Contador Llano

Monday, August 03, 2009

Patología del desasosiego

Hace mucho tiempo no sentía ese tembleque característico de la intranquilidad y veo que de frente se viene la desazón.

Hoy mi esposa recibió una maravillosa noticia y tal vez sea eso lo que me recompone y encamina a luchar, y yo, pues yo recibí una que se relaciona más con la indiferencia y la desesperanza, qué más puedo decir, estoy perplejo, anonadado, eclipsado; estoy abrumado.

Dicen que 'no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista', 'que no hay mal que por bien no venga' y también que 'al caído caerle'; yo, digo que la vida es un compendio de pormenores agridulces, de sinsabores y coloraciones, de sis y nos, de quizás y deprontos.

Para las malas noticias no hay buen momento, pero si me lo hubieran dicho después del almuerzo al menos tendría el estomago lleno para paliar este desasosiego evolutivo y pandemonizado en el que me encuentro. Estoy sufriendo de estrés postraumático y me molesta sobremanera que en lo único que puedo pensar es ¿qué pasará conmigo?, ¿cuál será el destino de mi cabeza, la ruta que tome mi caminar?. Sí, me enerva porque no soy el único que debe estar sufriendo, cabilando, dudando, buscando, imaginando. Enhorabuena por aquellos que dormirán tranquilos hoy, porque yo, creo que no lo haré.

Ahora sí, desahogado y desgarrado mi posición es la siguiente:

Si no soy yo, no habrá quien arrebate mi sueño; si no soy yo, no habrá quién palpite en mis adentros.

Adelante, porque para atrás ni para empujar. A todos los que hoy vivimos lo mismo les digo esto: la dignidad es aquello que valoramos cuando arriba estamos, pero que no usamos cuando abajo quedamos. Tenemos que tener la cabeza arriba, demostrar no por qué somos mejores, sino porqué somos más valederos, honestos y sacrificados. Hoy tenemos todos la opción de ser más, mayores, sabios y comprensivos. Buscar no se explica en multiplicar la mirada sino en dosificar con sabiduría las opciones.

Dignos somos y en el juego estamos. Gracias a los que nos dieron la oportunidad de aprender, gracias a quienes nos dejaron luchar y no tantas, pero algunas, gracias a los que nos dijeron no más, porque alguna vez, no hace tanto, dijeron sí; y algún día lo volverán a hacer. Es tiempo de renacer, de vivir, de luchar, de resistir.

Destino, allá vamos, esperadnos.

Richitelli.

7 comments:

vlachosilva said...

Lo más triste, además de que no usamos la dignidad estando abajo, es que sólo esperamos los problemas y los atropellos para hablar de ella. Si la llevaramos como bandera en nuestro marketinezco día, día,las historias serían otras y pueda que no con finales felices, como es el caso, pero si con finales en los que lo único que no ves son tus pies pero que sabes que ahí están para seguir adelante.

Richitelli said...

No sólo eso, sino también el resto y lo demás. Porque un día marketinezco no es más que un hastaluego a las bondades del ser por las vicisitudes del comercio, pero ¿a qué jugamos?, a lo mismo de siempre: Tío rico con fichas de valor verdadero . Adelante Vlacho, aunque el fin esté proximo, siempre habrá una continuación, una precuela o una repetición.

Cosmo said...

A mí me pasó algo así:
- ¿Crees que deberíamos terminar? ¿Esto no va bien? ¿Y por qué no comes? ¿Está maluco el almuerzo?
- No. Creo que se me cerró el estómago.

¿Por qué no esperar hasta después de comer?

Richitelli said...

Quién sabe, la gente pensará que tirarsele la comida a los otros es parte de las indicaciones de Carreño, el tipo de la etiqueta y la educación.

Richitelli said...

Bahh

vlachosilva said...

Ya que lo mencionan, es un tema también de etiqueta. Con todo respeto, te voy a joder la comida.

Richitelli said...

El problema es que las malas noticias no avisan, pero los mensajeros si pudieran ser un poco más cuidadosos... no? - Oye, qué pena, podrías, no sé, sentarte y tomarte un vaso de agua, es que se te viene hondo.