Contador Llano

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Wednesday, September 01, 2010

No más sumisión Vol 2


No más solución vol 2
Cargado originalmente por Richitelli
Sigo odiando la autoayuda, sí, más que casi nada; pero hoy odio los horóscopos, la subordinación y la exagerada importancia de la adivinación y sus artilugios.

2. Sortilegio de graznidos disonantes: A otro Aries con ese Horóscopo.
“No más mansedumbre, no más destinos predestinados y finales prefinalizados,
no más prestidigitación”.

Esta es la tercera vez que intento escribir este post. No porque no pueda, sea capaz o no me guste, no; esta es la tercera porque, al parecer, los planetas se alinearon en mi contra para que no manifieste la impoluta tirria que le tengo a ese viciecito de esconder nuestras debilidades detrás de las naguas de gurús astrocosmetológicos (pero no me dejé, desdeño de esos artificios). ¿Será que no somos capaces de responsabilizarnos de nuestro propio devenir? ¿es que acaso nos queda muy díficil asumir nuestros errores, defectos, debilidades, valores, cualidades y decisiones?

Hoy no soy la totalidad de mi mismo, soy sólo esa porción punzante e hiperáctiva que detesta la estúpidez, la falta de sentido común y los atajos de poca monta. A mi que no me jodan más. Yo definitivamente soy un error continuado con posibilidades de corregirse, como todos y cada uno de ustedes; queridos, pocos y afectivos lectores.

Ley #1:
“La viabilidad de todo futuro radica en lo que soñemos hoy, en el presente”.

Amanecí enfermo sí, y cuando lo hago, florecen de lo más profundo de mi ser aquellos pedazos desequilibrados y desesperanzados que me hacen detestar (y a la vez amar, porque así soy de bipolar) lo menos humano de la humanidad. Nosotros, la raza humana, hombres y mujeres, somos razón y corazón, no sólo lo uno y lo otro. Somos apasionados y pensadores, no somos sólo instinto o premeditación, somos el equilibrio entre la esencia y la presencia.

Yo, por ejemplo, no soy únicamente mi barba chirrete o mi rodilla izquierda sin menizcos, no. Soy mi pasado; mis cagadas y mis triunfos. Soy el mismo que lleva tres día sufriendo la erupción de un forúnculo doloroso y fastidioso en la nariz, soy el mismo que hoy prefiere pasar sus horas de render escribiendo esto que urgando aquel dolor, soy el mismo que trabajando no es sí mismo, el mismo que se esconde tras una cortina de hierro y deja el amor sólo para el amor. Sí, quiero ser yo mismo, y yo mismo quiero ser quien determine mi futuro.

Oráculo #1: “A otro perro con ese hueso, a otro aries con ese horóscopo”.

¿Lee usted el vaticinio ese diario al que llaman horóscopo? ¿se ha hecho leer la mano, el tabaco, el chocolate, el tinto, el piojo, la uña, el codo o las plantas de los pies? ¿cree, su merced, en las bolas de cristal, las cartas, la alineación planetaria y el devenir de los dioses?, pues yo no, y le voy a decir el porqué.

Mi conciencia no me permite mentir sobre estos asuntos tan delicados y meteoadivinológicos. Yo mismo alguna vez creí que mis sueños premonitorios significaban algo, que mi alma jóven y nunca sabia podía tener apenas unos cientos de años y no miles, como las de otros. Yo, Ricardo Bustamante Echeverry, cierto día pensé que todo podría ser una señal, que todo tenía un sentido, y la verdad, ahora no creo que sea así. Creo en la inmensa capacidad del hombre para aglomerar conocimientos y sensaciones en su mero cráneo, sí, sólo creo en eso. Creo en que como 'todo' cuncurre allá adentro, entonces ese 'todo' son apenas coincidencias, asociaciones que nosotros mismos hacemos tratando de encontrar justificaciones externas a nuestras ya injustificables decisiones.

Ley #2: “El imaginario colectivo no es más que una coincidencia colectiva, una sinapsis social”.

Porque no seré yo un incauto más, un adivinado más ni un predestinado más. Profeso un irrefutable amor por la humanidad y sus vicisitudes, por nuestra vida variopinta y nuestras sociedades en proceso de asocio. Estoy seguro de que uno de estos días cada uno de los millones que somos, seremos capaces de ser los únicos, unívocos y universales dueños de nuestro futuro y nuestras decisiones. Sé obedecer, también se disociar. Conozco el sabor de la diplomacia, también la hipocresía. Asumo mi vida con decisión, decido vivirla. No seré un incauto más, un sumiso más, un mentecato más.
Oráculo #2: “Desde que se inventaron las disculpas nadie queda mal”.

A mi cóbrenme por errar y recomponer con mi terquedad característica, no por dejarme llevar. A mi que me cobren por obsecarme y no cambiar, no por dejarme cambiar. A mi que me cobren por cambiar demasiado, no por no dejarme cambiar. A mí, gente del mundo, cóbrenme por seguir más mis razones que mis instintos, por equilibrarlos o olvidarlos, pero háganme el bendito favor de no cobrarme por alabanzas a gurús de pacotilla, que no lo haré.

Richitelli.

Tuesday, August 04, 2009

No más sumisión: Vol 1.

* Este sí es un dibujo de mi propiedad y autoría.

Odio la autoayuda, me vomito en las pirámides y me da escozor tan sólo de pensar en el fanfarroneo ése del marketing multinivel. ¿Por qué?, aquí la primera entrega:

1. Pedagogía de la Autoayuda: el secreto peor guardado.

"No más patrañas, no más estafas, no más mansedumbre, no más estupidez".

No concibo, no entiendo, me parece absurdo y me repugna ver que la vanagloriada, omnipotente y superdesarrollada raza humana, dueña del mundo y sus alrededores, haya estado sumergida desde siempre en ese despropósito tan humillante que es la falta de sentido común. No.

Me opongo firmemente a creer que el ser humano es tan estúpido como parece, me rehuso a pensar que solitos no podamos solucionar nuestros problemas y me retracto de una vez por todas por no haberles declarado la guerra con anterioridad.

Ley #1: "Amigo que no presta y cuchillo que no corta, que se pierda poco importa".

La más grande bendición del hombre es su libre albedrío, éste viene de su capacidad de comunicación y ésta de su mayor desarrollo evolutivo. Así, el hombre (como raza, no como macho) es el único ser viviente conocido al que se le permite decidir su propio destino, pero, que alguien me explique cuál es el maní en eso de andar pidiendo consejo si uno termina haciendo siempre lo que se le viene en gana. Repito: lo que se le viene en gana.

Cierto es que hay cosas incontrolables, que para los enfermos hay doctores, para las leyes abogados y para el hambre comida, pero dentro de cualquier cultura con una evolución equilibrada, para mí, cada quién debería ver en sí mismo la causa y la razón de su propio devenir.

Oráculo #1: "Al ying yang: el bien no tanto y el mal no tanto. Al bien no tanto: el hombre y al mal no tanto: el hombre"

Creo firmemente que no hay, ni habrá, ni hubo un ser más inocente, maleable, obtuso y terco que el ser humano. Entiendo la humanidad como la capacidad de interacción, comunicación y decisión; el instinto básico de superación y la tentación constante por saber qué hay más allá, sin embargo, esto se aplica tanto para el bien como para el mal y el hombre es tan capaz de maldecir como de santificar; tan capaz de dirigir como de abdicar.

Sí ayudar (según la DRAE, para no ir más lejos) consiste en prestar cooperación, auxiliar, socorrer y auto es un prefijo que significa 'propio' o 'por sí mismo' entonces por qué carajos la gente siempre anda buscando lo que no se le ha perdido en los lugares donde nadie ha encontrado nada. Sé que vivimos en una sociedad caótica, rigurosa y acelerada; que las exigencias a veces sobrepasan nuestra preparación y que estamos educando a nuestros hijos más para pedir soluciones que para encontrarlas, pero es que en ese dilema estamos todos y nos están atracando de frente y sin disparar un solo cartucho.

Ley #2: "Al caído caerle".

Aquel que de la autoayuda vive no es más que un atracador a mano limpia y verbo suelto que vende productos sobrevalorados. No es un psicologo social, es un embaucador de quinta que se aprovecha de la necesidad de los otros para hacer su agosto. Ladrones, villanos, piltrafas, estafadores, vendedores de ilusiones, culebreros de vereda y artistas del sofisma. Eso es lo que son estos remedos de gurús, unos cacos postmodernos que se disfrazan de conferencistas bonachones para exprimir las esperanzas de cualquiera que pase por sus manos.

Y lo triste es que los tenemos para todos los gustos. Los hay católicos, judíos, cristianos, musulmanes, evangélicos y ateos; están los que promocionan a los extraterrestres como los maestros del apocalipsis, se ven cienciologos, economistas, abogados y parasicologos; tenemos comunicadores, escritores, pastores y doctores, para todos hay, ¿pero por qué?

Oráculo #2: "Sí ellos pueden yo puedo, sí yo puedo tu puedes y sí tu puedes: todos pueden"

¿Por qué?, muy bien, pues porque las diferencias entre los seres humanos, más allá de lo físico, dependen es de nuestro desarrollo cultural y nuestro imaginario colectivo. Y con el kilometraje en ceros, todos, como entes racionales, parlantes e interáctivos, somos un gurú en potencia. Por supuesto, es que si la maravilla esta de la autoayuda consiste en todo aquello que yo puedo hacer por auxiliarme a mi y a todo el conglomerado de mí mismo, entonces: Yo también puedo ser un Jorge Duque Linares, tu también puedes contar El Secreto, mis amigos todos pueden ser los Oasis del padre Gallo y todos en el mundo conocido y el no tanto podrían jugar el papel de Isha, el gurú de los famosos.

Sí, pero que no suene a que les estoy ayudando, no. Les estoy es advirtiendo y si no hacen caso, pues tampoco me importa.

Porque no seré yo un incauto más, no seré yo un atracado más. No pagaré diezmos, ni daré porcentajes de mi sueldo; no iré a retiros espiritualres, campamentillos de exploración, ni a conferencias de superación. No leeré ni veré El Secreto, prefiero La Corporación o La Constitución. No escucharé a Linares, prefiero la insonorización. No leeré a Gallo, veré a Chucho ni comentaré de Obdulio. No. Me niego a ser un comodín de la injusticia, mi espíritu es mío y sólo mío, rehuyo del paraiso de la espiritualización y añoro el día en que el bien esté por encima del mal. Es cierto, soy optimista ¿y qué?.

Richitelli.