La vida es aquello que se da entre turno y turno, nuestros nombres son códigos de barras que cuentan la historia de nuestras vidas sin un solo adjetivo; hechos, eso somos, en una fila de muchos otros hechos; pasamos de turno en turno, de hecho a hecho, y lo único que nos queda son las historias que se dan entre uno y otro, durante ellos, después de ellos.
Turno: en la vida todo es una fila ¿Qué espera el hombre de camisa azul? ¿Qué las mujeres de gorra blanca? Una cita médica, un descuento educativo, una oferta laboral, un certificado, un préstamo, una notificación, un regaño ¿una historia? La vida es eso que existe en el interregno de los turnos.
Y es que los turnos son como el gobierno, como las reglas, como la moral, como la sensación de belleza. La vida es como el ciclo de un día humano: luz, día, noche; ojos se abren, observan, se cierran. Tu vida es determinada (claro, en tanto dirigida) por tu asignación momentánea, por tú tarea actual. Estudio, hago fila aprender; amo, hago fila para querer; vivo, hago fila para morir.
Y terminé este turno, veo la luz, una nueva asignatura, una próxima función, tal o cual tarea; una, en definitiva, próxima historia me espera. Parto habia mi siguiente momento.
Richitelli.




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