a los humanos como sociedad, al reino vegetal y a todas las relaciones que entre unos y otros hay, relaciones de contigüidad, del todo por la parte o de la parte por el todo.
O mejor así: leo un tuit que dice: "Mataron a Cano, me contó un pajarito" de un periodista, el tuit es tan interesante que me voy a ver su bio y en ella dice "Presentador–Periodista Canal Caracol (o algo así, súmenle un programa en Caracol Radio)", qué hago, el periodista informa y se identifica como miembro de dos empresas reconocidas, yo entonces lo veo como parte de esas empresas, lo veo como una persona co–responsable de lo que dice ¿creo o no creo en esa información? Le creo ¿por qué habría de no creerle? Es un tipo que trabaja en dos de las más grandes empresas de información de mi país. Cuestión de contigüidad. Lo que pasó después no importa, el problema es que le creí.
O otro caso: leo un tuit que dice: "Por qué ponen cortometrajes de ballenas y de indígenas antes de las películas? Yo vine a ver trailers y una película, ya me aburrieron" y busco al personaje y resulta que tiene muchos seguidores y que su bio dice: "Gerente de Contenidos digitales de El Tiempo" ¿Qué puedo pensar? Pues pienso que los directivos de El Tiempo todos piensan lo mismo, pienso que en la gerencia de contenidos digitales de El Tiempo no les interesa, no saben, o saben y no les importa que exista una ley nacional de cine que incentiva la producción nacional; o pienso que les importa un pedazo de popó que las ballenas se mueran o que los indígenas tengan una cultura tan válida como la nuestra. Es una cuestión de contigüidad, lo que pienso de uno, ergo, es lo que pienso del otro.
IDENTIFICACÓN, CONTIGÚIDAD Y CREDIBILIDAD.
Todo es cuestión de contigüidad. La forma en que un periodista se identifica en la red, para mí, en unión con aquello que publica determina qué tan creíble pueda ser su información. Seamos serios, una empresa no puede andar haciéndose responsable de las opiniones de sus periodistas en twitter y los usuarios, nosotros que les seguimos y leemos, tenemos todo el derecho de saber a qué atenernos, seamos claros en la información y en la forma en que nos identificamos, es lo único que pido, pero ya sabemos que a mí nadie me hace caso.
Richitelli.
2 comments:
Sí está como muy académico el texto... me dio dificultad, pero lo leí. Empecé por no estar de acuerdo y terminé por medio estar de acuerdo... la aclaración no sobra. Sin embargo, creo que la credibilidad no es un asunto estático, y si alguien arriesga mal la suya y la del medio en el que trabaja eventualmente la perderá. También creo que haces referencia a la ignorancia que nos circunda y que cree en cualquier bobada. Sí, es necesaria una sociedad más educada para que no crea en todo lo que los medios dicen, para que ponga en duda y en fin... y sí, eso está muy lejos de ser cierto... ¿Les interesa a los medios que sus periodistas sean serios o que ganen seguidores como sea porque hoy en día lo importante es tener audiencia? El tema es económico... y parece que lo que más plata da es la ignorancia, qué ironía.
0 y van 2 comentarios sobre lo muy académico del texto, cosa que no me molesta, me gusta la academia. Yo hablo aquí sobre la construcción de la credibilidad como un asunto de co–responsabilidad entre periodistas y medios y de algunos conceptos sencillos como Trabajo, Constancia, Conocimiento y Experiencia (nótese que nunca hablé de creatividad, eso es tal vez lo que menos necesita un periodista para obtener credibilidad) y dejo en los ejemplos simplemente algunas de las muchas maneras de destruirla.
Cualquier riesgo que se tome en contra de la credibilidad acumulada de un medio o uno mismo como periodista debería ser medido co–responsablemente, a eso va este texto. Ahora, el asunto de la destrucción de la credibilidad no me interesa mucho discutirlo (más allá de ese par de ejemplos, aunque recuerde muchos) porque es muy simple de lograr y no tendría espacio ni tiempo para comentarlo. Sube como palma y baja como coco, sería el oráculo indicado para el último párrafo.
Post a Comment